miércoles, 31 de agosto de 2011

PRIETAS LAS FILAS


Prietas las filas, recias, marciales... Tal y como rezan los primeros versos del himno del Frente de Juventudes, algo así como las juventudes franquistas. Así se comportaron ayer en el Congreso los diputados socialistas a la hora de votar, junto a sus adversarios y frente a sus aliados, esta reforma de la Constitución que juzgan tan necesaria y urgente, aunque nadie nos ha explicado el porqué de tanta necesidad ni tanta urgencia.
Como ciudadano me siento mal, muy mal. Me siento tan mal, porque algunos de esos diputados tienen su escaso en el Congreso porque yo les he votado y, sin embargo, al seguir tan obedientemente las consignas del grupo están despreciando olímpicamente ese voto que les di y, sobre todo, mi capacidad de discernimiento.
Sólo uno, Antonio Gutiérrez, que viene de donde viene y que ya ha anunciado que se va, no hizo caso del toque a rebato y dijo no a la reforma. Algunos dirán que fue precisamente por haber anunciado ya su marcha por lo que se atrevió a hacerlo. Yo estoy seguro de que no es así. Estoy seguro de que, muy al contrario, se va para no tener que hacer estas cosas.
Lo de sus compañeros de grupo es más difícil de explicar. Son conscientes de que lo que se les viene encima con las próximas elecciones es una especie de ERE en el que aún está por fijar el porcentaje de ellos que irá a la calle y, como pasa en las empresas, tragan y tragan, con la vaga esperanza de estar en la nómina de los que se quedan. No hay que olvidar que ese "fino pensador" que es Alfonso Guerra, el José Blanco de Felipe González, dejó grabado a fuego en el cerebro de sus señorías socialistas aquello de que "el que se mueve no sale en la foto".
Lo que olvidan sus señorías -y no deben hacerlo- es que, al final, algunas fotos no llegan a revelarse porque así lo quieren los ciudadanos. Lo que parecen querer ignorar es que, con ésta y otras actitudes similares, están dejando la cámara sin película o, si lo preferís, sin memoria y, al final, no va a haber foto en la que quepan todos.
Pero, volviendo al origen del asunto, lo que más me escuece es que nadie se haya tomado la molestia de explicarme qué ganará la economía española con este dogal al cuello. Mientras tanto, para la reforma de la política fiscal que impida que los ricos muy ricos se vayan de rositas parece no haber prisa,
Me duele llegar a pensarlo, pero me temo que a Zapatero le faltaba un hervor. Lo malo es que lo otro, el gobierno del PP, que ya parece inevitable, sí que va a ser crudo.

martes, 30 de agosto de 2011

DEMAGOGIA


Me indigna escuchar a alguien decir que hablar de impuestos en época de crisis es hacer demagogia. Pero, si quien lo dice es la inefable María Dolores de Cospedal, la misma que estos últimos años ha sido, con sus tres sueldos, algo así como el Cristiano Ronaldo de la política española, no sólo me indigna, sino que, además, me cabrea y lleva a la náusea.
Cuando en el mundo civilizado y decente los propietarios de algunas de las mayores fortunas demandan a las administraciones una reforma de las políticas fiscales que eleve sus propios impuestos para colaborar así en la salida de la crisis, aquí, en España, nuestros ricos dan la callada por respuesta y siguen a lo suyo, defendidos por personajes como la presidenta de Castilla - La Mancha, tierra de grandes fincas y fortunas, en la que, sin embargo, el dinero no llega para pagar la cuenta de la botica.
Claro que hay que hablar de reforma fiscal, señora Cospedal, y claro que no es demagógico. Ustedes, los que se ponen el terno oscuro o la mantilla para asistir a las procesiones son partidarios de fiar la justicia social para los mortales a un más que hipotético juicio Final, pero, señora, la quiero aquí y ahora.
No sé si su familia, pero sí la de muchos de los que tiene a su alrededor vivían felices en tiempos de aquel general bajito y sanguinario con voz de pito que no se ocupaba de los impuestos porque, de algún modo, pensaba que España era una enorme finca en la que, unas veces unos y otras veces otros, le invitaban a pegar unos cuantos tiros. Sin embargo España tiene muchas escuelas, hospitales y carreteras que mantener y una importante nómina de funcionarios que pagar. Ya veo, por sus primaras decisiones, que a usted, eso, le importa poco, pero a mí sí y micho.
Ustedes, a los que no duelen prendas a la hora de gastarse un millón de euros en la colocación de la primara piedra de una "ciudad de la justicia" que nunca verá la luz o que se gastan lo que no tenemos en financiar las vacaciones de unos cuantos miles de descerebrados con camiseta amarilla, sí les pesa la nómina del profesorado de la escuela pública, a la que van los hijos de los pobres, los inmigrantes y algunos, sólo algunos, rojos. Por eso, este año, en que no parece que vayan a convocar nuevas plazas de profesores o al menos las suficientes, su amiga Lucía Figar, la consejera de Educación de Madrid, ha decidido no renovar el contrato a los profesores interinos e incrementar las horas lectivas de los que tienen la plaza en propiedad. Dice la señora Figar que los profesores funcionarios van a tener un aumento "significativo" de su sueldo y que aumentarán en dos el número de horas lectivas de clase que tendrán que dar a la semana, de dieciocho a veinte, estos señores que, según la consejera, tienen un puesto de trabajo fijo con un sueldo a fin de mes y que, además, vienen de pasar dos meses de vacaciones, camuflando que la jornada laboral no son esas veinte horas, que la docencia es una de las actividades de más desgaste que conozco y que muchos de esos profesores dedican parte de su tiempo vacacional a actualizar su formación.
Por si fuera poco, mientras escribo esto escucho que Esperanza Aguirre ha enviado una carta a los profesores en las que les pide ese esfuerzo y lo justifica en que todo está muy mal como pueden ver si miran a su alrededor. Carioso que lo escriba quien acaba de decidir poner en la calle a 3.000 interinos y está pidiendo a los profesores que hagan esa especie de esquirolaje necesaria para ello.
Eso sí que es demagogia, señora Cospedal, porque bastaría con que los que más tienen y más ganan hiciesen un esfuerzo mayor y con que las administraciones no se gastasen nuestros impuestos en fiestas y agasajos, al papa o a su señora madre, para llegar a fin de mes.

lunes, 29 de agosto de 2011

LA CAJA DE PANDORA


Según la mitología griega, Pandora fue el regalo envenenado que Zeus envió a los hombres después de que Prometeo osase robar para ellos el fuego. Pandora, el equivalente griego al mito machista de Eva y la manzana, llena de belleza y habilidades casó con el hermano de Prometeo y se convirtió en el instrumento de la venganza de Zeus al abrir la caja -un ánfora en realidad- que encerraba los males que hoy aquejan a los hombres.
No sé si Angela Merkel es la Pandora, menos bella y delicada, que los mercados han enviado a los europeos, especialmente a los "pigs", para castigarnos por haber tenido la osadía de pretender el Estado de Bienestar, pero, si no lo es, sí lo parece.
Ha sido ella la que ha roto el ánfora desatando todos esos males que pretendíamos paliar con muestras más o menos acertadas políticas sociales. La enfermedad, la vejez, la ignorancia, la pobreza y no sé cuántas lacras más pueden volver a caernos encima con su obsesivo control del déficit.
Su interés por grabar a fuego en cada una de las constituciones del eurogrupo la regla de oro del déficit cero ha destapado en Europa la caja de los truenos. Su intransigente actitud al negar a los países en apuros la ayuda que reclaman está despertando demasiados monstruos que dormitaban en la placidez de la Europa de la Champions.
Ahora, y con motivo, los nacionalistas catalanes se preguntan por qué, si Alemania se niega a ser solidaria con el resto de Europa, Cataluña ha de serlo con el resto de España. Del mismo modo, los nacionalistas vascos plantean ahora que si es tan fácil modificar nuestra Ley de Leyes, por qué no aprovechar el momento para incluir su derecho a la autodeterminación. También hemos podido comprobar que la izquierda, que también la hay en el PSOE, no es tan monolítica ni tan acrítica como muchos quisieran y, sobre todo, que la derecha, como la cabra, siempre tira al monte del egoísmo.
Demasiados males desatados todos al mismo tiempo. No quiero ni pensar que tras la "travesura" de la bella Pandora llegó el diluvio, ni mucho menos en que, con el diluvio, aparezca un Noé con un barco mediático que pretenda decidir quién se salva y quién no.

domingo, 28 de agosto de 2011

¿QUÉ FUE DE LAS VÍCTIMAS DEL KATRINA?


