lunes, 31 de octubre de 2011

¿TE GUSTA CONDUCIR?

La publicidad, que, como dijo del asesinato Thomas de Quincey, podría ser considerada como una de las bellas artes, es algo tan presente en nuestras vidas que, a veces, tiene que envolverse en la nada más sutil para ser eficaz. No creo que nadie pueda discutir que la enigmática campaña que lanzó BMW hace unos años con el eslogan-pregunta "¿Te gusta conducir?" es la capilla sixtina de ese estilo publicitario. Nadie o casi nadie, y mucho menos aquellos a quienes iba destinada la campaña podía dar un no como respuesta y ese es precisamente el primer paso para aceptar el juego, admitir que lo que nos proponen podría servirnos. Ahí está la maestría de los autores de la campaña, nos arrancan un sí tras el cual viene todo lo demás. Y nos lo arrancan sin apenas enseñarnos el producto. Es más, lo que nos venden es a nosotros mismos, un brazo con el que identificarse, asomando del coche que nos quieren vender.
Una campaña electoral es, de alguna manera, un atracón de anuncios, unos mejores que otros que tenemos que "tragar" en quince días para tomar una decisión que, querámoselo o no, va a influir en nuestras vidas los siguientes cuatro años. Por eso, los partidos echan el resto en mítines del todo inútiles, salvo por esos segundos en que se enciende la lucecita y el candidato suelta, las más de las veces sin venir a cuento, la frasecita que ha de aparecer en el directo del telediario de máxima audiencia. Una para cada día y, a ser posible, que rebata con ingenio las propuestas rivales. Caben incluso chistes y gestos que un político sólo se permiten los políticos cuando son candidatos: coger niños en brazos, besar ancianitas o dejarse coger el brazo por el pesado de turno.
Esa parece la liturgia obligada para esa "misa mayor" de la democracia que son las elecciones. Pero, al fin y al cabo, es sólo eso, liturgia.
Lo más difícil es desnudar el programa, ese contrato que nunca o casi nunca se cumple sin que al inquilino le desahucien de La Moncloa, de cualquier arista que pueda provocar el rechazo de quienes aún no saben a quién votar o, ni tan siquiera, si van a votar. Y eso porque, como saben muy bien los directores de campaña de cada candidato, ante un electorado tan polarizado como el nuestro, tiene más posibilidades el que menos rechazo genera.
El eslogan "Súmate al cambio" y ese programa electoral nebuloso que pretende bajar los impuestos a quienes viven de las rentas y devaluar aún más el trabajo a base de facilitar el despido y recortar los derechos es como ese "¿Te gusta conducir?". Al fin y al cabo no dice nada. Pero, para un conductor es difícil responder no a la cuestión, como, para alguien que lo está pasando mal, es difícil no sumarse a un cambio. Lo que ocurre es que hay que tener muy claro, tanto si podemos permitirnos un BMW, como si nos conviene un Rajoy en la Moncloa y, mucho menos, sin haber visto el coche y las condiciones.

domingo, 30 de octubre de 2011

...SIEMPRE GANA


Uno cree que los juegos son una cosa y la vida es otra. Pero no. Con el tiempo, uno va cayendo en la cuenta de que los juegos, especialmente los llamados "de mesa" no son sino una parábola de la vida, una especie de simulador virtual, sin software ni pantalla, que nos permite cambiar por unos momentos el rol de nuestras vidas. Por eso, en todos estos juegos impera una constante: la banca siempre gana. Los derechos, las ventajas, la imposición de las normas, están siempre del lado de quienes asumen ese papel sobre el tablero, un papel que, las más de las veces, se compra y se vende.
La vida real, de la que procede el modelo, se empeña, además, en parecerse a la arbitrariedad del azar y en lo que tiene de implacable el juego. La vida real quita y da fortunas, pequeñas y grandes, sin que, las más de las veces, no haya otra explicación para ello que una racha de suerte.
Lo de que la banca siempre gana es tan inamovible que, cuando algo o alguien se imponen sobre ella, cuando algo o alguien le hacen morder el polvo de la derrota, reacciona con la indignación del ofendido o las lágrimas de cocodrilo del que pide que alguien se haga cargo de sus deudas. La banca que se lleva un tanto, por pequeño que sea, de cada uno de nuestros actos económicos, comprar o vender, cobrar y pagar o ingresar o retirar dinero, escondida detrás de un número de cuenta corriente o de una tarjeta de crédito, no gusta de que alguien le exija que garantice que nuestro dinero en sus manos sea real y no un montón de pisos sin vender o unos terrenos que ya no se construirán.
La banca no se acuerda en momentos como estos del esfuerzo que han hecho los poderes públicos para que no quedasen con el culo al aire en un hipotético "corralito" que, por desgracia, tuvimos más cerca de los que creemos. La banca no se acuerda de todas las pifias en que ha estado metida desde que comenzó todo esto. La banca tampoco se resta un euro de los dividendos que reparte entre sus accionistas ni de las pensiones y los bonus que reserva para sus directivos.
La banca siempre gana, pero no suelen contárnoslo tan crudamente, porque la banca ha tenido desde tiempos inmemoriales la buena costumbre de ser muy cariñosa con esos "líderes de opinión" a los que, si no tiene a sueldo directamente, siempre encuentra una manera de compensar para que allá donde abran su "pico de oro" haya una justificación para lo que (nos) hace.

sábado, 29 de octubre de 2011

HEMIPLEJIA SOCIAL


Ayer supimos que todos esos hombres hechos y derechos que matan las horas en los parques y en los bares, que todos esos jóvenes y no tan jóvenes que hacen su particular viacrucis por las zonas más comerciales de cada ciudad, dejando en cada una de sus estaciones una plegaria de papel con foto, estudios, idiomas y experiencia; que los hombres que pasan las horas mano sobre mano en las plazas de los pueblos esperando que alguien venga a alquilarlas por uno o dos jornales; que las mujeres que hacen faenas en las casas de otros para cubrir la falta de un sueldo en la suya; que todos y cada uno de ellos están a punto de sumar cinco millones.
Lo peor de algo tan malo como eso es que el resto de la sociedad, ese 78% de españoles que sí tienen trabajo -y que les dure- se están acostumbrando a convivir sin espanto con quienes no lo tienen. Más aún, hay quien se ha acomodado en esta crisis y no hace sino sacar ventaja de ella.
Es como si un accidente cerebral, provocado quizá por una indigestión de ladrillo y cemento, hubiese paralizado una parte importante y fundamental del cuerpo social de nuestro país. Una especie de piernas sociales que ahora hay que arrastrar, porque ya no nos sirven como antes. Sin embargo, como suele pasar en la vida real, más allá de las metáforas, hay sociedades que se acostumbran a vivir en silla de ruedas y son capaces de adaptarse, desarrollando habilidades insospechadas hasta entonces. Los hay que toman de esos miembros paralizados un poquito de allí y otro poquito de allá, para sacar de esos pocos "afortunados" el mayor de los provechos, antes de arrojarlos a la papelera, como un pañuelo de papel usado y sucio.
Pero el resto del cuerpo social, el que aún no está paralizado debe saber que, aunque inmóvil, las piernas ahora inmóviles siguen vivas y necesitan de cuidados y atenciones esmeradas y a diario, de masajes, limpieza y ejercicios cuidadosos y pacientes, porque, si no, acabará rebelándose en infecciones y escaras que pueden arruinar la salud de esa otra parte útil que las considera una carga y se cree a salvo y al margen de su desgracia.

