martes, 19 de julio de 2011

ALMUDENA, BORJAMARI Y EL PAPA



Madrid se prepara, más bien la preparan, para recibir a esos centenares de miles de "peregrinos" que, dicen, vendrán desde todos los rincones del mundo a la capital de España, aprovechando la visita del monarca vaticano a nuestro país.
Los organizadores de este "correoso" acontecimiento, en el que todos los madrileños, católicos o no, ponemos nuestros impuestos, nuestra incomodidad y, por qué no, muestro cabreo, han preparado una "mochila del peregrino" con los colores de la selección española y cosas tan fundamentales como un ejemplar del catecismo de la juventud, Youcat para los iniciados, un mapa con los escenarios del acontecimiento, en el que no figurarán, supongo, las zonas de copas que tan famosa han hecho a la ciudad, un abanico, una gorra, un rosario y el pase para los transportes públicos que los madrileños tendremos que seguir pagando, y cada vez más caro, ese día y todos los demás del año.
La mochila no incluye un paquete de condones, ni un manual con consejos para desenvolverse en esas "situaciones de riesgo" que se dan en las largas noches de agosto en las que en Madrid ya refresca y los cuerpos se juntan para conservar el calor. Los organizadores no lo han echado en falta, porque no consideran que ese regalo sea oportuno para millares de adolescentes acalorados, a pesar de que, a esas edades, los cachorros de hombre y mujer son como sacos de hormonas con granos esperando la más mínima oportunidad para lanzarse por el tobogán de los instintos.
Andan los organizadores muy preocupados porque hay media tonelada de rosarios retenidos en la aduana, menos mal que la visita iba a traer riqueza, y no nos iba a costar un duro. En su lugar, si yo estuviese en el lugar de los organizadores, le daría un par de vueltas a lo de los condones, porque ni los consejos del Youcat, ni las salmodias del rosario, ni el aire del abanico o las ñoñas canciones de la catequesis van a bastar para apagar tanto fuego.
Si yo fuera padre de un joven o una joven católica, que afortunadamente no lo soy, no le quitaría ojo a Almudena y Borja Mari, porque, como reza el dicho, tan sabio como lo es la sabiduría popular "Fíate de la virgen y no corras". Si no, habrá que mandar a Almudena unos cuantos meses "al extranjero" o habrá que casarla con el padre "si es de buena familia", porque, de abortar, ni hablar.
Ah, que va a ser que no, que lo de que el aborto es un asesinato es sólo para los pobres. Siendo así, me quedo más tranquilo.
Menos mal que -hay reportajes sobre ello- en las ciudades que visitan los papas para acontecimientos de este estilo se dispara el consumo de preservativos.

1 comentario:

Manuela dijo...

Me he reído mucho leyendo esta entrada faldicortista y calenturienta. Frases como "los cachorros de hombre y mujer son como sacos de hormonas con granos esperando la más mínima oportunidad para lanzarse por el tobogán de los instintos" pasarán a la historia de la novela erótica, sin duda.

Y el título mola.

¿Y quién te dice a ti que no eres padre de una hermosa cachorra católica?