Andamos todos pendientes del mal carácter de Irene y del peligro que corre Manhattan y no parecen importarnos tanto los daños que ha dejado a su paso por el Caribe, Carolina del Norte o Washington. Qué le vamos a hacer. Es lo que manda el credo de las grandes cadenas televisivas y nosotros, como pobrecitos y obedientes fieles que somos tragamos una tras otra sus ruedas de molino.
La vistosidad de una gran manzana desierta o inundada roba el plano a otros barrios más modestos arrasados por la furia de Irene. Del mismo modo, las evacuaciones preventivas y los consejos a los ciudadanos que pueden quedar sitiados por el agua y la furia del huracán, aunque inspirados en todo lo que se hizo tan mal en la Nueva Orleans del Katrina, parecen querer borrar aquellos crueles errores de la administración Bush, mañana hará seis años.
En 2005 y antes de 2005 todo o casi todo se hizo mal. Las defensas de una ciudad que, como Nueva Orleans está en gran parte bajo el nivel del mar, eran insuficientes y, sobre todo baratas y mal diseñadas. La evacuación fue también tardía e insuficiente, además de errónea, porque la concentración de ciudadanos en aquel estadio cubierto estuvo a punto de convertirse en tragedia. Todo o casi todo supero las expectativas que, como manda la economía de mercado, se hicieron a la baja, calculando el mínimo riesgo para cubrirlo con un coste también mínimo.
Pero, si la prevención fue desastrosa, peor aún fue la gestión de las semanas y meses posteriores a la llegada del Katrina. Nada o casi nada hizo el sureño Bush por sus vecinos pobres y negros de Nueva Orleans. Lo cuenta de un modo descarnado y eficaz una magnífica serie de la HBO, "Treme", en la que se cuenta la historia de ese barrio, el Treme, en el que viven los músicos que hacen las delicias de los turistas en el barrio francés y que quedó arrasado por el huracán.
"Treme" cuenta, desde muchos puntos de vista lo poco que se hizo para reconstruir el barrio y realojar a sus antiguos vecinos, desperdigados por varios estados, y cuenta por qué: Nueva Orleans era una circunscripción "chocolate", negra, y demócrata en el sur republicano y había que evitar a toda costa que volviese a serlo.
En fin, otra historia de ricos y pobres, de derechas y de izquierdas. Otra historia de quienes acuden a la política con la ambición de servir a sus conciudadanos y de quienes lo hacen con ambición pura y dura y que serían capaces de vender la mortaja de su padre si encontrasen a alguien capaz de comprársela.

sábado, 27 de agosto de 2011

GALLARDÓN Y DIOS


El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, había sido hasta ahora poco dado a esos aspavientos tan propios de quienes dicen sentir la fe católica y se ven en la necesidad de exhibirla en cuanto se les da la más mínima oportunidad. Pero, de un tiempo a esta parte, algo ha cambiado en él, porque no deja de dar muestras de sentirla y, como todo converso, exagerando el gesto.
Bastaría con ver el entusiasmo que puso la limpieza de la casa del señor, que diría un catequista, ante la llegada de Benedicto XVI, pidiendo al ministro del Interior que limpiasen la Puerta del Sol de los "hippies, perro flautas y piojosos" del 15-M, para llenarla después de la aseada y multicolor "juventud del papa".
Vinieron luego todas sus andanadas contra el e derecho de quienes no compartimos su dispendio para con este "woodstock del integrismo" que no hubiese sido posible sin el generoso regalo de las calles, los transportes y las instalaciones públicas de esta ciudad que es de todos los madrileños, los que hemos nacido en ella y los que no, y los que le dieron su voto y los que no se lo dimos.
También, cómo no, ese "hincado" de rodillas ante el papa que me avergonzó tanto como madrileño, como pareció sorprender al rey Juan Carlos que, como muchos, conoce de largo sus aficiones. No se humilló más, porque estaba el suelo de por medio y la física es la física. Luego vino la entrega de las llaves de la ciudad, quizá lo menos importante, porque eso sí es absolutamente protocolario, y como cierre del festival, cuando el papa ya estaba en Roma, la cesión a los kikos, la más hortera y peligrosa de las nuevas sectas católicas, que se mantuvo oculta hasta el final, a base de mentiras nada piadosas sobre la dificultad del desmantelamiento del escenario de Cibeles. Ahí Gallardón debió recordar que algunos productores de cine aprovechaban los decorados de una de romanos para rodar después otra película.
Sin embargo, la gota que ha colmado el vaso ha sido la censura encubierta que ha impuesto sobre "Camerinos", la exposición ya mutilada en Mérida por las presiones de su ayuntamiento y el flamante gobierno popular extremeño -popular con el consentimiento de IU- que llevaron a la dimisión de Blanca Portillo como directora del Festival de Teatro Clásico de la capital extremeña.
Dice Alicia Moreno -la cara amable de ese Jano que es Gallardón, la menos agradable es Ana Botella- que la exposición de traslada a enero de 2012 para evitar que se vea "contaminada por discursos coyunturales propios de un periodo pre-electoral que la conviertan en objeto de una controversia que nada tiene que ver con el origen de su concepción". Hay que recordar en este punto que el elemento polémico de la exposición encargada y financiada por el Teatro Español de Madrid, de propiedad municipal, es una foto del actor Asier Etxeandia cubriendo su pubis con una estampa del "Cristo de
Velázquez".
Gallardón y la hija de Nuria Espert dirán lo que quieran, pero este aplazamiento no deja de ser una censura más o menso encubierta, especialmente porque, a través del catálogo a la venta y de la prensa todos conocemos la fotografía de la polémica.
Tengo la impresión de que, como Saulo camino de Damasco, Gallardón se ha caído del caballo cegado por una luz que, si no divina, si hecha de ambición, le ha dejado claro que si quiere seguir adelante en su camino a la Moncloa tiene que dejarse de remilgos y exquisiteces para parecerse más a la España de misa y casino que nos va a gobernar si algo extraordinario no lo remedia.

viernes, 26 de agosto de 2011

¿QUÉ PRETENDE COSPEDAL?


Otras urgencias y otras actualidades han restado protagonismo, aunque no gravedad, a la primera gran cacicada de María Dolores de Cospedal al frente de la Junta de Comunidades de Castilla - La Mancha, pero no hay que perder de vista las consecuencias de una medida, el impago de la deuda a las oficinas de farmacia, que pone en peligro uno de los pilares del buen funcionamiento de la Sanidad en ese territorio.
Qué pretende esta señora. No sé si lo que quiere es hacer ver Cospedala los castellano manchegos que los medicamentos que se ven obligados a consumir no son gratuitos o al menos tan baratos como los pagan. Tampoco sé si lo que pretende es experimentar con quienes le han dado, o no han podido evitar que otros se la den, la mayoría para gobernar la capacidad de resistencia de los ciudadanos a un recorte de sus derechos adquiridos.
Es probable que la presidenta haya pisado el callo de los farmacéuticos creyendo equivocadamente que todos son potentados que no cuentan, precisamente, con el respeto de los ciudadanos. Lo que no sabe una señora tan fina y bien pagada como ella que, sin duda, debe comprar sus medicamentos en una de esas megafarmacias propiedad de una de esas cadenas que levantan el cierre más pendientes del negocio que del servicio y que, no sólo se saltan las normas, sino que explotan a su personal, lo que no sabe doña Dolores es que hay centenares de profesionales que atienden pequeñas boticas en pueblos que son a la vez el médico que no hay todos los días, el amigo que aconseja y esa buena persona capaz de fiar hasta que llega la pensión a quien a duras penas puede pagarle. Lo que no sabe la señora Cospedal es que con su decisión está poniendo en peligro su subsistencia, porque va a tener que pagar los suministros con créditos o con sus propios ahorros y no todos los tienen.
Mucho me temo que esta postura autoritaria e inmisericorde del PP en Castilla - La Mancha va a ser la tónica general del partido en toda España. No está de menso recordar aquellos tiempos de Aznar del "déficit cero", una trampa que llevo a muchos incautos a ver a los populares como excelentes gestores, cuando lo que hicieron fue, con su tristemente famosa Ley del Suelo, dar rienda suelta a la liberación de terrenos municipales y, de paso, a la especulación, a la corrupción y al monocultivo inmobiliario que nos ha llevado hasta donde estamos.
No sé, insisto, que es lo que pretende esta señora que, no hay que olvidarlo, es la número dos del PP nacional. Sólo sé que los milagros no existen y que, cuando la derecha agarra las tijeras, nunca corta por arriba y siempre lo hace por abajo. No hay más que ver lo que está pasando en Chile, donde el marketing de una buena campaña llevó a la presidencia a Piñeira, un empresario emergente, que, al final deja sus promesas en nada, y ahí están los mineros del Pozo San José, tan pobres como antes y sin trabajo, ahora que se han ido las cámaras de TV para probarlo, mientras el resto del país está patas arriba y en huelga.
Nadie va a regalarnos nada a los de abajo y quien lo olvide se está poniendo la soga al cuello. Basta con preguntar a los boticarios de Castilla La Mancha, a los que, en un nuevo arranque de autoritarismo, hasta se les quiere privar por decreto del derecho al pataleo..

