viernes, 1 de febrero de 2019

SE CONFORMABAN CON EL PP


Cuando, a finales de los ochenta, los restos del franquismo, aquellos siete magníficos que, fracaso tras fracaso electoral, pilotados por Fraga, entendieron que divididos no podrían hacer frente al PSOE de Felipe González, se refundaron como Partido Popular, lo hicieron porque juntos sumaban y, sobre todo, porque, tras el fracasado golpe de estado de Armada, Milans y Tejero, el pasado franquista puro y duro, era una carga demasiado pesada para enfrentarse a las urnas.
Siempre se ha dicho que el mayor mérito de Fraga había sido el de "pastorear" hacia la democracia, hacia el PP, a todos esos restos dispersos del franquismo y sus votantes, a los brindó una opción con posibilidades en la que depositar sus añoranzas del pasado, más después del rechazo generalizado que cosechó el vergonzante 23-F.
Desde aquel 1989, especialmente desde que Aznar asumió la dirección tutelada del PP, pese a aquel bramido de Fraga de las "ni tutelas ni tutías", el PP fue convirtiéndose en una alternativa real y fue alcanzando el poder, primero en algunas autonomías y, finalmente, en 1996, el gobierno de la nación, desalojando a un PSOE maltrecho, demasiado viciado y un tanto escorado a la derecha como para seguir encantando loes electores de izquierda.
De modo parecido, todos los años en el gobierno, con Aznar o Rajoy, han ido minando la credibilidad del PP, hasta el punto de que, desde el estallido de la crisis de la trama Gürtel y su calvario judicial, no ha hecho otra cosa que caer en las urnas, enfrentándose a un electorado diverso y disperso que, si era partidario de las irresponsables bajadas, en absoluto podía comulgar con un partido condenado en los tribunales con demasiados dirigentes en prisión, del mismo modo que casaban mal el liberalismo en lo económico con las contradicciones que en lo moral introducían personajes como Gallardón en los electores. Tanto, que sólo la forma de enfrentar el terrorismo de ETA, la gran obsesión de Aznar y los suyos, o el independentismo en Cataluña, que tanto debe al propio Aznar y a Rajoy, responsables del escaso nivel que hoy tiene el debate sobre el futuro de Cataluña. nacionalismo.
Esa, la del combate a los nacionalismos, catalán y vasco, unida a las consecuencias de la mala gestión de la crisis económica por parte de Zapatero, ha sido el arma de la que se ha valido el PP para marcar diferencias con el cada vez más acomodado PSOE, y, curiosamente, esa puede ser el arma que acabe con sus años de gloria, porque sus eslóganes, sus argumentos, corregidos y aumentados están siendo utilizados por su verdadero enemigo hoy, VOX.
Si los dirigentes del PP han sido racistas, Vox lo es más, si machistas, también VOX les supera, si homófobos vergonzantes y dormidos a los que se descubre en un descuido, VOX lo es y lo es a cara descubierta, si sueñan en silencio con expulsar emigrantes, VOX lo pide a gritos. Malos tiempos para la tibieza debe pensar Casado, líder del PP por una carambola, que, asustado por la caída libre de su partido y deslumbrado por el fracaso transmutado en éxito en Andalucía, ha hecho suyo el discurso de su viejo amigo t compañero, Santiago Abascal, ahijado político de Aznar, como él, sin caer en la cuenta de que lo único que retenía a los hoy votantes de VOX, agazapados en el PP desde que Fraga les dio cobijo, era la ausencia de unas siglas con las que identificarse, unas siglas que ahora ya tienen.
El último sondeo del CIS deja al PP en cuarto lugar, por detrás de Podemos. La reacción de Casado y los suyos ha sido la de anatemizar al director del CIS, el socialista Tezanos. Espero, por el bien del PP, no del mío, que, si alguien queda con sentido común en la calle Génova, corrija el mensaje de ese "vendedor de motos averiadas" que tienen como presidente. Si no, más vale que vayan haciendo las maletas, porque con ese mensaje no va a atraer a los votantes de VOX, porque los votantes de VOX ya estaban en el PP y se conformaban con él hasta que se fueron, y así con su mensaje inconsistente y ultramontano corre el peligro de espantar al resto que se iría, quién sabe si a Ciudadanos.