viernes, 28 de octubre de 2011

DE CIFRAS E HISTORIAS

                                   hoy.es

Comienzo a escribir cuando está a punto de hacerse pública la Encuesta de Población Activa del último trimestre y me pregunto en qué va a afectar a quienes ya forman parte de la legión de parados que ven pasar los días, todos iguales, uno detrás de otro, a la espera del milagro de un contrato. Yo mismo formé parte de ella y os aseguro que la mezcla de impotencia, angustia y sentimiento de culpa es muy mala consejera. Es más, de faltar la familia y las responsabilidades que conlleva o los amigos y los "masajes" al alma que, afortunadamente, todavía nos dan, sería imposible enfrentarse cada día a la luz de la mañana.
Ya está, acabo de escuchar la fatídica cifra: estamos a menos de veintidós mil desempleados para llegar a la terrible cifra de los cinco millones, pero estoy seguro de que este dato apenas cambia el ánimo de quienes, ya a estas horas, han sentenciado su mañana cogiendo número en su correspondiente oficina de empleo.
Estar parado a los veintitantos, por mucho que te hayas preparado para trabajar, por mucho tiempo y dinero que hayas invertido en tu formación, es muy duro, pero siempre queda una luz de esperanza. Todos sabemos que lo de la maldita economía es una cuestión de ciclos y que, ante so después, les cambiará la suerte, pero ¿y los que pasan de los cuarenta o los que pasan de los cincuenta y ven que el tren que esperan ya no va a pasar, que, de aquí a que alcancen la edad de jubilación, la pensión que podrán cobrar se encoge cada día que pasa sin haber encontrado trabajo?
Quién va a contratar a quienes están ya en esa edad pudiendo llevara a su empresa personal joven y generalmente bien formado, por salarios de risa y recibiendo muy probablemente por ello alguna subvención. La respuesta es tan terrible como obvia: nadie.
Al fin y al cabo, los que pasamos de los cincuenta y tenemos hijos, los tenemos ya en edad de darse de puñetazos por la vida, pero qué va a ser de los que están en la cuarentena y, siguiendo esa estúpida y errónea filosofía de que lo importante era el trabajo, han atrasado el reloj de sus vidas y esperaron a ser padres bien entrados en la treintena.
No quiero imaginarme a esas familias rotas que sé que existen, con los hijos "repartidos" en casa de los abuelos o los hermanos, haciendo equilibrios y humillándose para pagar la luz, el agua, la hipoteca y ese teléfono al que hace tiempo que sólo llegan malas noticias. Algunos piensan ya en locuras, otros se deprimen y la mayoría se resigna.
Como ciudadano, afortunadamente a salvo por una desafortunada enfermedad, siento vergüenza por tener que ver otra vez semejante panorama. En los setenta y ochenta las calles se llenaron de heroína, la droga más escapista de todas. Hoy la cocaína corre en fiestas en las que, en ocasiones, se sirve en bandeja, y no tardará en bajar a la calle vestida de crack, porque quien recogía el dinero que hemos ido tirando en los días de vino y rosas no van a cejar hasta sacarnos el último que nos quede en los bolsillos y será entonces cuando los lobos entren en la ciudad.
Cinco millones de parados de la EPA apenas es una cifra, maldita, pero cifra. Cinco millones de historias de seres humanos sin futuro, deprimidos, cabreados y desesperados son algo muy distinto, algo mucho más serio. Y, si no, demos tiempo al tiempo.

jueves, 27 de octubre de 2011

DE SANOS, NADA



Cuando se padece una enfermedad, especialmente si es grave, lo mejor es saberlo, ser consciente de ello, porque así, sabiéndolo, es más fácil ponerle remedio. Ayer, la lenta y mastodóntica Eurozona señaló uno de los cánceres, si no el cáncer, de la economía española, la banca, y, por eso, los españoles hoy estamos un poco más cerca de la curación.
Lo dicho ayer en la cumbre de la UE, que a la banca española le faltan más de 26.000 millones de euros para alcanzar un grado aceptable de solvencia, pone en evidencia al sector que más ayudas públicas se ha llevado desde el comienzo de la crisis a cambio de nada, porque el capital inyectado en ella por el Estado ha sido como gasolina vertida en un depósito con agujeros, no sólo es antieconómico, sino que, además, resulta más que peligroso.
Hemos pasado de pavonearnos de tener el sistema bancario más robusto de Europa a que uno de cada cuatro de los euros que le faltan a los bancos europeos para ser de absoluta garantía le falta a un banco español y la causa de ello es que esos bancos contabilizan suelo y pisos al valor que pagaron por él, sin querer ver -o que veamos- que la mayor parte de esos valores son hoy humo. Exactamente lo mismo que le ocurre a la mayoría de los ciudadanos corrientes y molientes a quienes se desahucia y culpabiliza porque se embarcaron en hipotecas a las que hoy no pueden hacer frente.
Sería bueno que los directivos de la banca, incluido el gobernador del Banco de España como presunto supervisor del sistema, hiciesen una cura de humildad, después de haber paralizado, como lo han hecho, la economía de este país, porque está claro que también la banca ha caído en el "feo vicio" de pedir prestado, porque la banca ha sido quien ha enseñado a las empresas a trabajar con dinero prestado, porque el crédito que nos daban también lo compraban ellos en el exterior. Es decir, compraban fuera el crédito que nos vendían.
Si además sabemos, como sabemos, que en ningún ejercicio, incluido el último, han dejado de repartir dividendos a cuenta de unos beneficios en los que se contabilizan esos valores inmobiliarios que llevan años atascados en un mercado que no "traga" los paranoicos excesos de años pasados, lo tenemos muy fácil para deducir que el problema, nuestro problema, está en las malas prácticas de nuestra banca. De modo que no estaría mal aplicar la cirugía allí donde está localizado el tumor y hacerlo cuanto antes, para que no haga más metástasis en nuestro sistema.
Lo de ayer demuestra que nosotros somos el síntoma, la enfermedad la tiene la banca.



miércoles, 26 de octubre de 2011

CUENTACUENTOS


Una de dos, o son tontos o, en el más puro estilo González Pons, creen que los tontos somos nosotros. Lo de Ana Mato ayer parecería una broma, de no haber estado cargado de ignorancia y de malicia. ¿Quién puede creer que cualquier padre de alumno de un colegio, público o privado, iba a permanecer callado mientras su hijo recibía las clases "sentadito" en el suelo? En mi opinión, sólo quien en su día quiso hacernos creer que no sabía de dónde había sacado su marido el "correoso" jaguar que metía en el garaje de casa puede pretender que creamos que en la atrasada -por culpa de los socialistas, claro- los niños siguen las clases sentados en el suelo.
Ana Mato lo decía con su mejor intención porque lo que pretendió con su denuncia es sumarnos a su cambio. Lo que pretendía es sumarnos a sus restas en Educación, a sus restas en Sanidad, a sus restas en Asistencia Social y Dependencia y a las sustracciones a cargo de sus alcaldes corruptos.
No seamos crueles con quien conduce el autobús que lleva a Rajoy a La Moncloa. Ana Mato se había documentado, tenía fotos, sacadas de contexto, pero tenía fotos. Quien le pasó la foto de los niños de un colegio malagueño, sentados en el suelo y rodeando a su maestra, le ocultó o ignoraba, en el mejor de los casos, el contexto en que se hizo: una actividad de cuentacuentos en el primer día de curso.
Lo extraño es que no hubiesen tirado de hemeroteca sacando a relucir alguna de aquellas clases de las escuelas del cura Manjón a los niños andaluces de Granada, agitanados y analfabetos, todos llenos de mocos y harapientos, con el borrico cargado de botijos a la entrada de la escuela y más pendientes del cante y del baile que de las cuentas y el silabeo.
Señora Mato, la maestra oficiaba de cuentacuentos en la sencillez de un rincón de la escuela, despejado de mobiliario para que los niños, supongo que con sus ojos muy abiertos, siguiesen desde el suelo, que es como suelen aprender a jugar y a cantar los niños, el relato de la maestra. Nada que ver con la parafernalia de forillos, luces, carteles y vídeos, además de caramelos envenenados, con la que quiso usted contarnos ayer su cuento del “y tú más”.

martes, 25 de octubre de 2011

SIMONCELLI


Como motero que he sido -cuando empecé éramos "motards"- he sentido como el que más la muerte de Simoncelli. Entre otras cosas, porque no hay nada más desasosegante que ver morir a un hombre y más si es joven y se va de este mundo así, ante los ojos de millones de espectadores. Aún así,  tuve la suerte de no verlo en directo. Creo que la del domingo ha sido la primera carrera de Moto GP que me he perdido esta temporada, andaba de "festejo" fuera de Madrid, y no sabéis cómo me alegro de habérmela perdido.
Suele decirse que la muerte sienta bien y creo que, en ocasiones, es así. Simoncelli quedará para la Historia como el joven piloto italiano, simpático y "valiente", que pudo haber heredado la gloria de Valentino Rossi. Sin embargo, mi opinión es que, si arriesgaba, lo hacía jugando con el miedo de los otros y que la licencia, al menos esta temporada le venía grande, como el casco que no pudo protegerle en ése último y fatídico golpe.
El accidente del domingo se pareció demasiado a otros accidentes que había provocado desde que llegó a la máxima categoría. Su técnica era la de abrirse y "meter la rueda" al contrario cruzando ante él la moto. Lo normal era que el rival, si tenía la suerte de verle, levantase la suya para no arrollarle, pero son muchos los que no pudieron hacerlo y acabaron en el asfalto, como el pequeño gran Dani Pedrosa que, si este año no lucha por el título es por las dos operaciones que hubo que hacerle para salir de las lesiones que le causó un encontronazo con el desaparecido Simoncelli.
Dicen que era un buen piloto y yo no lo creo. Era un loco que superaba con creces las carreras que ganaba con los accidentes que provocaba.
Se le "consintió" demasiado. Su mentor, Rossi, era otra cosa y por eso ha sido el más grande. Otros, como Lorenzo, arriesgan, pero arriesgan su propia piel, respetando al contrario, o son máquinas de correr, como Stoner. Otra cosa es mi dorado Pedrosa, frío y sufridor que, con su cuerpo pequeño y frágil, ha sido capaz de lo más grande en la categoría más grande y que, de no haberse cruzado con la rueda del pobre Simoncelli, estaría luchando por el campeonato en Valencia.
A Simoncelli se le consintió demasiado. Arruinar la temporada de Pedrosa o tirar a Lorenzo le costó apenas unos segundos de penalización. Si le hubiesen retirado temporalmente la licencia, muy probablemente estaría vivo. Y, si se le hubiese obligado, a usar un casco más ajustado o a cortarse su peculiar melena, quizá no lo hubiese perdido en el primer impacto.
Desgraciadamente, ha muerto un tipo joven y simpático. Ojalá saquemos conclusiones de su muerte.

