Puedes leer más entradas de "A media
luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/
martes, 8 de enero de 2013
SE HAN LLEVADO LA BURBUJA
lunes, 7 de enero de 2013
BASURA
Todos los años ocurre. Después de tantos días de fiesta, la
basura se acumula en los contenedores, siempre insuficientes, y sus
alrededores. Restos de las comilonas, si es que este año las ha habido,
botellas vacías de vinos y licores, embalajes de regalos de todos los tamaños,
los papeles con los que fueron envueltos y los aparatos y juguetes a los que
sustituyeron ayer y algún que otro sueño roto, se acumulan para que el camión
de la basura los recojan en uno de los peores días del año, si no el peor, para
el servicio.
Cuánta falta haría un servicio parecido que en días como
este se llevase todo lo malo que nos ha pasado. Un día en que uno de esos
ruidosos camiones trituradores se llevase a la señora Lagarde y sus antecesores
en el FMI, ahora que han caído en la cuenta de que su receta para la crisis,
basada sólo en la austeridad y nada más que la austeridad, está matando al
enfermo. Otro camión que se llevase lo más lejos posible a Miguel Ángel
Fernández Ordóñez, que tuvo en su mano disparar las alarmas que hubiesen puesto
a salvo los ahorros de tanta gente y, por el contrario, no hizo otra cosa que
dar cobertura a quienes vaciaban las cajas en beneficio de sus amigos y sus
partidos. Un camión, pintado de blanco, para llevarse al presidente de la
Comunidad de Madrid, Ignacio González, a su consejero Fernández Lasquetty y a
la presidenta de su partido en Madrid, Esperanza Aguirre, a ese crematorio al que
van a parar los residuos peligrosos procedentes de los hospitales. Otro,
blindado y pintado "de camuflaje" que se llevase al ministro de
Defensa, don Pedro Morenés, y le retirase de la circulación, para que con sus
obviedades y sus medias palabras dejase de enredar con los sables de los
militares. Otro, de lujo y con escolta vistosa, que conduzca al rey Juan Carlos
y su comparsa Jesús Hermida a alguna reserva de elefantes, para que allí,
armados sólo con sus sillones se disparen uno a otro preguntas sin interés y
respuestas inconsistentes, hasta que los elefantes, tan aburridos como los
espectadores de la Primera caigan exhaustos a sus pies.
Son muchos camiones, pero no acabaría bien la cuenta si no
la cerrase con uno de esos carros tirados por mulas en el que los traperos, yo
los he visto, volcaban la basura que sacaban de los pisos a la calle, después
recoger en sus banastas el contenido de aquellos cubos forrados de papel de
periódico a los que iba a parar lo poco que se tiraba en aquellos años a los
que nos pretende devolvernos, sin mover una pestaña, María Dolores de Cospedal,
destinataria del maloliente y cansino carro, para que la deposite en rincón de
la Historia, junto a todo el dinero que ha cobrado a nuestra costa durante
tantos años y nada más, para que como un rey Midas cualquiera sepa a qué
conduce la avaricia.
Harían falta muchos más carros y camiones, uno, por ejemplo, con el
número 21, para el ahora extrañamente silencioso Wert, encargado de recoger los
catecismos, la literatura ultraliberal y fascistoide que tanto parece gustarle,
además de toso ese cine rancio que parece pretender para todos nosotros. Y otro cómodo y mullido, con un televisor sintonizado en los canales que dan fúbol en directo, para llevar a don Mariano a un basurero lleno de eses líquidas, titubeos y silencios.
Muchos camiones, otros para Rato, Bono, Aleirta, Aznar y tantos como se os ocurran, necesarios para tanta basura que camina ergida como nos
asedia.
Puedes leer más entradas de "A media
luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/
domingo, 6 de enero de 2013
CARBÓN
Supongo que, en una noche como ésta, Sus Majestades los
Reyes Magos habrán tenido a bien dejar sus buenos cargamentos de carbón en casa
de personajes como Miguel Ángel Fernández Ordóñez, Miguel Blesa, Juan Pedro
Hernández Moltó, Miguel Ángel Flores, Gerardo Díaz Ferrán, Iñaki Urdangarín,
Carlos Fabra, los responsables de tantas y tantas cajas enterradas en cemento y
ladrillo, Juan Luis Cebrián y tantos otros que, por avaricia, vaguería, desprecio hacia los demás,
simple estulticia o una mezcla de todo, han causado tanto daño a tantas
familias españolas en estos últimos meses. Se ha olvidado de Rato, doréis, y no
es cierto, para él he pedido un saco repleto de bostas de caballo, porque si le
llevan carbón, de familia de carboneros como es, es capaz de sacarle partido
vendiéndolo.