jueves, 31 de enero de 2019

ATRINCHERADO EN GALAPAGAR


A lo largo de estos últimos días he llegado a conclusión de que con Pablo Iglesias se cumple a la perfección eso de que "no se puede tener razón sólo por haberla tenido" ¿Cómo si no se explica el gesto de soberbia supina de no comparecer ante el consejo de ayer en el que su partido decidió qué hacer, al final la decisión fue la de esperar acontecimientos, con la propuesta de Errejón, no al que sigue siendo su partido, sino a los madrileños.
Se me dirá que Iglesias, mejor dicho, sus hijos, disfrutan de la baja paternal que les corresponde y que existe el teléfono en todas sus modalidades, incluida la videoconferencia, tan usada por Puigdemont desde su fugitiva "baja" en Waterloo. De acuerdo, sin embargo, creo que difícilmente se va a enfrentar Iglesias a un momento tan crucial como el de ayer para su futuro político y el de su partido y resolver su comparecencia como lo haría un jefe de gobierno llamado a declarar en un juicio -lo de Rajoy en el juicio de la Gürtel fue una excepción obligada- me parece cuando menos un gesto de soberbia, si no de cobardía.
Lo que está claro es que Iglesias, Montero y compañía andan desconcertados desde que Íñigo Errejón decidió abandonar la obediencia del que fue su partido, porque Iglesias no con tener que dar la batalla contra quienes, compartiendo, si no todos, sí la mayoría de los objetivos, disienten absolutamente de la estrategia para alcanzarlos de Iglesias.
La brecha quizás definitiva se abrió durante las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez ante la pasividad de Mariano Rajoy, que declinó el ofrecimiento del rey para formar gobierno. Pablo Iglesias, pudiendo, no quiso dar su apoyo claro a Pedro Sánchez y Podemos lo pago en las urnas en la inmediata convocatoria electoral, perdiendo bastantes votos y escaños.
Desde aquel momento, en las urnas y en las encuestas, Podemos no ha hecho sino perder apoyos. Y es que no hay nada peor para el electorado que la sensación de haber podido ayudar a constituir un gobierno más o menos progresista y no haber querido hacerlo, dejándolo en manos de la derecha de los recortes, la corrupción y el austericidio.
Por eso no me extrañó la decisión de Errejón que, después de hablarlo con la alcaldesa Carmena y de que ésta decidiese soltar el lastre "pablista" que arrastraría de cara a las municipales, contestada por Podemos con expedientes de expulsión para los concejales que habían decidido seguir a Manuela en su aventura. Tampoco me extrañó tampoco que los contactos entre la alcaldesa y el disidente fuesen discretos, ni el disgusto de la pareja Iglesias Montero, que, desde su retiro de Galapagar no podían creer que nadie diese el paso de salir de su disciplina y plantear una alterativa a sus designios. De ahí, la ira de los primeros momentos, los insultos y ofensas a Errejón de los fieles al credo pablista, que, con el paso de los días y la verificación de las fuerzas que aún le seguían, dimisión de Ramón Espinar incluida, se ha idos suavizando en las formas, aunque no en el fondo ni en eso de creer que aún tienen las riendas de la izquierda ni, menos, de sus votantes.
Iglesias se tomó ayer un respiro, que aprovechó, para dar con rabia nada contenida una sibilina, que no sutil, estopa a Errejón y Carmena, porque el resultado del consejo, lo sabía, no iba a ser resolutivo sobre la integración o no de Podemos en la plataforma del disidente. En fin, una tarde perdida, salvo para el atrincherado de Galapagar.