lunes, 24 de octubre de 2011

SOY UN IDIOTA


Sí. Soy un idiota. Soy un idiota, porque creo que, de ésta, o salimos todos o no sale nadie. Soy un idiota que pudo estudiar `porque en la tienda de la familia trabajábamos todos desde pequeñitos, al principio jugando "colocar" la mercancía, luego comprometiéndonos con un horario, y, pese a eso, creo que los niños se merecen una infancia y sus padres no tener que romperse la cabeza para que puedan estudiar. Soy un idiota que ha pagado con satisfacción sus impuestos, porque siempre he tenido claro que, para que este país fuese digno y moderno, había que hacerlo. Soy un idiota que tuvo la suerte de cotizar a la seguridad social durante todos los años que trabajó y, ahora que está medio ciego, puede vivir de una pensión digna. Soy un idiota al que los médicos del Hospital Clínico de Madrid han estabilizado su mal y, gracias a que esos médicos trabajan para todos con los impuestos de todos, ahora es un enfermo que convive dignamente con su enfermedad y no un enfermo arruinado y desesperado.
Soy un idiota al que le duele, y cómo, el egoísmo a que nos está conduciendo esta absurda sociedad en la que nadie conoce a nadie y nadie se ocupa de nadie. Soy un idiota que ve con asombro cómo sus compatriotas sufren y se escandalizan porque nadie se ocupa de una niña atropellada en una calle china y demasiadas veces mira para otro lado cuando se maltrata o se explota a los niños aquí, en su calle. Soy un idiota que cree que nos iría mejor si fuesen otros los valores que guiasen nuestros pasos. Soy un idiota que se escandaliza de lo que llega a gastarse la gente en una comilona a unos centenares de metros de la puerta del comedor ante la que hacen cola decenas de personas como ellos que no todos los días acceden a un plato caliente al día.
Soy un idiota que cree que este país no se merece ni se ha merecido tener que vivir tanto tiempo bajo la angustia del terror de ETA y ahora quiere que se aproveche cualquier resquicio que nos ayude a traer la paz. Soy un idiota que cree que el tiempo cura todas las heridas y que hay que darle tiempo para que lo haga. Soy un idiota que odia a quienes siembran odio. Soy un idiota que, pese a todo, aún cree que el hombre es solidario. Soy un idiota que sufre cuando ve por qué camino se está llevando a niños que, siendo apenas cominos, ya son seres egoístas, crueles y violentos. Soy un idiota que quiere que se les eduque para ser buenos ciudadanos y no en máquinas de consumir y “trepar”.
Soy, aunque le pese,  señor Fernández Pons, un idiota que cree que aún hay sitio para  la justicia la libertad y la solidaridad, así que, si no le importa, nos vemos el 20 de noviembre y espero que, como yo, haya millones de idiotas.

sábado, 22 de octubre de 2011

AUSENCIA GOZOSA


Ausencia gozosa y justificada porque esta tarde voy de boda.
Lo entendéis ¿verdad?

¡SIN COMPLEJOS!



Fue el jueves pasado, apenas unas horas antes de conocer el comunicado en que ETA declaraba el fin de su violencia de tantos años. Charlaba con un amigo, periodista como yo y profesor universitario como lo fui yo, delante de un café después de mucho tiempo, demasiado, y la charla acabó, como no podía ser de otra forma, centrada en el estado actual de esta profesión que queremos y hemos querido tanto.
Llegamos a la conclusión de que deberíamos reunir a quienes, como nosotros no se conforman con lo que está pasando, de que deberíamos convocar a quienes, como nosotros, ya están cansados de que se manipule nuestro trabajo y el de nuestros compañeros dando a cada palabra que se dice o se publica un sesgo que no deberían tener.
Cambiamos anécdotas y sensaciones y llegamos a la conclusión de que ya no se respeta a los lectores, a los oyentes o a los telespectadores. Coincidimos en que los periódicos y los programas ya no se hacen para ellos. Llegamos a la conclusión de que la prensa es una actividad en la que el que menos importa es el destinatario de la misma.
Por mi parte soy consciente desde hace demasiado tiempo, y vosotros sois testigos de ello, de que la prensa trabaja para el poder -económico, político s, simplemente, mediático- y no para nosotros. Hace demasiado tiempo que la verdad ha muerto o malvive en las redacciones. No hay más que ver como se recoge en las portadas de la prensa de ayer o qué decían las aperturas de los diferentes telediarios o informativos de radio, para intuir que algo va mal. Cómo es posible, si no, que un medio diga una cosa y el de al lado la contraria sin que pase nada.
Creo que el problema está en que demasiados "compañeros" avispados se han convertido en empresarios o se han acostumbrado a vivir -muy bien, por cierto- demasiado cerca del poder. Es entonces cuando se mide cada sílaba dicha o publicada para que no perjudique los intereses de los "padrinos" del medio y, a ser posible, menoscabe los del medio o los padrinos rivales.
Hemos dejado que se degenere nuestro oficio hasta el punto de convertir cada redacción en una trinchera en la que se aplican las leyes de la guerra contra todo aquel que osa manifestar un ápice de personalidad y apartarse un milímetro del credo del que la controla.
Sólo así se explica que, en ocasiones, cuando lo que se pide a los profesionales desata o debiera desatar en ellos la náusea que denota la intolerancia al veneno que le fuerzan a tomar, tenga que escuchar, a veces como consigna gritada desde un despacho, a veces como consejo acompañado de una palmada en la espalda, la frase que da título a esta pieza ¡Sin complejos!

viernes, 21 de octubre de 2011

SE ACABÓ


Sí. Se acabó. Se lo he escuchado por tres veces al ministro del Interior del final del ETA "eso se acabó, eso se acabó, eso se acabó". Lo decía emocionado, confesando que esta noche ha dormido poco y ha llorado mucho, se refería a esos sobresaltos de las ocho de la mañana -ETA solía inaugurar los días con fuego y sangre-, a los funerales, a los puños apretados de rabia, a tanto dolor como se ha sufrido y se sufre en este país. El lunes escribía en estas mismas páginas que están aquí y están en tus manos, que, sin ETA, este país habría sido otro y espero que, ahora que tienen la mano en el picaporte para abrir la puerta y salir de nuestras vidas, este país sea otro.
Habrá quien piense que Euskadi seguirá sufriendo las bravuconadas de quienes se permitía amenazar porque las amenazas podían hacerse realidad. Pero ya nada será igual, porque detrás de las palabras ya no hay pistolas y porque, detrás de las pistolas, ya no quedan más que palabras huecas.
Hay en Euskadi demasiados niños, demasiados jóvenes, demasiados hombres ya que han crecido sin su padre, porque estaba muerto, porque estaba en la cárcel o porque estaba huido. Demasiadas vidas que han arrancado con un vacío que demasiadas veces se ha llenado con odio y demasiadas conciencias que han crecido ante barreras de rencor y señales de dirección prohibida que les impedían pensar otra cosa que lo que tocaba en su situación de víctima o verdugo.
Los verdaderos héroes de esta terrible lucha que ayer comenzó a ver su fin so todas esas viudas, todos esos huérfanos, todos esos amigos que ante el cadáver de un ser querido arrebatado por esta locura que ha durado demasiado, en lugar de revolcarse tenían derecho a ello- en el dolor y en el rencor, han apretado el puño y, entre lágrimas, optaron por trabajar para que "su muerto" fuera el último de los muertos. Ahora queda trabajar por una de las tierras más hermosas de España, una tierra y unas gentes que hay que conocer para amarlas como se merecen.
Mientras, aquí, en lo que algunos llaman "el resto del estado", algunos tendrán que inventarse un nuevo discurso, porque el del odio y la baba ya no les servirá como hasta ahora, aunque me temo que tardarán en hacerlo, porque aún se resisten -y se resistirán- a reconocer que lo que les ha dado tantos seguidores y tantos beneficios, también económicos, se acabó.
Bienvenida sea la Paz, así con mayúsculas, ocupémonos ahora de lo que realmente nos interesa y llamemos a las cosas por su nombre, porque esto se acabó. ETA dijo ayer vergonzántemente, con demasiadas justificaciones para tanto dolor, que cesa definitivamente su violencia, que ESTO SE ACABÓ.