Carbón, bostas de caballo y una cierta dosis de decencia,
que les hace falta y mucha, especialmente a quienes, por haber gozado de la confianza
de la izquierda, el daño que han hecho lleva añadida la traición y el desengaño
que han producido en quienes hasta entonces confiábamos en que no había
chorizos en nuestro bando.
He arrancado mi carta a los reyes magos con un nombre, el de
Miguel Fernández Ordóñez, porque su pecado ha sido quizá el más grave, porque,
mientras incumplía con su deber de conocer y denunciar lo que estaba ocurriendo
en los bancos y cajas españoles, su soberbia, combinada al 50% con torpeza,
sólo le daba para enmendar la plana a los trabajadores y sindicatos. No sé si
haber visto el resultado del estropicio que se estaba organizando delante de
sus narices le habrá dejado dormir todos estos meses. Me temo que sí, porque
siempre he tenido la impresión de que, también siempre, se ha sentido superior
a los demás mortales.
Todos son culpables en su justa medida y sin no lo han sido
más es porque el ámbito de sus decisiones, sus acciones y sus omisiones no les
ha dado para más, pero da grima comprobar con qué desparpajo y con qué cara de
"mosquita muerta", que diría mi abuela, son capaces de decir ante
jueces y diputados que no sabían lo que firmaban ni se enteraban de lo que
pasaba a su alrededor. A todos estos tipejos no les iría nada mal caer en manos
de los fantasmas de la Navidad que ablandaron el corazón de Mr. Scrooge en el
cuento de Dickens. Seguro que un paseo por los hogares de acogida de tantos, de
los ancianos arruinados con sus preferentes, de los trabajadores despedidos
porque se gastaron todo el crédito y más en beneficiar a sus poceros de aquí y
de allá, por las casas de los padres de las cinco jóvenes muertas en el Madrid
Arena, porque su ambición no conoce límites y, al fin y al cabo, como decían
sus amigos del ayuntamiento nunca había pasado nada. También por la celda de
Díaz Ferrán que, este año, en vez de tomarse las uvas o lo que fuera en Times
Square ha tenido que conformarse con las del rancho de la prisión de Soto.
Seguro que alguno haría lo posible para no verse en el
futuro que le muestra el último fantasma. Pero no todos, esta gente, como dice
mi amigo Luis, no se huele la mierda, porque nace sin culo, y seguro que están
convencidos de que no hicieron nada punible, sino que las cosas salieron mal.
Por eso, pido a sus majestades de Oriente, las de aquí serían juez y parte, que
a todos ellos, menos a Rato, les traigan carbón, mucho carbón, pero no del
dulce, carbón amargo, el más amargo que puedan encontrar.
Puedes leer más entradas de "A media
luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/
Etiquetas:
Carlos Fabra,
Juan Luis Cebrián,
Juan Pedro Hernández Moltó,
Miguel Blesa,
Miguel Fernánde Ordóñez,
Rodrigo Rato,
Urdangarín
sábado, 5 de enero de 2013
TELEFONICA Y LOS IMPUTADOS
Debo ser muy bruto, porque, doce horas largas después de
hacerse público el "fichaje" de Rodrigo Rato por Telefónica, aún no
soy capaz de ver qué ventajas aporta a la operadora la entrada en su staff de
un personaje odiado por la ciudadanía, especialmente por los estafados por
Bankia. Un personaje imputado, además, ante la Audiencia Nacional por su
gestión de la fusión de cajas ruinosas que dio lugar a Bankia y por su posterior
gestión irresponsable, cuando no dolosa, incluido el maquillaje de las cuentas que
se llevó a cabo bajo su presidencia y que desembocó en el hundimiento en bolsa
de una entidad que salió al mercado basada en una enorme mentira. Por si fuera
poco, Rodrigo Rato, soberbio donde los haya, debió tomarse su paso por la
dirección del FMI como unas vacaciones en Washington, porque, mientras se
gestaba la mayor crisis económica conocida hasta ahora, él nos contaba otra
película, hasta que, salió por la puerta de atrás del cargo, abandonándolo
antes del fin de su mandato y empañando el prestigio del país, España, que le
había propuesto para un cargo que, evidentemente, le venía grande.