jueves, 25 de agosto de 2011

A HURTADILLAS


El español, pese a los desmanes de la Academia y ese vicio tan letal como extendido de "castellanizar" palabras inglesas en lugar de traducirlas, sigue siendo un tesoro repleto de palabras y expresiones que por sí solas lo dicen todo.
Escribo esto, porque me he encontrado con una de esas joyas de nuestra lengua a la hora de explicar de qué manera pretenden "colarnos" una reforma constitucional impuesta por quienes se han quedado con las llaves de la caja en la Unión Europea. Esa expresión, tan descriptiva como rotunda, no es otra que la de "a hurtadillas" que equivale a la de "a escondidas", pero que evoca además la idea de que lo que se hace de esa manera, se hace como lo harían los ladrones.
Tal parece que eso es lo que han acordado y pretenden Zapatero y Rajoy: hacernos tragar a toda prisa y sin anestesia una reforma constitucional que, por ejemplo, impediría hoy pagar el subsidio a quienes han perdido su empleo o mantener el poder adquisitivo de las pensiones.
¿Por qué se nos "hurta" la garantía de que esa reforma de la Constitución se apruebe por referéndum? Quizá porque es tanto lo que perderíamos que si alguien nos lo explica con detalle no daríamos el sí que nos piden. Otra cuestión que debería aclararse es el por qué de tanta prisa. Tenemos derecho a saber qué ha pasado en los últimos días para que la reforma, junto a otras que llevan muchos años esperando, no pueda esperar a celebrar un referéndum a convocar antes de las elecciones o, mucho mejor, después de que las elecciones configuren un nuevo parlamento, tras una campaña electoral en la que los candidatos hubiesen explicado su postura ante la reforma en cuestión.
Si las prisas y las hurtadillas se deben a que alguien ha amenazado a España con no tomar medidas contra el acoso a su deuda, que se sepa. Si Alemania es hoy tan fuerte y preeminente en la UE como para imponernos este bozal, que se sepa. Si nuestras cuentas son tan oscuras como para que la reforma se haga necesaria, que se sepa. Si a Zapatero ya no le queda margen de maniobra, que se sepa.
Siempre he creído que con la verdad por delante se llaga muy lejos y que los subterfugios no hacen sino aplazar la solución de los problemas y alargar el sufrimiento. Si no queda otro remedio que tragar que nos lo digan. Pero esto no será digno de llamarse democracia.
Nos llevan a hurtadillas a un futuro incierto. Sólo espero que alguno de los diputados socialistas, los necesarios para exigir la convocatoria de un referéndum, recuerden que, antes que a su partido, se deben a sus votantes. Yo, porque supondrá un triunfo de la verdadera democracia, les estaré eternamente agradecido.

miércoles, 24 de agosto de 2011

HOMBRE RICO, HOMBRE POBRE


La actualidad que, como cada día, me ha servido la radio esta mañana me ha traído a la memoria el título de aquel culebrón televisivo de los setenta, "Hombre rico, hombre pobre", basado en la novela de mismo título de Irving Saw. La serie contaba la historia de dos hermanos, a los que la vida lleva por caminos muy distintos, a Rudy por el del dinero y el poder y a Tom, por el del trabajo y la mala suerte.
Me he acordado de este "Amar en tiempos revueltos" de entonces, porque todo lo que en cuentan las noticias me lleva a pensar que la suerte, la justicia y, ahora, la Constitución son distintas para ricos y pobres. Bastará con comprobar el empeño que se pondrá en cumplir el  mandato del déficit y el que se está poniendo en hacer otro tanto con los que hablan del derecho a un puesto de trabajo o a una vivienda digna.
Parece incontestable que nos caeré encima la hipoteca que nos imponen los mercados para limitar en nuestra constitución el déficit del Estado. Una norma aparentemente lógica que, sin embargo y como advierte Llamazares, podría traer de la mano la amputación del Estado de Bienestar, porque la norma impedirá en época de vacas flacas tomar recursos para asistir a parados, incapaces o jubilados, en tanto que nada dice de que los ricos repartan lo suyo cuando las vacas estén orondas.
Hasta en el ámbito de los países los hay ricos y pobres, pero no ricos en recursos, sino ricos en valores, porque, mientras los titulares las grandes fortunas francesas o norteamericanas piden a sus gobiernos que les suban los impuestos, aquí, en la España alegre y confiada, los ricos guardan su silencio de siglos y a lo más que llegan es a hacer donaciones a quienes construyen su autopista al cielo, eso sí, convenientemente desgravables y pagadas, finalmente, por todos, aunque prefiramos construir ese cielo aquí, en vez de fiarlo a fabulaciones más o menos exitosas.
De ricos y pobres es también el último capítulo de una historia que comenzó en un carísimo hotel de Manhattan. Una historia que tenía como personajes una caperucita negra y un lobo blanco y salido. No sé si todos, pero al menos yo llegué a pensar que allí las cosas eran distintas y que ese tipo que, sin el uniforme de director del FMI, parecía tan despreciable y tan poca cosa acabaría pagando sus abusos sobre esa camarera que tuvo el valor de denunciarle.
Pero no. El dinero de Strauss Kahn y su consentidora esposa, sus abogados y sus detectives, han podido con lo evidente, minando la credibilidad de la denunciante, aunque el relato de la inmigrante era, no sólo verosímil, sino, además, coherente con el pasado del energúmeno. Espero que, al menos, algo de la "pasta" desplegada por semejante inmoral llegue a los bolsillos de tan vilipendiada trabajadora.
Tenía razón Saw en su melodramática historia. Hagan lo que hagan, crean en lo que crean, los ricos serán siempre ricos y los pobres pobres. Y, si eso es lo que ocurre con quienes tienen la misma cuna, imaginaos lo que ocurrirá con quienes nacen en palacios y pisitos de cuarenta metros cuadrados.

martes, 23 de agosto de 2011

UN EQUIPO PEQUEÑITO


Ayer, los madrileños seguíamos padeciendo los efectos de la última cita de la agenda oculta de "nuestro" alcalde, que, sin decirnos nada y sin que sepamos a cambio de qué, regaló la plaza de Cibeles a la secta ultracatólica de los kikos, con el consiguiente cierre del centro de Madrid a sus legítimos propietarios que, con el de ayer, llevan ya varios días sin poder disfrutar de su ciudad.
Y mientras esto sucedía en el centro de Madrid, en Barcelona decenas de miles de fieles acudían a Misa Mayor en el santuario de su fe barcelonista, el Nou Camp que se vistió de gala para recibir, esta vez sí, con todos los honores a su hijo pródigo Cesc Fábregas.
Los seguidores de ese "equipo pequeñito" que le está quitando el sueño y la salud mental a un tal José Mourinho, que, a su vez, se ha mostrado dispuesto a hacer olvidar, si no borrar, del himno del Real Madrid eso de "caballero del honor", disfrutaron como "señores pequeñitos" de la fiesta del fútbol.
Un deporte de personas y no de hombres, como dice el portugués que querría ser respetado como lo es Guardiola, sin necesidad de campañas mediáticas ni de encuestas inducidas y convenientemente cribadas. Un deporte de héroes como Messi, Cesc, Xavi, Iniesta o Abidal y no de esos villanos como Pepe o Marcelo que, enloquecidos, están haciendo perder la razón a quienes, como Iker Casillas, son el espejo en el que se miran tantos niños.
Mourinho confunde la talla de los jugadores con la arrogancia de que son capaces, por eso no se lleva bien con Cristiano Ronaldo, cada vez menos diño sobre el campo. Confunde, como tantos, el valor y el esfuerzo con eso que llaman "hombría" y que no es otra cosa que el machismo trasnochado que tanto daño ha hecho siempre a este país y al suyo.
A mí que me den equipos pequeñitos como este Barça al que da gloria ver jugar o esa selección irrepetible que el bocazas del cleriman – por favor, que alguien le diga que se puede ser elegante sin ir de gris- se ha propuesto malograr. Con dos equipos pequeñitos como esos me sobran los de hombretones marrulleros que a él tanto le gustan.