jueves, 20 de octubre de 2011

INFORMACIÓN, ANGUSTIA Y LIBERTAD


Añoro aquellos años de la inocencia y el tiempo lento en que las cosas que importaban eran sólo las que pasaban a nuestro alrededor. Incluso, si no nos afectaban de lleno, ni siquiera llegaban a inquietarnos. Me hubiese gustado vivir esos días canarios que tantas veces me ha recordado mi amigo Fernando Delgado, en que esperaban la llegada de los barcos de América o de la Península, con periódicos llenos de noticias alejadas miles de kilómetros espacio y días en el tiempo, que, sin embargo, leían con avidez.
Hoy todo es distinto. Hoy convivimos con el torrente continuo de la información, que salpica nuestras vidas y que, a veces, se lleva por delante nuestra tranquilidad. Tal y como lo he escrito, pareciera que yo, que me he ganado la vida ejerciendo el periodismo en el medio más inmediato entonces, la radio, reniegue de esa inmediatez. Y, en cierto modo es así.
En los tiempos en que vivimos, es tanta y tan exhaustiva la información que recibimos que las más de las veces sólo nos queda de ella el primer impacto, porque pronto se ve superada por otra que ocupa su lugar en nuestro pensamiento, sin siquiera habernos dado tiempo a asimilar, analizar y sacar conclusiones sobre la primera. Es el corolario de una de las pocas cosas que, sobre el periodismo, aprendí en la Universidad: "El exceso de información conduce a la desinformación" y nos vuelve mucho más fáciles de manipular, añado yo.
Volvamos a las Canarias y pensemos en toda la angustia que están viviendo los vecinos de la isla del Hierro a propósito de ese volcán sin nombre y quién sabe si sin futuro que se fragua bajo sus pies. En el caso de los vecinos de La Restinga, la zona más cercana a sus bocas submarinas, la angustia está justificada, pero ¿y la nuestra? que nos desayunamos, comemos y cenamos con "la última hora" del volcán.
Es sólo un ejemplo, pero hay muchos, especialmente en lo que hemos dado en llamar la "crónica negra" que ha pasado de los reportajes más o menos truculentos de El Caso al empacho de datos, declaraciones y "reconstrucciones" que exageran y deforman la realidad hasta la náusea, convirtiendo a cada espectador -la televisión es su mejor caldo de cultivo- en policías, jueces y expertos en no sé qué.
Otro tanto está ocurriendo en los últimos tiempos con la economía y la película. Nos cuentan lo que puede pasar antes de que pase y, luego, las cosas pasan o no pasan sin que recordemos lo que nos contaron, pero evidentemente influidas por nuestra reacción ante lo que nos habían contado.
Mi opinión es que nos toman el pelo, que condicionan nuestras reacciones y nuestro comportamiento con todas esas agendas, previsiones y especulaciones y que hay quien cabalga nuestro futuro tirando de las riendas de nuestra angustia.
No hace mucho, escuché en la radio a una inmigrante, creo que dominicana, aunque no estoy seguro, que contaba como ahora se dedica a enseñar la danza del vientre, pero que en su país había ejercido el periodismo de investigación, con algún premio y todo, tal y como dijo. Cuando le preguntaron por las razones que la habían traído a Europa para ganarse la vida en algo tan distinto, respondió que, en su país los bancos y los inversores se habían hecho con la propiedad de los medios y que ya no había sitio para el periodismo que ella sabía y quería hacer. ¿Os suena?

miércoles, 19 de octubre de 2011

EL PROGRAMA DE LA PATRONAL MADRILEÑA


Esta mañana me he desayunado con la retahíla de tenebrosos artículos de opinión que los opinadores de la peor derecha española dedican, dignos de haber tenido un micrófono en aquellas emisoras hutus que, no hace tanto tiempo, agitaron y provocaron en Ruanda la mayor matanza entre seres humanos de los últimos tiempos. Y mientras escucho lo que escriben sobre los asistentes a la Conferencia de Paz de San Sebastián sólo puedo pensar en esos francotiradores que, tras la liberación de París, trataron de sembrar el desconcierto entre quienes celebraban la paz, tratando de alargar una guerra en la que tuvieron sobrados privilegios.
Lo escucho y dudo si debo escribir sobre tan vergonzante ejercicio del periodismo o sobre la carta a los Reyes Magos que acaba de echar al correo la patronal madrileña CEIM, ahora que las encuestas sitúan a "los suyos" en la Moncloa. Ellos la llaman "propuestas de la CEIM para la recuperación económica" y la han colgado en su página web y, sinceramente, o están borrachos de triunfalismo o lo que están es a un paso del fascismo.
Las peticiones de la patronal que preside Arturo Fernández recogen, desde atentados a los derechos tan fundamentales como el que los trabajadores tienen a la huelga a un apoyo ¿cabe hacerlo más descarado? a la enseñanza privada, pasando por la supresión del impuesto del patrimonio, la rebaja de la cotización empresarial a la Seguridad Social, el abaratamiento del despido -sólo veinte días por año trabajado, con un máximo de 12 meses y cofinanciado por el gobierno- y otras lindezas como la de "avanzar" hacia el "copago" ¿no la estamos pagando ya con nuestros impuestos? de la Sanidad.
El "Tea Party” que tanto admira Esperanza Aguirre, no lo hubiera hecho mejor. De conseguir lo que han pedido, entraríamos en un régimen, si no feudal, cuasi fascista, porque pretender como pretende que en determinadas circunstancias se limite el derecho a la huelga, nos retrotraería a los tiempos de la dictadura.
Los empresarios madrileños tratan de justificar lo que piden diciendo que son ellos quienes crean la riqueza y el empleo. Quica lo de la riqueza -si se refieren a la suya- sea cierto, en cuanto a lo otro, no estaría yo tan seguro, porque son ellos quienes mandan y han mandado al paro a centenares de miles de ciudadanos.
Espero que el gobierno que se forme tras el 20 de noviembre, sea el que sea, tenga más sentido común del que demuestran los dirigentes de la CEIM, demasiado "esperanzados" en que un país se pueda gobernar como lo gobierna la señora Aguirre, a quien, por cierto, también se le hacen los dedos huéspedes ante la posibilidad de poder "barrer" de las calles, con "su" policía, a los piojos del 15-M, a los sindicatos y, claro, a los de la ceja.
No sé si lo tenéis tan claro como yo, pero si nos damos por vencidos, nos van a pasar por encima y, lo que es peor, van a pasar por encima de nuestros derechos con sus puros, sus caballos, sus fustas y sus carritos de golf. Una cosa os garantizo, con un gobierno como el que quieren Esperanza Aguirre y los empresarios el 15-M no hubiese sido posible. Lo malo es que creo que, por acción u omisión, al menos los madrileños, tenemos el gobierno y los empresarios que merecemos.

martes, 18 de octubre de 2011

LA CONCEJALA DEL HUMO


Cuando a Ruiz Gallardón le sacaron de la Comunidad de Madrid para dejar sitio a Esperanza Aguirre en la Puerta del Sol, está claro que le lastraron con la pesada carga de Ana Botella en su candidatura. Era como esas bolas de hierro que arrastran los penados, al menso en las caricaturas. Aún así, poca carga era esa para quien se mueve arrastrado por la vela de su ambición.
No ocurre lo mismo con los madrileños que pasamos de un alcalde "liante" que, a base de obras dignas del faraón que se cree, ha conseguido multiplicar la deuda de la ciudad hasta límites inimaginables y que, ahora que la solvencia de Madrid está por los suelos y que refinanciar los fastos de soterramientos y palacios, se marcha coronado de laureles en la lista de Madrid al Congreso como primer paso, eso sí, hacia una cartera en el primer, y todavía hipotético, gobierno de Rajoy.
Hay que reconocer que nos la ha "colado" bien. Acostumbrado a las medias verdades o a las mentiras sin más. Llamó Calle 30 al que sin duda está entre los túneles urbanos más grandes del mundo y nos contó que no nos iba a costar un céntimo. Nos vendió esa autopista subterránea envuelta en la promesa de un parque junto al río, con una playa que no es otra cosa que un magnífico criadero de hongos, no de los que hacen nuestras delicias en otoños lluviosos, sino de los que atormentan los pies de quienes ni siquiera son atletas, y pese a que nos dejó creer que todo era el mismo regalo, entre la entrega de uno y otro dejó pasar cuatro años, justo los que hay entre dos convocatorias electorales. Y qué decir de la convocatoria de los ultra kikos, una película de serie B rodada por sorpresa en los mismos decorados que la JMJc del tal Benedicto, a despecho de la mayoría de los madrileños y sin siquiera habérnoslo contado antes.
Ahora nos deja otra sorpresa oculta. Si todo es como parece, de aquí a dos meses Madrid tendrá la primera alcaldesa de su historia y no por haber encabezado ninguna lista, sino porque accedió al ayuntamiento con el sobrado mérito de ser la esposa del primer inquilino que los votantes del Partido Popular llevaron a la Moncloa.
De su paso por el ayuntamiento nos han quedado exquisitas perlas. Perlas como la de su caótica explicación de por qué no se debían legalizar los matrimonios entre ciudadanos del mismo sexo, aquello de las peras y las manzanas, digno de quien lleva la misma sangre que uno de los decanos más "carcas" que ha dado el franquismo, obstetra por más señas, que ha dejado por escrito en sus manuales algunas de las más delirantes teorías sobre el uso del condón. También genialidad de llevar la sede de Asuntos Sociales del Ayuntamiento a la "súper pija" calle de Lista, en el corazón del Barrio de Salamanca, o sus peregrinas teorías sobre la contaminación de Madrid, que justifica con argumentos como el de que hay ciudades peores y las han gobernado los socialistas y que oculta llevándose los aparatos de medición a los parques. O, cómo no, las sublime tonterías dichas apropósito de las gaviotas reidoras.
En fin, sublime delegada de medio ambiente, la del humo, que, ayudada por el manirroto del alcalde, ha devuelto la suciedad de Madrid a niveles prodemocráticos y que a muchos madrileños nos tiene "acojonados" ante la perspectiva de tenerla como alcaldesa, con la única esperanza de que, como la mayoría de las botellas, sea retornable por los ciudadanos responsables.

