lunes, 19 de enero de 2015

LA CABEZA ESCONDIDA Y EL CULO AL AIRE



Mi hija tiene una gata preciosa, pero un poco tonta, porque, como los niños pequeños, cuando algo o alguien le asusta -yo, no me explico por qué. La asusto- se esconde bajo el sofá, dejando la mitad del cuerpo y el rabo fuera. Debe pensar, como el PP, que, dejando de ver lo que le causa ese miedo, se vuelve invisible y a salvo.
El PP anda en esas. Se ha impuesto la disciplina de ignorar cualquier dato, nuevo o no, sobre la trama Gürtel. No sabe, no dice, no contesta a nada que le recuerde y, sobre todo, recuerde a los ciudadanos que está podrido de cabo a rabo por una maquinaria que, a costa de disparar el precio de todo lo que contratan o adjudican las administraciones que controla, precio que pagamos todos, los beneficiarios de esos contratos "regalan" al partido fondos para sostener su hipertrofiada estructura, afrontar sus costosísimas campañas electorales u llenar el bolsillo de sus dirigentes más "avispados".
Dejamos la pasada semana  con el conocimiento del informe del fiscal del caso Gürtel, tanto o más duro en sus calificaciones que lo que vamos conociendo del trabajo del juez y coincidente con él en que el PP se ha beneficiado de todos esos delitos detectados en su entorno, algo que, no por ya sabido o al menos intuido, deja de sacudir la conciencia de quien lo escucha, siempre, eso sí, que no estemos hablando del PP y sus dirigentes, que guardan el más vergonzante de los silencios y se limitan a hacer público un medido comunicad en el que subrayan que sólo son las conclusiones de la fiscalía y en absoluto nada definitivo.
Curiosamente y mientras una de las más silenciosas ha sido Esperanza Aguirre, siempre dicharachera y "desparpajosa" que se ha quedado muda, mientras las investigaciones de la Guardia Civil alcanzan ya al número dos de la Comunidad de Madrid y consejero de presidencia, Salvador Victoria, acusado por la benemérita de hacer pagos encaminados a mejorar la imagen en las redes sociales de dirigentes del partido, estando de por medio una de las empresas que más contrata con el gobierno madrileño.
Silencio y más silencio, esconder la cabeza, mientras se quedan con el culo al aire, como esperando que el Apocalipsis, con su fuego y sus trompetas les libren de afrontar tantas responsabilidades como parece, cada vez con más claridad, que tienen.

Al paso que vamos, Gerardo Díaz Ferrán y Francisco Granados van a tener que juntar las mesas de sus respectivos módulos para acoger a los nuevos jugadores que se sumaran a sus timbas, aunque, para desgracia de sus "compañeros" de confianza en el módulo, ante tanta oferta como habrá, Interviú acabará bajando el precio de las exclusiva de las fotos de tan insignes reclusos. Y mientras eso llega, que llegará, la cabeza escondida y el culo al aire. Como mi pobre gata, porque, si yo quisiera...

1 comentario:

Mark de Zabaleta dijo...

Como bien dices..."estamos en esas"

Saludos