lunes, 22 de agosto de 2011

Y, AHORA, LAS CUENTAS



Ya se ha ido el papa y ya se han ido muchos de los peregrinos que han invadido Madrid, sus calles y plazas, sus transportes, sus museos, sus parques... y sus televisiones. Ahora es el tiempo de las cuentas, porque, siguiendo las enseñanzas del Evangelio, hay que dar "al césar lo que es del césar y a dios lo que es de dios".
Estos días, se han puesto al servicio de ese dios y de este papa todas las infraestructuras de una ciudad que, atada de pies y manos, ha sido entregada como sacrificio con el que aplacar la presencia en las calles de la más conservadora de las iglesias, alineada junto al PP en contra de cualquier avance social.
Pero, si esas eran las cuentas que se hacía el Gobierno, mucho me temo que las ha errado de medio a medio.
Va a ser difícil que, en adelante, alguien se atreva a poner en su sitio a la Conferencia Episcopal. No cabe duda de que han cubierto sus objetivos y con creces, porque, durante una semana, sus mensajes, más que sencillos, simples, han martilleado nuestros oídos y, lo que es peor, los de tantos niños y adolescentes, manejados como marionetas a pleno sol, con riesgo, incluso, para su salud.
Aún recuerdo aquella primera visita de aquel otro papa a España en 1982. Fue apenas unos días después de la victoria socialista en las elecciones generales, aunque aún gobernaba el centro derecha de la UCD que lo hacía en funciones. No sé si fue porque la iglesia no tenía entonces tantos grupos de poder o porque aún pesaba la huella del cardenal Tarancón en la Conferencia Episcopal, lo cierto es que aquella visita ayudó a tender puentes y fue beneficiosa para todos.
La que acaba de concluir ha sido demasiado invasiva para no haber abierto algunas heridas entre quienes no comparten la fe ni, mucho menos, los métodos de esta iglesia.
Rouco se ha salido con la suya y ha agrandado su espacio en Roma. Así que quien sabe si el próximo papa no habrá saldo, como Manuel Fraga, de Villalba de Lugo. De momento ya se cree con fuerza y poder como para despreciar sus compromisos con algunos medios de comunicación, faltando a la cita acordada con la SER.
Reconocido el éxito de Rouco y "su" iglesia, creo que es de ley que todos sepamos cuánto ha costado le fiesta y que, en el Congreso que preside el excesivamente reverente Bono sepamos, como en las del Gran Capitán, de dónde ha salido y dónde ha ido a parar cada céntimo gastado en este megamitin que, lo siento por el PSOE, se va a volver en su contra de aquí al 20 de noviembre.

domingo, 21 de agosto de 2011

¿POR QUÉ GRITAN?

Adolescentes llenos de inocencia e indefensos ante la manipulación de que son objeto por parte de sus colegios y, lamentablemente, de sus propios padres. Niños y niñas con el "joer" o el cigarro, todavía demasiado grandes, en la boca. esperando el paso de una caja de cristal con ruedas que lleva dentro un señor vestido de blanco que no es Justin Bieber ni, mucho menos, Lady Gaga, a pesar de los modelitos, pero que provoca gritos y desmayos como si lo fuese. Menores de edad expuestos al más eficaz y persistente marketing que ha conocido la historia, niños a los que se les habla a un tiempo del bendito sol que les asfixia y sofoca y de la bendita lluvia que les empapa cuando ya es de noche. Inocentes a los que se les pide que recen para que cese la lluvia cuando escampa. En fin, carne joven, no para los seminarios, en los que desde hace tiempo reinan las telarañas, sino para todas esas sectas que permiten un catolicismo más sectario, sin el sacrificio de una vida y sin tener que conocer la miseria y las injusticias de una sociedad en la que, con una limosna o una obra de caridad que, a ser posible, desgrave, se compensan los abusos de poder, la corrupción, la especulación, la explotación del prójimo, la xenofobia y otros "pecadillos" sin importancia.
Adolescentes que gritan por su ignorancia más o menos inocente... y adultos que lo hacen con gran entusiasmo, porque han "barrido" de ateos y laicos las calles de Madrid, porque han expulsado de una ciudad ya de por sí conservadora, a base de incomodidades y de un exceso de expresión multicolor y altisonante, a quienes esperaban pasearla en su mes de descanso. Finos estrategas que también gritan de entusiasmo, porque, al final, han conseguido, con el apoyo de toda su batería mediática y con la colaboración de Ayuntamiento, Comunidad Autónoma y algún que otro ministro que, cegado por la luz divina, no ha sido capaz de atender a sus obligaciones para con los ciudadanos, hacer creer al mundo que Madrid es una ciudad ultracatólica e histérica.
Dirigentes políticos que gritan de entusiasmo porque la JMJ, a la que esconden la "c" de católica, ha sido un éxito. Un éxito que no lo es de organización, porque el caos ha reinado y reinara en Madrid todavía hasta el martes. Un éxito que no ha sido económico, porque este turismo de "gratis total", de menú a 6,50, de transportes al 80%, de museos gratuitos o de alojamiento "by the face", la ocupación hotelera no ha pasado del 70%, porque, evidentemente, Madrid no ha sido esta semana la ciudad más apropiada para una visita turística. Así que, salvo que hayan aumentado las ventas de alcohol y de preservativos, las pérdidas -incluyendo lo que se desgraven El Corte Inglés, Mahou, Coca Cola, Bankia, Telefónica, BBVA y demás- van a ser cuantiosas.
Ya por último, el señor Canalda, al frente de la institución del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, gritará de entusiasmo al ver cómo, anoche, centenares de menores estuvieron expuestos a una importante tormenta de esas que se dan en agosto en Madrid que arrancó sillas y carpas, causó unos cuantos heridos y aguó la comunión de hoy.

sábado, 20 de agosto de 2011

Interior, Delegación del Gobierno en Madrid

BRUTALIDAD POLICIAL


Una de las características de los sistemas democráticos es la de que reservan al Estado el uso legítimo de la violencia, garantizando de ese modo que los ciudadanos están protegidos de toda violencia no legítima. Ahora bien, una cosa es ese uso legítimo de la violencia y otra bien distinta el abuso y la brutalidad policial, tan habituales estos tres últimos días en las calles de Madrid.
Demasiados agentes, espoleados por sus mandos, están ejerciendo una violencia brutal e injustificada sobre quienes, jóvenes y no tan jóvenes, protestan con la palabra y, en todo caso, el gesto, contra un uso privado y masivo de bienes comunes como son las calles y, naturalmente, los impuestos de todos los españoles y de los madrileños en particular.
Hay demasiadas imágenes colgadas en Internet, a disposición de cualquiera, en las que queda patente, no sólo esa violencia injustificada, sino la brutalidad con que se emplean tipos grandes como castillos, perfectamente protegidos y armados, contra ciudadanos indefensos, en muchas ocasiones adolescentes, sin importarles su sexo, su edad ni, mucho menos, su actitud.
Tal parece que hubiesen recibido órdenes de "no hacer prisioneros", porque asombra que sean más los heridos que los detenidos y que, curiosamente, todos los heridos sean del mismo "bando", cuando de lo que se acusa a los manifestantes de agredir a los mal llamados peregrinos.
Lo malo es que esos porrazos que ya no van a las piernas o a la parte superior de la espalda, sino a zonas del cuerpo en las que podrían causar lesiones muy graves parten, no de servidores públicos, sino de indeseables que, por su lenguaje -"basta de mariconadas" o "a tomar por culo"- son indignas de alguien que vista un uniforme y cobre su sueldo de nuestros impuestos.
La violencia es tan evidente como lo demuestran videos como éste, recogido por EL PAÍS, en el que no sólo se golpea sin motivo, comenzando por abofetear a una muchacha que exigía su derechos,  a tres jóvenes, entre ellos a un fotógrafo que recibe un porrazo en la nuca, perfectamente audible, por cierto, sino que se le abandona conmocionado en el suelo. Algo que, para cualquier ciudadano, sería un delito de denegación de auxilio y mucho más para servidores públicos.
No sé qué es lo que lleva a estos policías a comportarse así, pero he llegado a pensar que, como ha ocurrido en ocasiones, actúen bajo el efecto de estimulantes. De no ser así, está claro que no tienen el perfil psicológico apropiado para hacer frente a situaciones como las que estamos viendo, algo que me llena de inquietud porque no sé como llegarían a actuar, armados como van de una pistola, en caso de que alguno de esos manifestantes no violentos acabase por revolverse contra ellos.
Lo que está claro es que la delegada del Gobierno en Madrid, a la que parece haberse llevado el carro de Elías al cielo de los incompetentes, no debería un minuto más en el cargo.
En cuanto a los policías, deben ser conscientes de que ya no pueden actuar impunemente, porque hay demasiados ojos, electrónicos muchos de ellos, que les miran.
Zapatero y Rubalcaba siguen en silencio, pero Elena Valenciano y Antonio Hernando ya se han visto obligados a dejar en evidencia a ministros como Ramón Jáuregui que, llevados de su fe, también en la actuación policial, colgaron medallas a quienes ejercieron la más absoluta brutalidad policial. Sólo espero que de las investigaciones deriven las sanciones que merecen.
Yo, que durante años cubrí profesionalmente informaciones relativas al Ministerio del Interior, había aprendido arespetar a "nuestra" Policía. Ahora ya no creo que sea tan nuestra y me cuesta bastante respetarles como antes.