lunes, 17 de octubre de 2011

TONTOS ÚTILES


¿De qué se trata? Si lo que se pretende es la derrota absoluta de ETA o, como acabo de escuchar, que ETA desaparezca, humillada como una banda de delincuentes, delincuentes sin más, lo mejor es torpedear y denostar la reunión que se celebra dentro de unas horas en San Sebastián. Ahora bien , si lo que queremos es que el grave problema que, para toda España y especialmente para Euskadi es y ha sido ETA, lo mejor es con muchas o pocas expectativas estar pendientes de lo que ocurra en el encuentro.
Es evidente que quienes han sufrido de uno u otro modo el zarpazo del terrorismo, quienes han sufrido en sus carnes o en las de sus seres queridos las bombas y las balas de la banda, quienes han tenido que dejar negocios, trabajos y amigos para abandonar su tierra, amenazados por quienes ya habían cumplido amenazas similares , o quienes durante años ni siquiera han podido decir lo que piensan, no querrán ver como esos asesinos regresan a su tierra como héroes, porque lo que querrían sería desterrarlos de la sociedad y humillarlos por el doloroso error que llevan décadas cometiendo.
Lo que está claro es que conseguir una solución que satisfaga plenamente a todos es imposible y que, si esa solución es imposible, lo inteligente es buscar una solución que dé fin al problema. Lo de esta tarde puede ser sólo, como parecen deducir la policía y los servicios secretos españoles, la teatralización de algo ya decidido por inexorable, la disolución de ETA. Quieren adornarlo para que se parezca al final del IRA bajo el mandato de Blair, quieren, en resumen, como quienes saben de esto han dicho más de una vez, "vestir el muñeco.
Yo, que deseo con todas mis fuerzas que ETA sea pasado, creo que lo mejor es terminar cuanto antes con este conflicto -los GRAPO han sido sólo terrorismo, en tanto que ETA es la expresión terrorista de un conflicto mal resuelto- y si, para ello, hay que ser "tontos útiles" que ayuden a quienes ya han escogido caminar por la vía de la política y las instituciones a "vestir el muñeco", seamos tontos útiles y ayudémosles. Al otro lado está la paz que hará de España, sin coartadas que lo justifiquen todo, un país muy distinto del que ha sido hasta ahora.

domingo, 16 de octubre de 2011

SE HAN COMIDO LAS GALLETAS


Despertar agridulce el de hoy, con una de cal, la impresionante respuesta que tuvo ayer en todo el mundo la convocatoria por un cambio global del sistema, y otra de arena, como lo es el resultado de las últimas encuestas que, de confirmarse en las urnas el 20 de noviembre, llenarán de gaviotas sonrientes, si no reidoras, el hemiciclo del Congreso, dejándome con la misma angustia que tenía Tippi Hedren en "Los pájaros" de Hitchcock.
Alguien se ha comido todas las galletas que había en el tarro -los banqueros- y, cuando reclamamos las que por lógica nos corresponden, en lugar de repartírnoslas, los gobiernos que hemos votado, aquí y en el resto de Europa, vuelven a llenar el tarro, al que siguen abrazados los banqueros.
Nunca se ha tardado tanto en aplicar el tratamiento correcto a una enfermedad de diagnóstico tan claro. Las calles de medio mundo, repletas de indignados, lo demostraron ayer. De momento, esa marea humana, esa fiebre que confirma que algo va mal, no ha abandonado su actitud digna y tranquila, pero la paciencia de alguno de ellos puede agotarse y, desgraciadamente, es lo que buscan quienes resumen aviesamente una jornada tan tranquila como la de ayer, sin apenas incidentes, con la foto más violenta que han encontrado de los únicos disturbios graves, provocados en Roma por un grupo organizado y posiblemente de ideología fascista, perfectamente organizados y quién sabe si dirigidos y pagados por alguien.
Lo único que está claro es que ningún organismo es capaz de sobrevivir cuando las células que lo componen carecen de alimento y que el que llegue al inevitable colapso es sólo cuestión de tiempo... o de poner en práctica una cirugía de emergencia que extirpe el tumor en el que se ha enquistado los bancos que consume todas las energías de tan fracasado sistema.

sábado, 15 de octubre de 2011

LISTAS Y PROGRAMAS


No sé si es que quiero verlo así o, sencillamente, que es así, pero me parece muy significativo que el candidato socialista haya enseñado, si no todas, sí las cartas más vistosas de su programa,  mientras, de los planes de su rival apenas sabemos nada, salvo la configuración de las listas que va a presentar y el significado que, para consumo interno, van a tener las mismas.
La interpretación que me permito sobre este hecho es la de que el PP está repartiendo las notas de la pasada legislatura y que, con ellas, el taimado don Mariano premia o castiga, más que los méritos, el comportamiento de sus compañeros de partido, especialmente su actitud frente a su liderazgo tras la su segunda derrota frente a Zapatero. Así, entre los suspensos más sonados, está Gustavo de Arístegui, que se dio demasiada prisa en alinearse frente a Rajoy hasta que se celebró el Congreso de Valencia. En el lado de los aprobados estaría Gallardón que, pese a haber suspendido las matemáticas -las cientas no son lo suyo- ha permanecido calladito en su carísimo pupitre, y eso que Esperancita, siguiendo los pasos de su admirado Mourinho, no ha hecho otra cosa que meterle el dedo en el ojo.
Las listas tienen también, por qué no negarlo, un claro efecto de reclamo que el PP no ha dejado pasar. Quizá por ello no faltan en ella personajes conocidos, a veces demasiado y a veces a su pesar, como la atleta Marta Domínguez, objeto de los excesos policiales y/o mediáticos que echaron, al parecer injustamente, su prestigio por los suelos. También hay, cómo no, sonoros apellidos de alguna de las grandes familias de la política española, tales como Calvo Sotelo o Senillosa.
Frente a estas listas con letras de neón, estaría el programa que, si se cumple, y suponemos que votamos para que se cumpla, es lo que realmente marcaría las diferencias entre unos y otros partidos. Pero, como digo, del programa del PP, poco o nada sabemos. Otra cosa es el de los socialistas, del que, poco a poco, vamos sabiendo algo.
Resulta curioso comprobar cómo se critica ese programa, tildándolo de oportunista y demagogo, por su descarado tinte izquierdista. Es entonces cuando yo me pregunto si no es positivo que un partido que tradicionalmente ha sido refugio de la izquierda posibilista -centro izquierda, lo llaman- corrija el rumbo y se resitúe en la estela de las asptraciones de su electorado. De ese programa se dice que se disfraza descaradamente con alguna delas reivindicaciones del 15-M, yo me limito  arecordar a quienes dicen eso que muchos de quienes nos solidarizamos con las acampadas y nos manifestamos con ellos habíamos votado y, algunos, votarmeos al PSOE.
Evidentemente es izquierdisrta quitarle privilegios a la iglesia católica que, en España, lleva siglos haciendo de su capa un sayo. Evidentemente lo de obligar a la banca que ofa ofrecer hipotecas en las que la entrega de la vivienda salde el impago está muy cerca de las demandas del 15-M. Lo mismo ocurre con la corrección de l
No sé si es que quiero verlo así o, sencillamente, que es así, pero me parece muy significativo que el candidato socialista haya enseñado, si no todas, sí las cartas más vistosas de su programa, mientras, de los planes de su rival apenas sabemos nada, salvo la configuración de las listas que va a presentar y el significado que, para consumo interno, van a tener las mismas.
La interpretación que me permito sobre este hecho es la de que el PP está repartiendo las notas de la pasada legislatura y que, con ellas, el taimado don Mariano premia o castiga, más que los méritos, el comportamiento de sus compañeros de partido, especialmente su actitud frente a su liderazgo tras la su segunda derrota frente a Zapatero. Así, entre los suspensos más sonados, está Gustavo de Arístegui, que se dio demasiada prisa en alinearse frente a Rajoy hasta que se celebró el Congreso de Valencia. En el lado de los aprobados estaría Gallardón que, pese a haber suspendido las matemáticas -las cuentas no son lo suyo- ha permanecido calladito en su carísimo pupitre, y eso que Esperancita, siguiendo los pasos de su admirado Mourinho, no ha hecho otra cosa que meterle el dedo en el ojo.
Las listas tienen también, por qué no negarlo, un claro efecto de reclamo que el PP no ha dejado pasar. Quizá por ello no faltan en ella personajes conocidos, a veces demasiado y a veces a su pesar, como la atleta Marta Domínguez, objeto de los excesos policiales y/o mediáticos que echaron, al parecer injustamente, su prestigio por los suelos. También hay, cómo no, sonoros apellidos de alguna de las grandes familias de la política española, tales como Calvo Sotelo o Senillosa.
Frente a estas listas con letras de neón, estaría el programa que, si se cumple, y suponemos que votamos para que se cumpla, es lo que realmente marcaría las diferencias entre unos y otros partidos. Pero, como digo, del programa del PP, poco o nada sabemos. Otra cosa es el de los socialistas, del que, poco a poco, vamos sabiendo algo.
Resulta curioso comprobar cómo se critica ese programa, tildándolo de oportunista y demagogo, por su descarado tinte izquierdista. Es entonces cuando yo me pregunto si no es positivo que un partido que tradicionalmente ha sido refugio de la izquierda posibilista -centro izquierda, lo llaman- corrija el rumbo y se resitúe en la estela de las aspiraciones de su electorado. De ese programa se dice que se disfraza descaradamente con alguna de las reivindicaciones del 15-M, yo me limito a recordar a quienes dicen eso que muchos de quienes nos solidarizamos con las acampadas y nos manifestamos con ellos habíamos votado y, algunos, votaremos al PSOE.
Evidentemente es izquierdista quitarle privilegios a la iglesia católica que, en España, lleva siglos haciendo de su capa un sayo. Evidentemente lo de obligar a la banca a ofrecer hipotecas en las que la entrega de la vivienda salde el impago está muy cerca de las demandas del 15-M. Lo mismo ocurre con la corrección de las escandalosas SICAP y otros regalos fiscales que, con la consigna de "café para todos" repartieron migajas a quienes menos tienen y panes y pasteles a los privilegiados de siempre.
Si eso es izquierdoso, quiero que sepáis que me gusta. Y, si pensáis que podían haberlo hecho antes, recordad que rectificar es de sabios. Yo, por ejemplo, votaba al PCE y dudaba en hacerlo a IU hasta que llegó Julio Anguita.
as escandalosas SICAP y algunos regalos fiscales que, con la consigna de "café para todos" repartieron migajas a quienes menos tienen y panes y pasteles a los privilegiados de siempre.
Si eso es izquierdoso, quiero que sepáis que me gusta. Y, si pensáis que podían haberlo hecho antes, recordad que rectificar es de sabios. Yo, por ejemplo, votaba al PCE y dudaba en hacerlo a IU hasta que llegó Julio Anguita.