miércoles, 30 de enero de 2019

EL SELECCIONADOR SELECCIONADO


No seré yo quien critique la decisión de Sánchez de proponer al exseleccionador nacional de baloncesto Pepu Hernández como candidato, posible candidato de momento, a la alcaldía de Madrid por el PSOE. De cualquier modo, Pedro Sánchez bien lo sabe, la última palabra la tendrán las bases del partido, ante las que, en las correspondientes primarias, a las que debería presentarse.
Espero que llevar famosos a las listas electorales no se convierta en moda, también que Pepu lleve a la carrera electoral algo más que las medallas de oro y plata conseguida en el mundial de 2016 y el europeo del año siguiente, espero, para bien del PSOE y de los madrileños que Hernández tenga más consistencia política y, sobre todo, social de la que tuvo Ruth Beitia, la candidata del Partido Popular a la presidencia de Cantabria designada por Casado, que apenas duró una entrevista radiofónica, aquella en la que chuscamente equiparó a hombres, mujeres y animales maltratados.
No parece que ese vaya a ser el destino del brillante seleccionador, aunque no siempre el nombre y las simpatías políticas basten para ganar unas elecciones y, sobre todo, hacer una buena gestión u una buena oposición si llega el caso, aunque lo va a tener muy crudo, porque el territorio que debería conquistar, el ocupado hasta ahora por los socialistas en el Palacio de Cibeles, está, y no sabéis como lo siento, prácticamente arrasado, después de aquella nefasta campaña en la que el locuaz y petulante José Miguel Carmona prometió batallas navales, naumaquias, en el estanque del Retiro.
No lo va a tener fácil Hernández entre sus compañeros socialistas en el ayuntamiento, porque pocas federaciones socialistas más divididas, más conflictivas, que la madrileña en el PSOE, a la greña desde hace décadas ya en tiempos del alcalde Tierno y su sucesor Barranco. No lo va a tener fácil, pero, al tiempo, el viejo amigo de Sánchez quizá sea la única esperanza para unas siglas que, hasta ayer registraba encefalograma plano en la pugna política madrileña. Me cuesta imaginar a Carmena y Hernández compitiendo entre sí, ojalá no tuviesen que hacerlo, sobre todo, teniendo en cuanta que, además, tendrán que hacerlo con el actual portavoz popular en el ayuntamiento y con la estrella ciudadana Begoña Villacis.
De lo que no soy capaz es de predecir si la elección de tan sorpresivo candidato va a ser buena para el partido o no. Ángel Gabilondo lo fue, pero Gabilondo venía de ser un prestigioso rector que llegó a presidir la conferencia de rectores antes de ser ministro de Educación, quizá el mejor de los últimos tiempos, capaz de la firmeza y el diálogo simultáneamente, que a punto estuvo de hacerse con la presidencia de la Comunidad de Madrid. 
No es bueno y no es necesario que las listas se llenen de militantes con currículos llenos de méritos internos, acreditados por el pedigrí de alguna de las familias peleadas que hay en todo partido. En ese caso, es mejor alguien sin pasado en el partido, capaz de "hacer equipo" y despertar la ilusión, aunque aún tiene todo por demostrar y quizá por aprender en la política. De momento, Pedro Sánchez se ha apuntado ya un tanto, porque todos estamos hablando de su candidato a candidato y, a veces, el ruido es el mejor aliado en política.
Por último y tal y como vamos, me comprometo a leer más la prensa deportiva, especialmente las páginas dedicadas al baloncesto, prefiero decir baloncesto a decir básquet, porque, al paso que vamos, los deportistas de hoy son los cargos políticos. En apenas un mes, nada menos que dos seleccionadores nacionales de este deporte se han convertido en consejero de la Junta de Andalucía, Juan José Imbroda, y candidato a la alcaldía de Madrid el otro, Pepu Hernández, han acabado por ser, a su vez, seleccionados para ejercer cargos en la política.