viernes, 19 de agosto de 2011

QUIERO OÍR A ZAPATERO


Como votante socialista que soy y he sido quiero escuchar las explicaciones que me pueda dar sobre esta humillante cesión de la capital de un país aconfesional. con sus calles, sus medios de transporte público, sus colegios, sus polideportivos y sus carreteras como escenario de este inmenso mitin contra la libertad del hombre y contra el libre pensamiento que es la Jornada Mundial de la Juventud Sectaria.
También quiero y exijo la opinión del candidato Rubalcaba. Y espero que ambas sean buenas, porque me costaría mucho volver a votar a un partido que se ha bajado los pantalones hasta límites increíbles ante quienes ya están esperando a la primera oportunidad para revolverse contra el gobierno, sus leyes y quienes le apoyan.
He de decir que el attrezzo y los figurantes traídos por los artífices de esta superproducción me sería indiferente -salvo las molestias que generan cientos de miles de vejigas mantenidas y vociferantes que regando las calles con sus aguas nada benditas- de no ser porque no puedo ignorar que todo este montaje se está pagando, directa o indirectamente, con dinero público, con mi dinero y el de muchos españoles que como yo ven amenazada su libertad por la iglesia católica.
Soy consciente que una parte importante de la población española, también la que vota y dirige al Partido Socialista Obrero Español, entre ellos José Bono, Ramón Jáuregui y José Blanco, es creyente y que, como creyentes dentro de la iglesia católica, reconocen la autoridad del papa. Pero de ahí a que el presidente del Congreso de los diputados de TODOS los españoles se humille ante este señor de tan oscuro pasado va un abismo. Bono puede hacer lo que le salga del peluquín, siempre que no lo haga como como tercera autoridad del Estado. En privado puede, si quiere, jugar con las barbies del papa, si las tuviere, pero, como representante nuestro que es, nos debe tanto respeto como para no humillarse ante un jefe de estado extranjero que además gobierna dictatoríamente una superestructura ideológica como lo es la iglesia católica.
Sólo espero que aprendamos de ésta y que comencemos a exigir a quienes nos representan que actúen como deben hacerlo en 2011, sin que sus decisiones ni sus leyes sean rehenes de una secta, numerosa pero secta, que niega la libertad y el progreso y que acoge y protege en su seno a quienes durante años han abusado de niños, arruinando sus vidas y empujándoles en muchas ocasiones al suicidio.
Estoy esperando explicaciones de Zapatero y Rubalcaba. Las de Bono, Blanco y Jáuregui, que defendió la actuación de los policías que pusieron en peligro mi derecho a manifestarme en Sol, me están sobrando.

jueves, 18 de agosto de 2011

INEPTITUD


No encuentro más palabra que esa, ineptitud, para definir la actuación de la Delegación del Gobierno de Madrid, porque, cuando un ciudadano acude a una manifestación autorizada, lo que ese ciudadano espera es que esa manifestación, no sólo sea contenida por las fuerzas de orden público, sino que sea protegida de cualquier elemento que trate de impedirla.
La manifestación de ayer pretendía ser una fiesta del laicismo, frente a la enorme excursión pagada en parte con dinero público, nuestro dinero, directa o indirectamente a través de desgravaciones fiscales a las empresas patrocinadoras. Y no puede interpretarse de otro modo una marcha que incluía carrozas, niños y ancianos.
Creo que la ineptitud de la delegada del Gobierno o de quien le asesore parte de que no fueron capaces de imaginar el éxito de la manifestación, muy por encima, incluso, de las previsiones de quienes la habían organizado. Frente a esa masiva asistencia, les faltaron reflejos o ganas de facilitar las cosas a la marcha.
No creo que fuese aconsejable dejar que los falsamente llamados peregrinos -son turistas ruidosos como hooligans que comen, beben y orinan como perros en cualquier parte- se concentrasen en la Puerta del Sol en oposición a la marcha. Imagino que es difícil contar con efectivos policiales, en su mayoría de vacaciones, pero bastaba con no haber autorizado la JMJ en pleno agosto.
Más irracional fue mantener abierta la estación de metro de Sol, especialmente cuando el Metro de Madrid se ha convertido por obra y gracia de la generosidad selectiva, eso sí, del Consorcio de Transportes que ha facilitado a precio de saldo abonos de transportes para medio millón de inscritos que convierten en suplicio cualquier intento de cruzar la ciudad en Metro por parte de ciudadanos "normales", sin que el personal de Metro, la empresa de seguridad que, al parecer, sólo sirve para espantar músicos, las fuerzas de seguridad o los voluntarios de la JMJ, hagan nada por regular el acceso a los andenes ni para impedir el gregarismo de quienes, se meten de golpe y a presión en los vagones, sin importarles la seguridad del resto de viajeros.
Yo estuve en la Puerta del Sol y reconozco que, después de las provocaciones de los "becados" de la JMJ, una mezcla de mística -no hay más que ver la foto de Reuters- y chulería, abucheé a los que perfectamente identificados por camisetas, sombreros y mochilas, pagados, como digo, con dinero público, recordándoles precisamente eso: que sus mochilas las habíamos pagado todos.
El balance de los incidentes originados por la mala gestión del asunto da idea de cómo se produjeron: once heridos leves, tres de ellos policías y ningún JMJ y media docena de detenidos, entre ellos un fotógrafo y una joven que se retiraba con su pancarta plegada. Eso, en la disolución de una marcha autorizada y bloqueada por elementos ajenos a la misma que son quienes  nunca debieron estar en el recorrido para provocar a los manifestantes.
Resulta curioso que, según cuenta EL PAÍS, el mando que ordenó la carga lo hiciese al grito de ¡Basta ya de mariconadas!, una concepción del orden público que tiene mucho que ver con el "unabomber" católico de la JMJ que llamaba en Internet a "matar maricones".

miércoles, 17 de agosto de 2011

UN VIAJE AL PASADO


Con la excepción de la figura del cardenal Tarancón, pieza fundamental de la transición, y algún que otro obispo nacionalista de Catalunya y Euskadi, la iglesia católica española siempre se ha situado en la derecha, por no decir en la derecha más rancia.
Por eso y porque su influencia siempre ha sido positiva para sus intereses, la derecha -y, por desgracia y por su cobardía, la izquierda en el gobierno- han hecho demasiadas concesiones a una organización demasiado poderosa y demasiado influyente aún en nuestro país.
Si la iglesia católica fue perseguida durante la II República Guerra Civil, las más de las veces injustamente, queda claro que a lo largo de los años de dictadura se resarció sobradamente, en especial en los años más duros de la inmediata posguerra. A cambio, esa iglesia devolvió con creces al franquismo los favores prestados. No hay que olvidar que el papa Pío XII, el mismo bajo cuyo papado se facilitó la huída a Sudamérica de destacados criminales de guerra nazis, designó a España, concretamente Barcelona, como sede del XXXV Congreso Eucarístico Internacional, el primero que se celebraba tras la II Guerra Mundial, permitiendo a la España de Franco dar los primeros pasos para salir del aislamiento a que estaba siendo sometida por su evidente alineamiento con Hitler y Mussolini.
Favor por favor, la iglesia contó en España con un concordato en el que, a cambio de dar a Franco el privilegio de elegir de entre una terna presentada por el Vaticano a cada uno de los obispos, se encargó del pastoreo moral de la sociedad española, convirtiendo a cada párroco en una autoridad, en ocasiones al servicio directo de la represión franquista.
Nada o casi nada dijo esa iglesia del estraperlo ni del tráfico de alimentos y antibióticos que permitió, durante la posguerra, el enriquecimiento de gran parte de los hombres del régimen. A ellos les bastaba con sus púlpitos y sus colegios y con oscuros privilegios que les permitía, por ejemplo, traficar con niños. En fin, que tiene fácil explicación esa mutua querencia que se da entre la iglesia y la derecha, la derecha y la izquierda.
Por eso, me gustaría que esta tarde fuésemos muchos los que nos manifestaremos en contra de la financiación pública de una parte el coste de esta demostración ideológica aparentemente mansa que reforzará el poder de esos mismos obispos que, conocedores de la infraestructura que manejan, volverán a llenar las plazas de Madrid en contra de cualquier avance en os derechos individuales de los hombres y mujeres de España.
NO me gusta que, con mis impuestos, el Gobierno esté ayudando a financiar lo que no es otra cosa que un viaje al pasado, disfrazado de "movida guay", pero viaje al pasado al fin y al cabo.