viernes, 14 de octubre de 2011

EL AJEDREZ DE RAJOY


Hay que reconocer que los estrategas de campaña del candidato Rajoy saben lo que hacen, al menos en cuanto a ese arcano que hemos dado en llamar "manejar los tiempos". Ayer, de un plumazo, mejor dicho, con un sencillo SMS, ha conseguido que la prensa le da ya por seguro ganador de las elecciones y pase a ocuparse directamente de la composición del que será su futuro gobierno.
Bastó con anunciar mediante un oportuno y sorpresivo mensaje a los periodistas que "siguen" las industrias y andanzas del PP y, zas, ya estamos en Moncloa, nombrando al gobierno.
Ah, por obvio, se me olvidaba decirlo, el mensaje anunciaba que Gallardón ocupará el cuarto puesto en las listas del PP por Madrid. Es decir, se sale con la suya y se sentará en uno de los escaños del Congreso, dicen que de color azul, cuando aún no ha calentado el carísimo sillón que compró con nuestro dinero para el carísimo despacho que se ha montado en el (su) palacio de Cibeles.
Gallardón se lleva al congreso a su fiel escudero, Manuel Cobo, que se presentará en las listas de otra circunscripción distinta a Madrid -no es cuestión de cabrear demasiado a la "chulendakaresa"- no se sabe si para ayudarle a formar pandilla junto a los leones del Congreso o para que no se lo coman las fieras que se quedan en Cibeles. Y no me refiero a los que tiran del carro de la diosa.
A lo mejor me equivoco y Gallardón ha cambiado la paz con Esperanza por el traspaso del Metro a la Comunidad de Madrid -las lentejas han subido mucho desde los tiempos de Esaú y Jacob- para que haga con él lo que le mejor parezca que, desgraciada y muy probablemente, será privatizarlo, pero, dado el carácter de la señora presidenta, me la imagino dando vueltas por su despacho de Sol, mientras alterna los gruñidos de rabia con todo tipo de interjecciones e insultos en español e inglés, que pare eso sus nobles papás le dieron una educación bilingüe.
Y nosotros, los madrileños, qué. Si lo miramos bien, hemos sido una mera pista de despegue para el relanzamiento de Gallardón a nivel nacional. Porque no hay que olvidar que fue el número dos del carca de Fraga en la no menos carca Alianza Popular, porque Gallardón no es sólo ese simpático señor achispado, perdón, quise decir avispado, que va a la ópera enredado en los aros olímpicos y se pone tontorrón delante de las señoras, sobre todo si son jóvenes y guapas. Gallardón es de derechas, muy de derechas, bastante déspota si no hay cámaras delante y muy, pero que muy, mentirosillo, porque en la campaña de las municipales hzo creer a muchos que nonca se iría del ayuntamiento antes de acabar su mandato y hoy estamos donde estamos. Y No digamos cómo es a la hora de gastar, sobre todo con el dinero ajeno, ojalá le nombren ministro de algo con poco presupuesto. Si no, vamos dados.
Todo esto por no hablar de lo que deja en el Ayuntamiento, porque, sin comerlo ni beberlo, nos deja como alcaldesa a la señora de Aznar, la de las peras, las manzanas y la boina de contaminación, la de las calles sucias, a no ser que estén en el centro o en el barrio de Salamanca, y una "supercarca" capaz de reescribir los cuentos de nuestra infancia y, eso sí, de guardar las apariencias con su "Jose", porque la gente de orden es gente de orden.
Así ha dejado la partida Mariano. Ya se sabe que el ajedrez es un juego de estrategia y mucha paciencia, en el que se cambian piezas, sacrificándolas para hacer avanzar a las otras. Pero mucho me temo que, una vez más, nos ha tocado ser los peones de un bando -las blancas o las negras- que va a tener dos reinas.

jueves, 13 de octubre de 2011

¿DE QUÉ DIABLOS SE OCUPA RAJOY?

La celebración de la Fiesta Nacional estrenó ayer protocolo, un poco para ahorrarle molestias al pie del rey y un poco para ahorrarnos el bochorno -que tampoco nos ahorramos este año- de ver como unos cuantos energúmenos abuchean a quien, nos guste o no, preside legítimamente el Consejo de Ministros. Salvados los insultos y la reforma protocolaria, todo el morbo de la habitualmente aburrida ceremonia se centró en la larga conversación entre quienes encabezarán las candidaturas de PSOE y PP a las próximas elecciones.
Salvo en el cuajo, la facundia, la estatura, la cantidad de pelo que cubre sus cráneos, el hecho de que uno sea de ciencias y el otro de letras y la ideología, ambos tienen más cosas en común de lo que parece- Los dos han sido ministros varias veces y de varias carteras y los dos son amantes del deporte, especialmente del fútbol y del Real Madrid. Por lo demás, ni siquiera fueron capaces de ponerse de acuerdo a la hora de contar a los aburridos periodistas de qué hablaron.
Contó Rubalcaba que hablaron del tiempo, de la vida y de la campaña electoral. Poco después, Rajoy lo dejó en una simple charla -de casi quince minutos- sobre el deporte, pero al explicarle que, según su interlocutor, hablaron de todo lo demás, Rajoy sacó su retranca gallega y aclaró que, si Rubalcaba habló de todo eso, él sólo lo hizo sobre deporte -curiosamente, ambos fueron ministros del ramo- y razones de sobra tenían para haber elegido ese tema.
A ninguno de los periodistas presentes se le escapó que una de las incógnitas por despejar es la de si, finalmente, habrá o no y cuántos debates televisivos habrá entre ambos candidatos. No sé si se le llegó a plantear la pregunta a Rubalcaba. Sí s ele planteó a Rajoy que volvió a driblar la cuestión, en el más puro estilo Messi, diciendo que "de eso se ocupa Ana Mato". Hoy, al enterarme, he recordado como muchos otros que dio una respuesta parecida cuando se le preguntó por las listas, que fue Federico Trillo quien se ocupó de la inaceptable propuesta de salida que se le dio al "pobre y honrado" Paco Camps, que, de enseñar las tijeras que afila el PP para después del 20-N, se ocupan María Dolores de Cospedal y Esperanza Aguirre, que de la economía lo hace Cristóbal Montoro, y así hasta el infinito. Es entonces cuando me pregunto que, si del Madrid, que tanto le gusta, se ocupan Mourinho y Florentino, por este orden, ¿de qué diablos se ocupa él?