martes, 29 de enero de 2019

MONÓLOGOS OBSCENOS


Fue Alfonso Guerra, fundador de un grupo de teatro en su juventud, quien inauguró en España el tiempo de la política sobreactuada, el de los portavoces histriones chillones, prestos siempre para la broma o la amenaza, prestidigitadores de la verdad o ilusionistas de la razón, gente dispuesta en todo momento a hacerse con el escenario, con los focos, para acallar con sus titulares, con sus acusaciones, cualquier intento de moderación, de discurso tranquilo y realista.
Se trata de gente que miente y exagera con un cuajo que asombra, distinto a los peligrosos oradores del primer tercio del pasado siglo, a los que la tribuna y las milicias separaban de esa gente a la que pretendían seducir, esa gente que se les entregaba ciegamente después de escuchar sus mentiras, para ponerse en sus manos, creyendo en la salvación que les prometían.
Ese tiempo, el de los Mussolini, Hitler, Stalin o José Antonio, se acabó hace décadas. Ahora se lleva el espectáculo, la provocación y las risas. Quienes asesoran a los monologuistas de la política, si es que hay alguien capaz de asesorarles, saben de sobra que ese monstruo de mil cabezas en que han devenido los medios no se alimenta de verdades ni razones sino de titulares, titulares cuanto más estrambóticos, mejor, titulares tejidos con mentiras, repetidos una y otra vez y en todas partes, para imponerlos como se impone la moda.
Monologuistas los hay de muchos tipos, los hay con cargo y los hay aparentemente autónomos y libres que, sin embargo, reman en la misma dirección que quienes sí lo hacen. Me estoy  refiriendo, por ejemplo, a Jorge Verstrynge, delfín que fue de Manuel Fraga, el que se sentaba a la mesa de los consejos de ministros de Franco en los que se daba vía libre a la ejecución de opositores, un tipo de la casta más casta, actuando casi como ideólogo o "tonto útil" de Podemos, que ayer tildaba a Manuela Carmena poco menos que de fascista y miserable, él que estaba refugiado en los calzones de Fraga, mientras mataban a los compañeros de la alcaldesa en el despacho de abogados de Atocha.
He comenzado con Verstrynge, que no improvisaba ante las cámaras de la Sexta, que manejaba notas, porque me produjo una náusea inmensa y un desprecio difícil de trasladar al papel, un vuelco de bilis difícil de soportar, pero el muestrario es inmenso en uno y otro lado- Hay por ejemplo un Echenique, miserable con su compañero Errejón, un Monedero que parece, so sé si Monchito o Rockefeller, un muñeco de su amigo Pablo Iglesias, pero los hay también en el PSOE y, como no en el PP o Ciudadanos, los otros que no cito, no saben juntar las letras. Ha sido en el PP, fundamentalmente, donde esa raza de monologuistas de la que os hablo ha hecho escuela. Hubo un Martínez Pujalte capaz de acusar de las mayores infamias a sus rivales, mientras el cometía fechorías privadas al amparo de su escaño, existió y existe un Rafael Hernando faltón y pendenciero que recibió con cierta melancolía su cese como portavoz para ser sustituido por la torpe Dolors Montserrat, la elegida de Pablo Casado, y hay, sobre todo, un Teodoro García Egea, del que no se conocían más méritos que su amistad con el nuevo presidente del PP y su habilidad para lanzar huesos de aceituna, con vertido en el caniche de su jefe y amigo, ladrando a quien quiera oírle lo cobarde que es Pedro Sánchez, diciendo que en cuanto puede huye de los problemas a bordo del avión presidencial, ayudado por Hernando, que parece querer recuperar protagonismo, bautizando a Sánchez como "marqués del falcon", encelados como siempre con las relaciones de Venezuela y con Maduro, que sale peor parado que Pinochet en las fotos que hace Guerra, cuestión de "eficacia", un orador el zafio dictador venezolano, de esos de hace un siglo, que se  cree gracioso, porque tiene la cla siempre disponible y porque cierra sin piedad los medios que no le gustan y que se parece a los anteriores en que uno y otros practican hasta la saciedad y sin rubor sus obscenos monólogos.