martes, 16 de agosto de 2011

LE PARECE MAL


Al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón "el derrochador", le parece mal que los madrileños que no estamos de acuerdo con el dispendio con que la ciudad recibe a los participantes en el campamento de verano católico y ramplón que tramposamente han dado en llamar JMJ, Jornadas Mundiales de la Juventud, pese a que en él no hay lugar para los ateos, agnósticos, cristianos de otras confesiones, musulmanes, sintoístas o budistas.
Le parece mal que ejerzamos nuestro derecho a expresar nuestro disgusto por el centro de Madrid al mismo tiempo que los participantes en el "invento" desfilan cantan o bailan por sus calles. Pero, listo como es, asegura que estamos en nuestro derecho de hacerlo, eso sí, en otro momento o en otro sitio.
Ya demostró su astucia forzando el desalojo de los resistentes del 15-M de la Puerta del Sol que se ha convertido estos días en el escenario de coreografías exorcizantes de los chicos de la JMC, privándonos de la oportunidad de comprobar si hubiesen congeniado unos y otros.
Le parece mal la marcha -antipapa, la llaman los obispos- de mañana miércoles, pero no le parece mal que el centro neurálgico del transporte de superficie de Madrid, la glorieta de Cibeles, punto de partida o de paso de más de 60 líneas de autobuses de la EMT, quede cerrado al tráfico durante todo un día -laborable por cierto- obligando a quienes los utilizan también en estas fechas, trabajadores muchos de ellos, a perder cerca de una hora intentando enlazar unas líneas con otras.
No me explico por qué él, tan listo como es, no ha escogido para la misa de esta tarde y otros actos cualquiera de las plazas que quedan entre la de Cibeles y la de Castilla, a lo largo del Paseo de la Castellana. Claro que, de haber sido así, se hubiese colapsado sólo el Madrid más rico y, cerrando Cibeles, se colapsa Madrid entero.
Espero que la marcha "antiderroche a cuento del papa" de mañana, a la que apenas se ha dado publicidad concreta -más bien ha sido escasa y negativa- esté concurrida y sea pacífica y respetuosa, para que, con ella, quede constancia de que una parte significativa de esta sociedad no estamos de acuerdo con que se nos arrastre en la marea de "lo tradicional y lo cultural", mientras unos cuantos ordeñan la teta de la religión en su propio provecho.
La pasada "Semana Santa" se prohibió la "procesión atea" que se quería celebrar en Lavapiés y la justicia poética o algún diosecillo juguetón arruinaron con la lluvia gran parte del programa de procesiones "tradicionales". Ojo al dato, porque las tormentas son frecuentes en las tardes del mes de agosto en Madrid.

lunes, 15 de agosto de 2011

ASUSTAR EL PULPO

Dicen los que saben de ello que, para que el pulpo no resulte duro y sea agradable y fácil de comer, hay que "asustarlo" primero. Pues bien, el proceso para asustarlo consiste en escaldarlo tres veces, sumergiéndolo en agua hirviendo durante unos segundos por tres veces.
Tal parece que el candidato Rajoy, que ya se ha "comido" dos convocatorias electorales "duras", no está dispuesto a que tal cosa se repita y se dedica a "asustarnos" con con el escaldado de sus palabras o las de sus acólitos un día sí y otro también.
No puede tener otra intención cuando, después de dos semanas perdido en alguna playa, lejos de las tormentas financieras que han azotado Europa y especialmente Italia y España, cuando lo peor parece haber pasado, al menos de momento, reaparece en la "fiesta del pulpo" de Carballiño para escaldarnos der nuevo en el agua hirviendo de las dudas. No puede pretender otra cosa, al poner otra vez en duda las cuentas de Italia y España.
Yo no creo en eso del patriotismo, porque, demasiadas veces, se hace sufrir en su nombre a muchos compatriotas y, en su nombre, se han llenado muchas cuentas secretas en el extranjero. Por eso, me limito a decir que la deslealtad de quien parece pretender ser presidente del gobierno de España -yo sigo teniendo mis dudas- no tiene límites.
Lo que no sé es si tan tóxicos comentarios -Moody's y Standard & Poor's deberían tener algún detalle con Rajoy por su colaboración- pretender tapar el eco que pueda llegar a tener la acusación, ya formal, de la Fiscalía Anticorrupción contra dirigentes del PP, empresas y la cúpula de la trama Gürtel por la financiación ilegal de la campaña electoral de Rajoy a las generales de 2008. La cosa parece tan clara que va a ser difícil que el PP salga indemne del proceso.
Es probablemente por eso, por lo que nos distraen forzando situaciones como la del impago a los farmacéuticos de Castilla - La Mancha, tan evitable como la subida de sueldos a los cargos de confianza de Cospedal, que no pretende más que ensombrecer el panorama financiero de las comunidades y servir en nuestras mesas el copago sanitario y quién sabe qué más, como una fruta madura.
Rajoy y los suyos seguirán haciendo lo posible para asustar el pulpo, con esa cara, entre el asco y la falsa indignación, que tan ensayada tienen ante las cámaras.

domingo, 14 de agosto de 2011

PARÁSITOS


Finalmente, quienes no estamos de acuerdo con el modo en que España y, más concretamente, Madrid reciben al jefe de la iglesia católica vamos a poder expresar pública y pacíficamente nuestro rechazo manifestándonos por las calles del centro de Madrid.
Demostraremos nuestro rechazo a las facilidades dadas por las administraciones a la celebración de unos actos absolutamente partidistas, en los que me sorprendería que no se ensalzaran la objeción de conciencia frente a algunas de las leyes aprobadas en el Parlamento de la Nación por una mayoría de diputados elegidos libremente por todos los españoles.
Lo más lamentable es que, sin saberlo, los mismos que nos vamos a manifestar estamos contribuyendo a financiar este inmenso mitin ultraconservador en el que, desde la mística y el falso buenismo se trata de imponer una vuelta a los peores años de la civilización. Con parte del dinero que nos dejamos en ellas, empresas como Coca Cola, Colacao, Bankia (Caja Madrid), Santander, Canal de Isabel II, Iberia, Endesa, Abengoa, Mutua Madrileña, la cervecera Mahou-San Miguel, El Consorcio de Transportes de la Comunidad de Madrid, el mismo del billetazo, El Corte Inglés y alguna que otra más se financia la ocupación de nuestra ciudad a mayor gloria de la institución que lleva casi veinte siglos alimentándose de esas sociedades en las que fomenta la incultura y combate la libertad, levantando el brazo junto a asesinos que luego pasea bajo palio o entierra en basílicas construidas con el sudor y la sangre de sus adversarios.
Mi muy despreciado Juan Antonio Martínez Camino, portavoz de ese Consejo de Administración que, respecto a la gran empresa que es la Iglesia Católica, supone la Conferencia Episcopal Española, ha dicho que quienes nos manifestemos contra el lujo y el boato desplegados en esta visita parasitamos al papa. Curioso comentario por parte del portavoz de quien se beneficia de 50 millones de euros públicos y vete tú a a saber cuántos privados, en un país que tiene más de cuatro millones y medio de parados, convenientemente olvidados estos días, porque -ya se sabe- algunas comparaciones resultan especialmente odiosas.
Señores de la iglesia: si hay algún parásito -qué digo parásito- si hay algún carroñero en este país, desde luego yo no lo buscaré en la manifestación contra las condiciones de esta visita, tampoco en esas iglesias de barrio en las que se mira, más que a dios, a los hombres. Los buscaré en las catedrales y los palacios arzobispales, entre otras cosas, porque siempre han estado allí.