Sinceramente, no sé que gana Telefónica en la jugada. A mí,
como cliente de la operadora y víctima de las estafas de Bankia me sabe muy mal
que la empresa a la que todos los meses vengo pagando religiosamente por un
servicio correcto pero carísimo se convierta en refugio de quienes por acción u
omisión han malversado dinero público o, como Rato, han llevado a cabo una
gestión irresponsable, cuando no una estafa. Me sabe tan mal que, de no estar
encadenado a ella por uno de esos perversos contratos de permanencia, hoy mismo
pediría mi baja en la misma.
Qué necesidad tiene Telefónica de convertirse en refugio o
retiro de cuantos personajes polémicos pierden pie en la política activa
española o se convierten en incómodas piedras en el zapato de sus
instituciones. ¿Qué cuenta está pagando Telefónica con los fichajes de Zaplana,
Rato o Urdangarín?
¿Es acaso un peaje por la ventajosa privatización de la
compañía que llevó a cabo el gobierno de Aznar, en el que, por cierto, Zaplana
era ministro de Trabajo y Rato ministro de Economía y vicepresidente? No lo sé,
pero los españoles tenemos derecho a dudar de la sinceridad del rey, cuando
manifiesta que quiere una España más igualitaria, porque está claro que aquí
hay algunos, como su propio yerno y los dos ministros de Aznar que, aún con las
manos llenas de mierda, caen siempre de pie, mientras quienes han trabajado
toda su vida honradamente son arrojados al vertedero del paro sin ninguna
piedad.
Telefónica es hoy, pese a su origen público y sus
privilegios, una empresa privada y poco nos queda a los ciudadanos, salvo el
pataleo, para manifestar nuestro asco y disgusto por decisiones tan despóticas
y alejadas del sentimiento ciudadano. Yo, ya digo, no puedo darme de baja
ahora, pero sí puedo sumarme, ya lo he hecho, a la iniciativa ciudadana que pide al presidente de Telefónica
César Alierta y no "Atienza", como erróneamente figura en la
petición, el cese de Rato en su nuevo cargo. Me gustaría que, aunque dudo que
la tenga, porque no la manifiesta, la suma de firmas haga pasar un mal Rato y un
poco vergüenza al señor Alierta.
Puedes leer más entradas de "A media
luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/
viernes, 4 de enero de 2013
FRANCO Y CHÁVEZ
Qué difícil resulta morir cuando uno es caudillo. Aquí, en
España, algunos tenemos experiencia y guardamos memoria de lo difícil y penoso
que es morir así, encerrado en una burbuja que le aísla de ese pueblo al que
dicen servir y que ha puesto una gran parte de sus esperanzas en su figura y en
la delirante creencia en su inmortalidad.
Franco murió como un perro, cuando a su familia y su régimen
le convino o cuando fue ya imposible mantenerle con vida, mientras esa familia
y ese régimen ponían a salvo sus intereses. Al hombre que creyó tener, y en
gran parte lo tuvo, el poder absoluto en España, no le cupo siquiera la gracia
que a todo ser humano le corresponde de dejarse morir o, simplemente, morirse
cuando toque sin dolor y con el cariño de los suyos. Por el contrario le
mantuvieron inconsciente días y días, enterrado en un enjambre de cables y
tubos, después de haberse encarnizado con aquel cuerpecillo miserable que tan
poco tenía que ver con el del orondo y sangriento general que un día fue.
Ni siquiera le respetaron el deseo a la intimidad que debe
acompañar a todo ser humano en sus últimas horas, porque alguien -dicen que su
yerno, un rancio playboy que se decía y ejercía de cirujano- se ocupo de
fotografiar al dictador agonizante y vender las fotos años después.
Ahora es Hugo Chávez quien se enfrenta a la muerte aislado y
lejos de Venezuela sin que se sepa claramente ni qué tiene ni cuál es su
pronóstico, porque su enfermedad se ha convertido en asunto de estado y no son
médicos quienes hacen públicos los partes sobre su estado, que no existen, al
menos públicamente, sino que son sus ministros quienes divagan sobre lo que le
pasa.
Fidel Castro tuvo suerte y pudo salir de la grave crisis de
salud que le aquejó hace unos años y pudo traspasar el poder a su hermano Raúl,
que en cierto modo ya lo tenía. Algo parecido a lo pretendido por Chávez al
señalar a Maduro como su sucesor, antes de viajar a La Habana para volver a ser
tratado del cáncer que se había reproducido.