lunes, 28 de enero de 2019

LA SOLEDAD DEL MÁNAGER


A estas alturas de la tremenda crisis que sufre podemos, lo único que tengo meridianamente claro es que Pablo Iglesias no concibe ni ha concebido nunca un Podemos al frente de cuya dirección no esté él mismo. Cuando un niño da el estirón, como el que dio Podemos en aquellas aún cercanas y, sin embargo, ya tan lejanas elecciones de 2016, las primeras, lo más importante es cuidar su alimentación y proporcionarle las vitaminas necesarias para consolidar el crecimiento y ejercitar apropiadamente esos largos huesos y esos músculos incipiente que asoman en todo adolescente, desgarbado y lleno de carencias.
Esas carencias, que no se han cubierto adecuadamente en Podemos, se combaten con las vitaminas de la libertad, la autocrítica y el ejercicio apropiado para transformar la acumulación de tanta burocracia adiposa en fibra democrática. A Podemos le ha podido el impulso juvenil y este impulso poco o nada dosificado le ha llevado a lesiones dolorosas y, sobre todo, inhabilitantes. Porque, no nos engañemos. Podemos ha pasado demasiado tiempo en el banquillo o calentando en la banda, porque ha pretendido convertirse en el delantero goleador de la izquierda, descuidando gravemente la necesaria defensa.
Iglesias lleva demasiado tiempo engañándose a sí mismo, una mentira que ya Nietzsche, como hoy mi amigo Luis recordaba, dejo escrito que es la más universal de las mentiras y, la más dañina, me atrevo a añadir. Tanto se ha mentido, tanto se ha engañado, que, creo, ha perdido el sentido de la realidad y, sobre todo, el contacto con los otros, y cuando digo otros, me refiero a esos todos esos "no inscritos" de los que siempre se olvida y que, sin embargo, son los que, más allá de las listas, más allá de las lealtades shakespearianas o de "Juago de Tronos", como prefiera, ponen y quitan, dan o niegan diputados. 
Hace unos minutos, Irene Montero, la compañera de Iglesias, la madre de sus hijos ha despejado una inquietante duda que, a quienes queremos gobiernos progresistas en la Comunidad de Madrid y en el ayuntamiento de la capital, al menos a mí, nos preocupaba: finalmente, no habrá lista alternativa a la candidatura de Más Madrid que encabeza Manuela Carmena. No me cabe la menor duda de que una lista encabezada por el JEMAD Julio Rodríguez, el general que encabezó la cúpula de las Fuerzas Armadas en tiempos de Zapatero, obtendría un voto residual, probablemente inferior al 5%, que se perdería, reforzando el peso del centro derecha tras cuatro años de buen gobierno de la izquierda en Madrid.
Habrá que esperar para ver cómo consigue Podemos salir del lodazal en el que el egocentrismo de Iglesias le ha metido. El líder nacional pretendía imponer al partido en Madrid la presentación de una lista alternativa a la que presente Errejón, cuando la mayoría de los dirigentes madrileños estaban por la integración en una lista  ganadora o casi, siempre abierta a alianzas que, sumada a la que Ángel Gabilondo encabezará por el PSOE, podría recuperar, sin la perniciosa atomización del voto de la izquierda, el gobierno de la Comunidad de Madrid para el progresismo por primera vez desde que, hace un cuarto de siglo lo perdiera Joaquín Leguina. De momento, en dos días, habrá una reunión extraordinaria del Consejo de Podemos, reunión más que necesaria, desde que el viernes dimitiese Ramón Espinar, cansado quizá de ser el brazo ejecutor de Iglesias en Madrid, al tiempo que muchos de los principales dirigentes del partido se reuniesen en Toledo a la búsqueda de una solución capaz de integrar a la izquierda.
Me entero de que la actual dirección de Podemos, no sé si Iglesias o la gestora que se hará cargo del partido en Madrid, propne a Errejón integrarse junto a Podemos en una plataforma unitaria en la que también esté el partido de Iglesias "a cambio" de no presentar lista al ayuntamiento de Madrid, lo que demuestra que Pablo Iglesias y quienes aún le apoyan no han entendido que lo de Errejón no es un partido sino una plataforma en la que se les ofreció integrarse. Algo que no quieren entender, porque no les interesa entenderlo, ya que, así, restarían protagonismo a su promotor y, de paso, les permitiría "trastear" en las listas.
Parece que Pablo Iglesias ha alcanzado, ojalá se haya dado cuenta o alguien que le quiera se lo haga ver, su máximo nivel de incompetencia. Parece que está a punto de comprobar que la unanimidad más perfecta es la que consigue uno con uno mismo, la que, desgraciadamente, va acompañada de la soledad más completa, la soledad, gracias Manolo por tan sonoro título, del mánager.