sábado, 13 de agosto de 2011

RESPONSABILIDAD Y CULPA

¡Magia! Durante el tiempo que dure su visita y sólo en Madrid, el gran hechicero de Roma, por arte de birlí biloque, ha dotado a sus acólitos desplegados por Madrid, Parque del Retiro incluido, del poder necesario para "limpiar" las almas de las mujeres que hayan abortado y confiesen arrepentidas tan terrible culpa, levantando la pena de excomunión que pesaba sobre ellas.
No sé si acercarse a mamotretos tan espantosos como los que quieren hacer pasar por confesionarios y que se han instalado en el Retiro con lleva además la indulgencia plenaria y bula para comer carne los viernes de cuaresma y especular, robar, explotar y abusar del prójimo todo el año, pero, la verdad, es que hacerlo va a necesitar de algo más que de arrepentimiento para buscar el estado de gracia en esa especie de cápsula abductora.
Es curioso comprobar la angustiosa tenaza en que llega a convertirse, sobre todo a algunas edades, la obligación de confesarse. Yo, como hijo de buena madre católica que pretendió sin éxito que sus hijos lo fuésemos también, lo sé. También sé porque lo comprobé en mis propias carnes que, al final, uno acaba por mentir con mayor o menor descaro en el acto de la confesión o por ocultar nuestros mayores pecados a ese señor que las más de las veces está aburrido de escuchar "mentirijillas" de boca de niños y niñas asustados o gilipolleces de viejas aburridas.
Más curioso resulta caer en la cuenta del valor que, como herramienta de control social, tiene, sobre todo en las pequeñas comunidades, el sacramento de la confesión. Información es poder y, si algo no le gusta a la iglesia católica, es desprenderse de todo el poder terrenal acumulado. No hay más que recordar con qué ahínco se ha opuesto siempre Roma a que los feligreses hiciesen pública confesión de sus pecados. Por eso la religión católica está fundada sobre la culpa, porque la redención de la culpa está sometida a la mayor o menor arbitrariedad de la cadena de mando que se impone sobre nosotros.
Sabiendo de aquí y de allá y utilizando adecuadamente lo que se sabe, puede llegar a construirse un imperio y la iglesia de Roma lo hizo. Si, además, los pobres católicos se creen siempre sometidos al escrutinio de ese enorme ojo que les persigue allá donde van, hasta en sus actos más íntimos, acaban por convertirse en una legión de seres vacíos de responsabilidad que lo fían todo al perdón.
Otra cosa sería que, donde hay sentimiento de culpa, lo hubiese de responsabilidad. Otra cosa sería que los hombres y mujeres aprendiésemos a juzgarnos, perdonarnos y castigarnos a nosotros mismos, que no mediasen liturgias ni intermediarios para estar en paz con nosotros mismos. Seríamos más libres y, sobre todo, responsables.
El perdón a plazo fijo y en ventanilla única decretado ayer por Ratz no hace sino acrecentar el absurdo de un sistema de premio y castigo que, al final, depende de que el sumo sacerdote salga de excursión.
Por cierto, qué pasa conmigo que en más de una ocasión he sido instrumento necesario -aconsejándolo o ayudando a pagarlo- en la realización de abortos ¿Sigo excomulgado o el castigo y el perdón es sólo para ellas?

viernes, 12 de agosto de 2011

EL JUEGO (SUCIO) DE LA BOLSA


Aunque sospecho que muy probablemente me esteré repitiendo, tengo que insistir en que hace unas cuantas décadas, cuando yo todavía era un niño, cuando alguien se refería a la bolsa, hablaba del juego de la bolsa y, cuando alguien perdía su fortuna en ella, se decía que la había perdido jugándosela a la bolsa con el mismo tono de reprobación que se diría si la hubiese perdido en el casino.
No sé quién ni cuando consiguió convencernos a nosotros, los españoles -pobres paletos en opinión del muy viajado arzobispo de Toledo- de que metiésemos nuestros ahorros en es extraño circo. Lo que sí sé es que no nos explicaron que era un juego ni, mucho menos, que el juego, como casi todos, estaba lleno de trampas.
Hoy, mientras desayunaba plácidamente, como sólo pueden hacerlo en estos días quienes ni tienen ni van a poner nunca su dinero en la bolsa, he escuchado como se llevaban a cabo esas operaciones especulativas que, aunque de modo temporal por el momento, han prohibido los gobiernos de Francia, Italia y España y, os lo aseguro, ha estado a punto de atragantárseme la tostada, porque, escuchada así, sin eufemismos ni subterfugios, la cosa suena a timo. Un timo generalizado, de corbata y cuello duro, bendecido por las autoridades y disimulado por los medios de comunicación.
Una vez escuchada la explicación empieza a cuadrarme el hecho de que hace dos días, cuando las acciones del Santander cayeron de golpe casi ocho puntos y medio, el señor Botín no se arrojase desde lo alto de cualquiera de las sedes de su banco o no se arrojase bajo las ruedas del ferrari de Alonso en alguna de las vueltas de calificación. Está claro que ni Botín ni cualquiera de los otros grandes de la Economía toman tan drásticas medidas, porque saben perfectamente que tras ese frenético "sube y baja" hay un guión escrito y calculado fríamente, en el que todo o casi todo está previsto.
Escuchar a esas horas de la mañana de un día de verano que alguien acuerda con alguien comprarle a cincuenta lo que vale cien, con la promesa de revendérselo luego a ciento tres, pone los pelos de punta porque, claramente, se evidencia que alguien, el que gana limpios los cincuenta, y el que recompra a ciento tres, se está "inventando" esos tres euros de ganancia.
Lo que ocurre -y, para explicarlo, están las anécdotas de Rockefeller o Escamez sobre qué hacer cuando su limpiabotas "invierte" en bolsa o cuando está en juego el último duro de ganancia- es que los ciudadanos de a pie, el común de los mortales acude a la bolsa con sus ahorros como un mero comparsa para, en el mejor de los casos, sacarle esos tres euros de plusvalía.
Lo que tengo claro es que los especuladores a los que se les acaba de prohibir que jueguen con las cartas marcadas de las operaciones a la baja a corto plazo, en una partida de póker de esas de las películas del oeste, hubiesen muerto acribillados por tramposos.

jueves, 11 de agosto de 2011

SOY UN PALETO


Lo siento mucho, don Braulio. Lo siento, pero soy muy paleto. Y mira que lo intentaron evitar, a su manera, mi madre ay, por tierra mar y aire, el sistema que, en el medio siglo que llevo en el uso de razón, en dictadura y en democracia, llevando al jefe de Estado "a pelo" o bajo palio, no han logrado que vea en la iglesia conseguido
católica otra cosa que un instrumento de perpetuación de las desigualdades y la injusticia, al servicio de la propagación de la resignación ignorante para los de abajo y de la pompa y los privilegios para los de arriba.
Se queja don Braulio Rodríguez, arzobispo de Toledo, primado con riesgo para España de que queramos saber cuánto nos va a costar a los españoles y en mayor medida a los madrileños la "demostración sindical" que, al más puro estilo fascista -le falta el desfile de antorchas- tienen prevista para los próximos días en Madrid.
Dice don Braulio que en ninguna de las innumerables jornadas a las que él ha asistido -inmediatamente rectificó lo de innumerables, porque, a un hombre austero como él, representante de una institución austera como la iglesia, debió parecerle demasiado ostentoso el adjetivo- nunca había visto tantas críticas y nos advierte de que estamos haciendo un ridículo mundial. Es más, el delegado de la iglesia en Toledo nos pide que no seamos paletos.
Pues que sepa este señor que me diento orgulloso de ser tan paleto como para querer saber en qué se va a gastar mi dinero, de que me siento orgulloso de ser tan paleto como para pasear por el centro de Madrid y junto a unos cuantos paletos más mis ridículas pretensiones de que nuestro país deje de subvencionar esos viajes místico turísticos a mayor gloria del inmovilismo y la ideología retrógrada que la iglesia se ha encargado de extender por el mundo desde hace casi veinte siglos.
Soy un paleto al que no le gustan los entontecedores rosarios ni las novenas a las vírgenes organizadas por y para hombres que consienten, si no practican, la explotación y la discriminación de las mujeres. Soy un paleto que no quiere que se atemorice a los niños con el fuego eterno del infierno, mientras, quienes lo hacen, buscan el roce atormentado y sucio con ellos...
Sí, don Braulio, soy un paleto y voy a hacer todo lo posible para demostrárselo.