miércoles, 12 de octubre de 2011

LA MIOPÍA DE DURÁN


Tengo dudas sobre lo que ha podido llevar a un político con la experiencia de Durán Lleida a meter la pata como la ha metido estos últimos días a propósito del subsidio agrario que cobran los jornaleros en Andalucía y Extremadura. Tengo dudas, pero tiendo a pensar que el error del demócrata cristiano catalán está en sus prisas por hacerse simpático a los ojos de quienes podrían ocupar la Moncloa a partir del 20-M.
Es tal el "merdé" que se ha montado en Cataluña, fundamentalmente con los recortes en Sanidad que la coalición gobernante allí no duda en pedir árnica a los que están a punto de llegar para que otorgue sus bendiciones al copago sanitario, lo que retraería injustamente, no lo olvidemos, la demanda de los servicios sanitarios, ajustándola a la escuálida oferta de camas y consultas a que la está reduciendo CiU.
Lo que ha hecho Durán ha sido "enseñar la pierna" al PP, apuntándose a uno de los elementos más rancios de su discurso, el de los jornaleros viendo pasar la vida y esperando la limosna del subsidio en casa o, como el mismo dijo, desde la taberna. Ese discurso que, con más o menos matices, hemos escuchado tantas veces de boca de los populares ya no es válido. Y no lo es, porque el PP puede pasar a ser gobierno no sólo en Moncloa, sino también en Andalucía, como ya lo es en Extremadura, y, cuando se es gobierno, la caricatura del jornalero subsidiado pasa a ser un problema multiplicado por cientos de miles que no va traer más que preocupaciones a quien se haga cargo de los gobiernos, se llame Rajoy o Arenas.
Durán que, probablemente, también trataba de conectar con ese xenófobo que todos llevamos dentro y nos lleva a rebelarnos ante la idea de que se mantenga con nuestros impuestos, por más ancestral que sea, la "vaguería" de los andaluces que llenan las tabernas, ha errado el cálculo. Y no sería raro que, en lugar del aplauso y el apoyo del PP se encuentre con su firma en la reprobación que se está gestando en el Parlamento Andaluz.
Es la vieja canción de siempre. Existen asuntos que deberían tratarse con realismo y, sobre todo, con decencia, que la demagogia y el "todo vale" de algunos llevan a la parodia y el chiste fácil. Pero son una tragedia histórica que, de no mediar eso que llaman "la limosna" del subsidio desembocarían en hambre y revueltas.
Dorán ha obrado con miopía o con prisas y, ante todo, le ha faltado ese sentido de Estado de que tanto presumen y que tan poco exhiben últimamente.

martes, 11 de octubre de 2011

DE GLOBOS Y DUCHAS


No entiendo nada o casi nada de economía. Ni siquiera de la mía. Tanto es así que, cuando alguna de esas chinches comerciales que, con ánimo de chuparte al sangre, te pican a horas intempestivas para ofrecerte un adsl más barato o llaman a tu puerta para convencerte de que debes cambiar tu contrato de gas o electricidad, mi respuesta inmutable, amén de manifestar mi cabreo por la invasión de mi intimidad que supone marcar mi número o llamar a mi puerta, es la de que "lo que tengo me sirve, funciona y lo puedo pagar.
Digo yo que esa actitud se debe a que vengo de una familia de viejos comerciantes y que, por ello, tengo muy claro, quizás demasiado, lo del margen de beneficio y no alcanzo a entender que un servicio que se subarrienda pueda venderse más barato, generar beneficio y garantizar la misma calidad de servicio.
La cosa es tan sencilla como hacer sumas y restas, hacer cuentas y ver los resultados. El marketing, las promesas de algo mejor, la generación de una necesidad inexistente, al final, son humo, y el humo no cuenta en esas sumas y restas.
Lo estamos comprobando día a día, cada mañana. Nuestro problema es -nos dicen- el déficit. Y nos lo dicen los mismos que nos prometían más servicios bajándonos los impuestos, los mismos que han sembrado nuestra geografía de líneas de alta velocidad, convirtiéndonos en el es país europeo con más kilómetros de este tipo de vía en marcha, o nos hacen la Calle 30 o el Madrid Río a coste cero y, nos despiertan con el jarro de agua fría de que el de Madrid es el ayuntamiento más endeudado de España.
Ya hemos visto desinflarse la burbuja inmobiliaria después de haber convivido más de una década con el vértigo de que la mayoría de nosotros ya no podría comprar la vivienda que disfrutaba como propietario.
Para explicar el tobogán económico por el que nos deslizamos, cada mañana se nos canta la misma copla. Se nos dice que es cosa de los mercados, que nos han retirado la confianza y que ya no creen como antes que podamos pagar todo lo que, como locos, comprábamos. Sin embargo otra vez me asalta y me inquieta mi conciencia de tendero de la vieja escuela cuando me entero de que el dinero que se mueve en esos mercados europeos que tan mala vida nos están dando no existe, porque el volumen que se mueve en esos mercados es ocho veces mayor que todo lo que producen la industria, la minería y la agricultura de la vieja Europa. O sea, humo. Humo que llena este globo que, como la famosa burbuja inmobiliaria, no tardará en reventarnos en la cara.
Mientras tanto, el tratamiento aplicado desde Berlín y Bruselas o, por qué no decirlo, directamente desde Berlín es la ducha escocesa. Hoy te desilusiono y deprimo, mañana te doy otra vez esperanzas y pasado aplazo la decisión.
A veces no sé si Angela Merkel es un tiburón de Wall Street que se mueve en las aguas de la cancillería o, simplemente, que vivió demasiado tiempo bajo los planes quinquenales del otro lado del telón de acero y le falta el pulso que tuvieron otros pilotos, también europeos, de la nave europea.

lunes, 10 de octubre de 2011

¿SERÁ VERDAD?


El viejo gurú del nacionalismo vasco Xabier Arzallus dijo en una entrevista publicada ayer por el diario Noticias de Guipúzcoa que, según le han contado quienes están "en la pomada", el final de ETA llegará antes de las elecciones del 20-N, con los socialistas aún en el Gobierno. Lo dijo adornado con alguna de esas "perlas" de que tanto gustaba quien en una ocasión dijo, a propósito de la violencia, aquello de que "alguien tienen que mover el árbol para que otros recojan las nueces.
Creo que, después de leer lo anterior, nadie tendrá dudas sobre mis simpatías hacia Arzallus ni sobre mi devoción hacia su "santidad". Sin embargo, no me atrevería a echar en saco roto su comentario ni a sus fuentes de la pomada, porque el mismo ha estado en ella y no dudo que gente allegada a él sigue estándolo.
Acostumbrados como estamos a esa realidad virtual que construyen minuto a minuto quienes dicen representarnos, llaman la atención la crudeza con que algunos de nuestros viejos políticos -González, Ardanza, Roca o el mismo Arzallus- abordan algunos asuntos. Es gente de otro tiempo político que, no lo dudéis, fue mejor, porque lucha mejor contra los males que le achacan quien los conoce en su justa medida y no se deja llevar por eso tan de moda hoy de alegrarse del mal general cuando perjudica a los rivales, algo tan absurdo como para llevar a los asistentes de la convención popular de Málaga a romper en aplausos cuando escucharon a Aznar decir que el PSOE deja a Rajoy una España en ruinas.
Estoy cansado de decir que en este país mentir es gratis y que eso es terrible. También me he quejado y me quejo de la frivolidad con que se habla y se escribe de asuntos que debieran tratarse con la discreción que requieren los asuntos de Estado, incluso los que tienen que ver con sus cloacas.
Hoy me he desayunado con la buena noticia de que Rajoy lleva cerca de un año hablando con Íñigo Urkullu del próximo final de ETA. Esta recuperada relación habla mucho de los ataques de realismo que provoca la proximidad del poder y parece que sólo ha sido posible después de que en el PNV perdiese peso la facción más absolutista en beneficio de un gestor con las miras puestas en un futuro posible, mientras en el PP vasco se hundió definitivamente el sector visionario de Mayor Oreja. Dicen que del roce nace el cariño y, al menos en Euskadi, tal cosa parece confirmarse. Por otra parte, el sentido común del TC ha permitido la presencia de Biddu en las urnas y en las instituciones lo que, más allá de gestos y desplantes, lleva a aquello tan sensato de convertir en políticamente normal lo que en la calle era normal que dijo y sensatamente aplicó en su día Adolfo Suárez.
Tal parece que el final de ETA está ya decidido por la banda. Ahora depende de la sensatez y la grandeza de quienes nos representas que éste llegue antes o después. Ojalá que lo dicho por Arzallus sea verdad y ese final llegue lo antes posible para que el árbol dé sus nueces en tiempo y para todos, antes, eso sí, de que Aznar, Mayor Oreja y los suyes lo talen.