viernes, 25 de enero de 2019

VENEZUELA NO NECESITA MÁS RATAS


No seré yo quien deje de reclamar libertad para el pueblo venezolano. Tampoco estaré entre los que reclaman una intervención militar que acabe con la innegable tiranía de ese zopenco gigantón que se permite "hacer chistes" con enviar a sus hombres a acabar con el auto proclamado presidente Guaidó, más, si quien la pide lo hace para acabar con la inoperancia de la administración, la violencia en las calles, el hambre y la pobreza en Venezuela, lo hace desde, desde el despacho oval que alguien tendrá que limpiar y desinfectar cuando se vaya, mientras el mismo crea o agudiza esos problemas en el país que malgobierna.
Debo confesaros que, desde hace muchos años, más de veinte, me he interesado por ese país tan rico como desgraciado y por el desaparecido Hugo Chaves, al que seguí desde su fracasada intentona de golpe de Estado, este sí, hasta su muerte en loor de santidad para los suyos a causa de un cáncer. He de deciros que recortaba, entonces no existían Google ni Wikipedia, cuanto caía en mis manos sobre ese personaje "fascinante" tan parecido a tantos caudillos fascistas que intentó y logró en cierto modo revertir el secular desequilibrio económico padecido por su gente. Su labia, su demagogia altisonante me embrujaban y como, además, la coyuntura económica, con precios elevados para el petróleo, el monocultivo venezolano, permitían creer en el sueño bolivariano, para la propia Venezuela y otros países sudamericanos y la Cuba de Castro, que recibían la ayuda energética y económica que había dejado de llegar de la desaparecida Unión Soviética.
Fueron tiempos dorados para Chaves y su gente, tan dorados que emprendieron la consolidación de su "régimen" y la exportación de su ideología. contratando el asesoramiento de politólogos de aquí y de allá para ayudarles a elaborar sus leyes. Pero aquellos tiempos acabaron, la caída del precio de su petróleo, y las sanciones económicas llevaron la miseria a Venezuela, muy especialmente a las clases medias, que, ante la falta de expectativas de cambio, se han visto empujadas a la emigración, a veces en oleadas terriblemente preocupantes.
Nunca como antes en las calles de España se ha escuchado ese acento que no es canario ni es cubano y lo es al mismo tiempo, nunca como antes se ha visto una inmigración tan bien preparada recibiendo atención médica en nuestros centros de salud, la lógica atención que aquí es parte de la normalidad y en su tierra es un milagro. Nunca como antes los bares y restaurantes venezolanos han aflorado aquí como lo están haciendo ahora, un bar o un restaurante es un negocio fácil de montar y en él se han refugiado muchos venezolanos que aún tienen esperanzas de regresar.
Que algo tiene que cambiar en Venezuela es evidente, que en un país en el que falta la libertad falta todo, también. Por eso estamos obligados, más como españoles, a poner de nuestra parte para que los venezolanos puedan ser libre y felices. Pero hay que ayudarles pensando en ellos, no en el beneficio que pueden, podemos, sacar, unos y otros, con ese apoyo. Hay que sentar las bases para unas nuevas elecciones, esta vez libres y democráticas que propicien un cambio o la confirmación de los chavistas en el poder, pero esta vez con respeto a la constitución y las leyes por encima de las que llevan años pasando.
Venezuela no necesita a los líderes que en España la utilizan para su propio beneficio electoral, a un lado o a otro. Venezuela no necesita ratas. Venezuela ya tiene a los capibaras, las mayores del mundo, chapoteando en sus llanos inundados. Venezuela no necesita ratas que busquen en ella los votos que no encuentran aquí.