Es lo que tienen las dictaduras encaradas en una sola
figura, en ellas no se completa el relevo en vida de los dictadores resulta
difícil y, cuando llega la hora, la sucesión se precipita y se complica. Hugo
Chávez, que, pese a los procesos democráticos a los que se somete, tiene
ademanes de dictador y ejerce el poder de manera a veces tiránica, es admirado
por gran parte de su pueblo, la que no tenía nada y ahora tiene algo, aunque
apenas sea un subsidio o un dispensario. También lo es por muchos que se dicen
de izquierdas, algunos, amigos míos, que no sé si estarían dispuestos a vivir
en una Venezuela gobernada por Chávez.
Pese a todo, hay que reconocerlo, a Chávez le idolatra,
literalmente, gran parte de su pueblo que llora, vela y reza por su salud. Es
lo malo de los caudillos, la prosperidad que pueda vivir su país, el mismo
régimen y su figura se confunden en la inocencia de sus pueblos y, cuando
desaparecen, llega el caos o algo que se le parece.
Habrá quien no me perdone escribirlo, pero, sinceramente,
creo que Chávez y Franco tienen mucho que ver. Más de lo que parece.
Puedes leer más entradas de "A media
luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/
jueves, 3 de enero de 2013
PRIMAVERA EN ENERO
Qué poco les gusta a algunos dar malas noticias.
Especialmente, si son la consecuencia de algo claramente evitable. El ser
humano se acostumbra con facilidad al goteo de despidos, al de los recortes, al
de los abusos del Gobierno contra los más débiles, al de las injusticias
sangrantes... el ser humano, nosotros, se ha acostumbrado ya a la crisis. A lo
sumo, alguno se pregunta de vez en cuando cómo es posible que una sociedad como
la nuestra que viene recibiendo mazazos, uno tras otro, desde hace demasiado tiempo,
aguante lo que aguanta.
Y la verdad es que lo aguanta. En parte, porque funciona ese
sentimiento que es la necesidad de ser solidario, muy distinto de la católica
caridad, porque aquí no hay un cielo que comprar a plazos, en parte, porque la
familia sigue siendo el colchón al que van a caer los que lo van perdiendo todo
y en parte, porque la capacidad de resistencia y los sacrificios y abusos que
puede llagar a asumir para salir adelante cuando todo falla son enormes.
Y mientras ocurre todo esto, mientras hay familias que
esperan la llegada de los alimentos caducados a la puertas de los
supermercados, mientras hay gente "de traje y corbata" que da gracias
por poder barrer las calles o descargar camiones, mientras hay niños que se van
a la cama sin cenar, con apenas un vaso de leche y unas galletas, si es que los
tienen, nos cuentan que Amancio Ortega, el de Zara, el que monto su imperio a
partir de unas batas "plagiadas" a menor precio, ha batido, como casi
todos los grandes explotadores, de este país y de otros, sus increíbles récords
de ganancias.
Pero se lo perdonamos, porque no hace tanto nos enteramos de
que había hecho una donación de unos cuantos miles de euros a la ONG católica
Caritas que los recibió encantada, porque con esos miles de euros iba a poder
atender mejor a todos aquellos sin techo o sin nada que llevarse a la boca
porque Ortega y otros como Ortega esquivan los impuestos, porque prefieren la
caridad a la justicia.
Pues bien, mientras los beneficios del creador de Inditex
siguen figurando como ejemplo y objeto de admiración en las páginas de los
diarios, la desesperación de un ciudadano malagueño que ayer no pudo más y se
prendió fuego a las puertas del Hospital Carlos Haya de Málaga, porque ya no
podía más y no encontraba la salida al túnel oscuro en que se había convertido
su vida, apenas merece unas líneas en la prensa que se ocupa de su drama y ni
un sólo titular en los informativos de la radio.
Para qué, se preguntarán los directores de periódicos y
programas, vamos a amargar la vida de quienes corren enloquecidos por las
calles de nuestras ciudades cargados de regalos -yo mismo- con la historia de
un hombre que tomó tan terrible decisión porque -es la explicación que buscan
algunos como consuelo- sin duda habría algo más que las dificultades económicas
para rociarse con gasolina, acercar un mechero y acabar con el 80% del cuerpo
quemado y un pronóstico vital incierto.
Qué floja es la memoria. Esa misma gente que toma las
decisiones y que firma o no evita despidos desde sus cómodos despachos y sus
suculentos sueldos son los que hace dos años ensalzaban el gesto de ese joven
informático tunecino que también se quemó a lo bonzo, porque ni siquiera le
dejaban vender fruta por las calles, y que desató la caída del régimen
tunecino, el libio, el egipcio y, antes o después, el de Siria, en lo que hoy
llamamos la primavera árabe.