miércoles, 10 de agosto de 2011

MISERABLE

Miserable. Esa es la primera palabra que me ha venido a la boca cuando, esta mañana, he escuchado a Javier Arenas acusar a Alfredo Pérez Rubalcaba, el ministro del Interior que ha puesto a ETA contra las cuerdas, de no haber querido acabar al 100% con ETA.
¿Cuánto estuvo dispuesto a acabar con la banda terrorista Mariano Rajoy cuando fue ministro del Interior? ¿Cuánto lo estuvo Aznar cuando envió a Ginebra a dos de sus hombres de confianza, para reunirse con el "Movimiento Vasco de Liberación"?
Acusar al ex ministro que, al frente de Interior, ha conseguido más éxitos contra ETA, el que más miembros de la banda a mandado a prisión, el que más atentados ha evitado, el que ha logrado que ETA no atente desde hace dos años -ayer mismo se cumplieron- de no querer acabar con ETA, sólo puede hacerlo un miserable.
Javier Arenas hace, sin que ninguno o muy pocos medios de comunicación se lo recriminen, aquello que tanto me indignaba en mis primeros años de periodista: mentir con descaro, buscando hacer el mayor daño posible al rival, porque sabe que pocos o nadie van a acompañar sus palabras con los datos que las desmienten. A lo sumo, una apostilla y la réplica de alguno de sus rivales.
Hace ya demasiado tiempo que las declaraciones, verdaderas o falsas, de determinados líderes se encadenan en los titulares de los informativos sin que nadie nos aclare si lo que se dice en ellas es verdad o es mentira. Hace ya demasiado tiempo que el "miserable" que se merecen lo tenemos que poner nosotros y empiezo a estar cansado.

martes, 9 de agosto de 2011

LA GOTA


Resulta paradójico que una gota, una sola gota de agua, encierre la mejor explicación de que algunos barrios del norte de Londres, primero, y de otras ciudades del Reino Unido, ahora, estén en llamas. Pero, de algún modo, es así.
Quién no ha observado, cuando era niño o en un momento de soberano aburrimiento, el goteo de un grifo. Quién no ha visto cómo la gota se va formando en la boca de ese grifo, cómo va creciendo hasta que el peso la va estirando y, mientras la estira, se va formando en la gota un estrechamiento, por el que, antes o después, acaba dividiéndose en dos, una de las cuales se desprende, cae y, finalmente, estalla.
Las sociedades de hoy, al menos en esta parte del mundo, crecen y crecen. Pero la gravedad manda y siempre hay en ellas una parte, la de abajo, que acaba por separarse de la gota madre cuando lo que la une a ella -un trabajo, un subsidio o una escuela- se va estrechando hasta romperse. Es entonces como esa gota que creemos prescindible se estrella contra el fondo del lavabo con un ruido tan pertinaz como irritante.
Lo que ha ocurrido con los jóvenes de Totenham es eso. Un incidente grave como lo es la muerte de uno de los suyos a manos de la policía ha acabado por romper ese cuello que aún mantenía la pobreza sin futuro unida al sistema. Es entonces cuando todos esos jóvenes o gran parte de ellos han caído al vacío, estrellándose contra el fondo y estallando en violencia.
Lo más preocupante de todo esto es que quienes deberían haberse preocupado de cerrar el grifo o la llave de paso para impedir el goteo estaban de vacaciones o sordos ante el goteo.

lunes, 8 de agosto de 2011

SÉ TODOS LOS CUENTOS



Estoy convencido de que una mañana de estas me despertaré y escucharé en la radio que todo está arreglado, que la pesadilla ha pasado, o que, por el contrario, ya está todo perdido y no hay nada, si es que había algo, que hacer. Estoy convencido de que lo único que me queda es hacerme el muerto, para que ni los mercados, ni los políticos, ni los bancos sepan que existo.
Vivimos una gran mentira en la que hay muy poco que podamos controlar. La palabra de dios terrible y justiciero en que hemos convertido cada pronunciamiento de las famosas agencias de calificación nos empobrece, nos humilla y nos deprime, sin que, al parecer, nos quede otra alternativa.
No nos queda más que hacernos preguntas e intentar contestarlas ¿Por qué el Banco Central Europeo ha tardado una semana en hacer lo que le toca hacer para evitar la sangría de países como España e Italia? ¿Por qué la agencia Standard & Poors esperó a un sábado, con los mercados cerrados, para rebajar la deuda norteamericana? ¿No será que hay alguien interesado en que nos cozamos en nuestro propio jugo?
Al final, todos somos expertos y nos atrevemos con nuestros propios pronósticos. Lo más gracioso es que erramos y acertamos tanto como los que tienen el marchamo de serlo.
Por eso hoy sólo me queda hacer mías las palabras del boticario de Almonacid de Zorita, el gran León Felipe, que un día escribió...
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo, tan solo lo que he visto.
Y he visto:
Que la cuna del hombre la mecen con cuentos
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos…
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos…
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos…
Y que el miedo del hombre…
Ha inventado todos los cuentos.
Yo sé muy pocas cosas, es verdad.
Pero me han dormido con todos los cuentos…
Y sé todos los cuentos.

domingo, 7 de agosto de 2011

ATREVERSE

Túnez, Egipto, Marruecos, Libia, España, Grecia, Yemen, Siria... y, ahora, Israel. Son muchos los países que podrían añadirse a esta lista, en la que las diferencias las marca la reacción de cada gobierno ante la masa de ciudadanos, especialmente jóvenes, que pasan del fatalismo y la inacción a la indignación más o menos violenta.
Nos habían acostumbrado a tragar y callar. Las miras de los partidos políticos no estaban puestas, y aún siguen sin estarlo, más allá de su permanencia en el poder o, en todo caso, en su llegada a él. Y esa miopía ha llevado a un enorme conformismo y a toda una serie de relaciones viciadas en las que la prensa y los periodistas han dejado de ser la voz y la conciencia de los ciudadanos, para convertirse en otro instrumento al servicio del poder.
Desde que aquel joven informático tunecino sin futuro decidió quitarse la vida como protesta de los abusos de poder de la policía del dictador corrupto, mucho han cambiado las cosas en el mundo o, al menos, a orillas del Mediterráneo.
Lo que ha dado valor y, en ocasiones, ha traído el éxito a quienes hemos dado en llamar "indignados" es que se han atrevido a atreverse. Por las razones que sean han puesto su indignación por delante de esa "comodidad" que se les atribuía y por encima del miedo a perder la falsa seguridad en que vivimos nosotros, sus padres.
Quizá sin pretenderlo se han convertido en ese espejo plano y bien pulido en el que ha acabado por verse la ortopédica sociedad en que vivimos. Por más que les critiquemos desde nuestro miedo y nuestra incapacidad para recordar que también nosotros fuimos indignamos, cada vez que salen a la calle obtienen la respuesta de un importante número de ciudadanos de todas las edades que les necesitamos como la conciencia crítica de que carecemos.
Lo que más debería "mosquearnos" es el hecho de que ni la prensa, al menos en España, supo "olerse" la tostada, ni las autoridades han sabido manejar el asunto. El vano intento de negarles su escenario "natural" llevado a cabo en Madrid -otra vez por las prisas de su alcalde, especializado en organizar guateques y similares- ha vuelto a demostrar que hay suficientes indignados y con el entusiasmo suficiente para no ser presa fácil para una clase política que, a menos de cuatro meses de unas elecciones, quiere cualquier cosa menos ruido. Esa es su fuerza, el ruido. Cada vez que han intentado sacarlos de la calle, el ruido vuelve a despertar a quienes les apoyan y vuelven a ocupar las plazas, porque ellos son los que se han atrevido a lo que tanto nos cuesta atrevernos.
Ahora es Israel la que ve como sus jóvenes son capaces de ver algo más que belicismo y terror en su país. No sé cómo acabará respondiendo el gobierno israelí, acostumbrado a ser el elegido por el pueblo elegido y al ojo por ojo y diente por diente.
No es la primera vez que lo pienso. Creo que esta sociedad y quienes la dirigen, que no siempre son los políticos, como ellos y nosotros creemos, se ha especializado en separarnos, en convertirnos en individuos tan simpáticos como poco empáticos, incapaces de verse, reconocerse y contarse. Los indignados se han atrevido a hacerlo y nos han demostrado que juntos son, somos, fuertes.