jueves, 24 de enero de 2019

COMO NIÑOS



Ayer se rompió, parece que definitivamente, la baraja con la que Carmena jugaba una dura partida con lo que queda de Podemos, cuando la alcaldesa reconoció en una emisora de radio que no contaba para un hipotético gobierno municipal con el ex JEMA, Julio Rodríhuez, al que Pablo Iglesias parece empeñado en "colocar" de número dos de la lista de Carmena, después de haber intentado llevarle a puestos relevantes, colocándole a la cabeza de diversas candidaturas, todas fracasadas.
La respuesta de Carmena, tranquila y natural -¿para cuando naturalidad y tranquilidad en alguna toma de postura del más que afectado y teatral Pablo Iglesias?- debió olerle a cuerno quemado al cada vez más solo líder del partido que pudo gobernar desde su baja por la paternidad de sus mellizos. Como viene ocurriendo en los últimos días, en un primer momento no supo qué hacer ni qué decir, hasta que, pasadas unas horas, anunciaron que no se presentarían a las próximas elecciones municipales en Madrid, tanto en la capital como en la comunidad, ni solos ni con el tandem Carmena Errejón.
La reacción es inexplicable y, si me lo permitís, un insulto a quienes les hemos venido votado o, ojalá fuese así, una invitación a que votemos a las listas de Carena y Errejón. Es inexplicable, salvo que, como acaba de señalar Carolina Bescansa, fundadora como Iglesias y Errejón de Podemos, el ataque  de cuernos obedezca como parece a razones sentimentales.
Sin embargo, me permito sugerir otra explicación que no es otra que ésta: Iglesias, para quien seguir como líder indiscutido se ha convertido en algo ya enfermizo y, para él, ceder ante la pareja Carmena Errejón sería una humillación que, si duda, restaría brillo a su figura, sobre todo cuando ha hecho de su intento de decidir dentro y fuera del partido le lleva últimamente a reveses innecesarios que el partido no se merece. Mucho menos que de ceder, de lo que huye Iglesias es de medirse con su viejo amigo.
Iglesias vería cuestionado su liderazgo en podemos si una lista encabezada por Errejón superae al primer intento a otra apadrinada por él y, hoy por hoy, son muchas las posibilidades de que eso acabe ocurriendo, sobre todo porque, más allá de lo que han venido contando los medios con impresiones sacadas del entorno de Podemos, es evidente que en la calle la figura de Errejón crece a cada minuto y la aparición de su opción acabará devolviendo la ilusión por votar a muchos que la habían perdido.
De cualquier modo, la soberbia de Iglesias se está volviendo contra él. Su actitud frente a quien ose llevarle la contraria, sus "purguitas" quitando y dando cargos, subiendo y bajando de las gradas del Congreso a los disidentes, su empeño en cambiar a los brillantes y abiertos por autómatas fieles, le están dejando cada vez más sólo y más irrelevante y será cuestión de tiempo que se vaya o que le echen, si es que Podemos le sobrevive.
Iglesias y los suyos no han sabido encajar la jugada de Errejón y Carmena que, abriendo su "Más Madrid" a figuras no salidas del granero de Podemos, gente que no necesariamente debería salir de los pasillos de la Fcaultad de Políticas de la Complutense. No lo han sabido encajar, no han llegado a entender que sus brillantes resultados de los primeros tiempos fueron un regalo que tenían que haber mimado y que no han sabido cuidar, porque, desde hace tiempo, van de mal en peor, dando la imagen de ser una especie de Saturno devorando a sus hijos. Se han comportado como niños que prefieren ver su juguete roto a dejar que los demás jueguen con él.