Pero no, no es agradable dar esas noticias, porque
difícilmente pueden sentirse responsables de la muerte de aquel joven que con
su cuerpo encendió una revolución, pero es muy difícil escapar desde su
acriticismo, su dejarse llevar o su complicidad de años a lo que le ocurra a
este malagueño que se debate en la vida y la muerte en el hospital junto al que
hizo una antorcha de su cuerpo.
Puedes leer más entradas de "A media
luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/
miércoles, 2 de enero de 2013
LA GUERRA POR SU CUENTA
Si me pidiesen un solo adjetivo para calificar la manera en
que Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid, seriamente tocado por el
caso Gürtel, ese adjetivo no podría ser otro que el de obscena.
Manejar la información y a los informantes de la forma en
que sólo ella sabe hacerlo es capaz de hacerlo es una de sus mayores
habilidades, que no virtudes. Nadie como ella sabe cuál es el momento y manera
en que determinados anuncios, determinadas apariciones, reclaman los flashes y
los focos que tanto le gusta tener encima. Una "habilidad" de la que
saben y mucho los trabajadores afectados por el ERE de Telemadrid que conocen
de los caprichos y servidumbres debidas a la presidenta que llenó los pasillos
del ente de trabajadores "desafectos", mientras llenaba las
redacciones de sumisos redactores.
Lo hizo el último día del 2012 y tuvo que repetirlo el
primero de este 2013 a las puertas de la cárcel de Segovia, en la que está
internado el vicepresidente de Nuevas Generaciones de Madrid, Ángel Carromero
condenado a cuatro años de prisión en Cuba por homicidio imprudente, tras la
muerte de dos disidentes, en el accidente que causó al salirse de la calzada el
coche que conducía sin carné en una carretera de la isla.
La condesa sabía de sobra que, primero en Nochevieja y
después en Año Nuevo, no iba a haber otra noticia con mayor cobertura que esa
visita suya a la soledad de su mártir de la dictadura comunista cubana tan
injustamente encarcelado en la fría prisión de Segovia. Por eso sus colaboradores
se encargaron de que a las puertas de la prisión hubiese suficientes cámaras y micrófonos
para recoger su gesto humanitario, a pesar de que sabía ya antes de salir de
Madrid que no iba a poder realizar la pretendida visita, porque para visitar a
los reclusos hay que tener autorización y a ella no se la habían dado. Por eso,
al día siguiente, el primero de 2013, repitió el intento, esta vez con éxito y
con igual o mayor cobertura de los medios, con lo cual obtuvo dos portadas por
el precio de una.
Esperanza Aguirre sabía que había un hueco a llenar en las
ediciones que hoy han llegado al kiosco y sabía y también que, aunque en medio
del bullicio de las comidas o el ajetreo de las cocinas, su rostro y su nombre
se meterían ayer en las casas de los españoles. Lo sabía como sabe en qué punto
del discurso colocar la lágrima o el sollozo ahogado para, con ellos, tocar la
fibra sensible del auditorio.
También sabe invocar los demonios precisos -dictadura comunista,
sindicalistas, etc.- para despertar los miedos más cervales y las imágenes más
terribles en el alma de os pobres de espíritu o de los ya ganados para su
causa. En eso es única y no siente ningún escrúpulo al hacerlo.
Pero no hay que engañarse todos los actos de Esperanza
Aguirre, como los santos, tienen su octava y no hay que quedarse sólo en una
primera lectura. Ahora mismo, con su dimisión del fortín de la Puerta del Sol,
asediado día sí y día también por manifestaciones y concentraciones de los
muchos descontentos que han causado sus políticas y con la crisis abierta en el
Ayuntamiento de Madrid por la trágica chapuza del Madrid Arena, se abre un
periodo de inestabilidad en el PP madrileño, en el que no cabe dormirse en los
laureles y en el que hay que ganarse cada gota de tinta en los periódicos y
cada plano en las televisiones. Por eso la condesa ha bajado a la pista a hacer
lo que mejor sabe hacer que no es otra cosa que la guerra por su cuenta y el
pateo de cualquier logro de sus "compañeros" de partido, aunque sea a
costa de ese acuerdo que ha permitido que Carromero, que en realidad creo que
le importa poco, cumpla su condena en España.
Puedes leer más entradas de "A media
luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/
Suscribirse a:
Entradas (Atom)