domingo, 9 de octubre de 2011

SUPERHOMBRES


No soy capaz de imaginarme bajo una lluvia de sospechas y reproches como la que eles está cayendo encima al gobernador del Banco de España y todos esos directivos de las cajas de ahorro que, no sólo se han forrado a nuestra costa desde el cargo, sino que, además, se han asegurado una jubilación digna de capos de la mafia rusa con el mayor de los desparpajos.
No puedo imaginarme tal desparpajo porque siempre que se puso en duda mi capacidad de trabajo o mi honradez, lo que afortunadamente apenas sucedió y si sucedió fue injustamente, pasé un calvario en el que la salud acabó por resentirse. Por eso no me explico como algunas personas son capaces de mantenerse en su cargo en medio de acusaciones como las que están recibiendo un día sí y otro también a propósito del latrocinio en las cajas.
No sé si siempre ha sido así. Lo cierto es que, antes, las empresas, públicas y privadas, eran de otro modo. La estructura de mando existía también, pero la altura de la pirámide sobre la que sentaban sus reales era mucho menor, no era tan difícil cruzarse con los jefes de todo y éstos tropezaban cada día, en el ascensor o en las escaleras, con gente normal y corriente, gente de la que hoy les separan escoltas, ascensores privados y una soberbia inimaginable en estos tiempos.
Qué ha pasado para que en no más de treinta años se haya creado esta especie de aristocracia que ha vivido rodeada de lujos e ineptitud gastando nuestro dinero como sólo saben hacerlo los horteras que, además, tiran con pólvora ajena.
Esta mañana, viendo los carteles en los que alguien ha tenido la ocurrencia de poner en búsqueda y captura a los directivos de las cajas gallegas, me he preguntado si merece la pena verse así, si no sería mejor renunciar a esas escandalosas indemnizaciones y pensiones muchimillonarias a cambio de poder dormir a pierna suelta y de poder mirar a los ojos a la gente.
Me lo he preguntado y enseguida me he dado una respuesta: NO
Pero, claro, soy o al menos me considero normal. Tengo estómago, hígado y corazón y la anchura de mis espaldas limita la cantidad de odio, reproches y vergüenza que soy capaz de soportar. No soy uno de esos superhombres o supermujeres sin escrúpulos que duermen a pierna suelta pase lo que pase y se diga lo que se diga de ellos.

sábado, 8 de octubre de 2011

EL PP Y LAS MÁSCARAS


A poco más de seis semanas de la celebración de las elecciones, el PP no ha desvelado ni mucho ni poco de su programa. Uno tenía la esperanza de que el partido que según las encuestas va a gobernar España los próximos cuatro años aprovechase su convención nacional en Málaga para hacerlo, pero, a la espera de la intervención estelar de Rajoy en la misma, ya la he perdido del todo. Ni es su estilo, ni el líder del PP parece estar interesado en poner sus cartas boca arriba.
De modo que parece que la susodicha convención va a quedar como un gran baile de máscaras en el que los asistentes están aprovechando y aprovecharán, como suele ocurrir, para insinuarse unos a otros y, si es menester y las circunstancias son propicias, decirse las procacidades oportunas al oído.
Todos enmascarados y escondidos para parecer lo que no son, para esconder los defectos y mostrar las virtudes. El marqués vestido de harapos y el harapiento, si es que dejan entrar, de marqués; la fea de hermosa dama y la guapa de bruja; los altos de bufones jorobados, los flacos de gordos y, así, hasta que la imaginación se agote.
Curiosa ceremonia, porque en todas las mascaradas siempre hay alguien que no se despinta, alguien que por más que invierta en disfraces y pelucas acaba siendo reconocido por todos. También en el baile de Málaga, al que Aznar acudió disfrazado del Aznar más estridente y aguafiestas, tratando de anegar el espacio para la esperanza de que ETA anuncie su final, simplemente, porque no le vendría bien a las expectativas electorales de su partido. También era reconocible, muy reconocible, el descarado y amoral populismo de Federico Trillo, el del viento de Levante de Perejil, el que se plantó entre los restos del Yak 42 bajo un paraguas que alguien manejaba por él, como si estuviera a las puertas del Ritz en un día de lluvia, que no dudó en anunciar la implantación de la cadena perpetua, para calmar a los consumidores de tanta basura amarilla como se les ofrece en televisión.
Quienes nos cuentan que van a acabar con el paro y van a devolvernos la prosperidad pasada, esos no se han quitado la máscara, tampoco los que aseguran que van a salvaguardar nuestro Estado de Bienestar a tijeretazos, y eso que, como se encargó de recordar la condesa de Sol, toda ella ansiedad y prisas, sólo quedan cuarenta y cinco días para que, por obligación se caigan las máscaras.

viernes, 7 de octubre de 2011

TALANTES


Recuerdo que los primeros meses de Zapatero en la Moncloa se adornaron con una palabra talismán y que esa palabra fue "talante". Tanto se prenunció y sólo en un sentido que pudimos llegar a pensar que talante equivalía a buen talante. Pero la realidad es otra y el talante puede ser bueno, puede ser malo y, a veces, puede ser muy malo.
No hay más que ver a algún personaje público para comprobarlo. Sin caer en el tópico de señalar el dedo justiciero de Mourinho o las abruptas lenguas y plumas que por unos miles de euros insinúan o mienten por encargo, nos encontramos con otro tipo de personajes que parecen esforzarse en que eles quede grande eso de representantes del pueblo o servidores públicos. Es ese tipo de personaje que se esfuerza en encontrar problemas allá donde se atisban soluciones o, sencillamente, provocan los conflictos, porque es en ese escenario donde más brillan.
De acuerdo en que el talante de Zapatero nos llevó a algunos a penar si, tan bueno y complaciente como parecía, no estaría aquejado de una peligrosa candidez capaz de llevarle a cerrar con el PP algunos pactos -el de la justicia o el que dio lugar a la ley de partidos, por ejemplo- que, más que acuerdos, parecían, y en eso se han convertido, hipotecas de las que acaban en desahucio.
De acuerdo en que dosis tan grandes de buen talante no siempre son buenas, pero son preferibles a actitudes como las que demostraron ayer, casi simultáneamente y a cientos de kilómetros, José María Aznar y su alumna aventajada Esperanza Aguirre. El primero demostró en la Convención del Partido Popular en Málaga que, con bigote o sin bigote, en bañador o enpijotado con bufanda y todo, es la personificación de la frustración y el rencor. En cuanto a la segunda, se exhibió una vez más, en el pleno de la Asamblea de Madrid, como el ser sin escrúpulos ni educación -la educación no consiste en manejarse en dos o tres idiomas, sino en hacerlo con respeto, aunque sólo sea en uno- digno de figurar como tópica verdulera en cualquiera de esos sainetes tan apreciados el pasado siglo.
Aznar, de quien los cronistas, bien aleccionados, claro, cuentan que ya está bajo el control de Rajoy, como si hubiese alguien capaz de controlar a un lunático egocéntrico como ese, tuvo el descaro de acusar al gobierno de suplicar a ETA, a cambio de concesiones, comunicados que poder exhibir en sus mítines, cuando él, en su etapa al frente del Gobierno, no sólo se refirió a la banda terrorista como Movimiento Vasco de Liberación, sino que dijo -y no creo que fuera malo hacerlo- que si daba pasos en la dirección apropiada sabría ser generoso con quienes reconocieran los errores que habían cometido.
Lo de Aguirre es de bochorno en pleno octubre. ¿Cómo vamos a decir a nuestros hijos que hay que buscar el diálogo, que no es buena la confrontación y que debemos respetar a los demás? Esperanza Aguirre, que lo queramos o no, ella y nosotros, es la presidenta de todos los madrileños, demostró una intolerancia supina y un desprecio absoluto, tanto hacia la verdad como hacia sus adversarios.
Acusar, como hicieron ella y su fiel y triste escudera Lucía Figar, a las asociaciones de padres de alumnos de "forrarse" con la venta de las camisetas en defensa de la enseñanza pública y hacerlo en el tono y con las palabras que lo hizo daba pena. Según su servicio de espionaje, en cada camiseta, que se vende a cinco euros, quienes las venden ganan dos euros, lo que multiplicado por dos, tres o cinco mil camisetas da una pasta gansa ¡Menudo negocio! No sé cómo se le escapó a su amigo Correa. Mientras tanto, como oportunamente le recordaron, la Comunidad de Madrid se ha gastado 110 millones de euros en una campaña publicitaria del metro de Madrid que, curiosamente, tiene su fuerte en los andenes y túneles del mismo metro, para que la vean quienes ya son usuarios de este medio de transporte. Algo tan caro y tan absurdo como para que pensemos que hay algo raro y que alguien se lo está llevando crudo a costa de nuestros impuestos.
En fin, talantes los hay buenos y malos y algunos talantes hielan la sangre. Sólo cabe esperar que de aquí al 20 de noviembres agucemos el ojo y el oído y nos hagamos un buen juicio sobre lo que podemos esperar de unos y otros.