lunes, 11 de marzo de 2019

NO DAN UNA A DERECHAS



Otra vez la misma foto, sí, la misma foto de aquella concentración en la plaza de Colón de Madrid, la concentración que quiso ser una exhibición de músculo conservador en el arranque de la reconquista del poder usurpado "por el sanchismo ayudado por los independentistas y los herederos de ETA, que sueña el PP de Casado, con la ayuda regañada de Ciudadanos y la vergonzante concurrencia de VOX, el partido del hijo pródigo de Aznar, Santiago Abascal, "Santi" para Casado.
Quiso ser un hito glorioso, inmortalizado para la historia con una foto más que incómoda para Rivera, el cuñado de la derecha de toda la vida, incómodo en el posado, luciendo su pelo de nuevo florecido junto a quienes una y otra vez dice combatir. Quiso serlo, pero, desde ese día, a Casado, Rivera y sus socios, todo parece haberles ido de mal en peor. Las cuentas no salieron y la concentración que quiso ser gloriosa acabó, pese al esfuerzo de autobuses y logística, en una concentración más, por debajo en asistentes, de las del orgullo gay y de las marchas del ocho de marzo d 2018 y las del viernes pasado, cuyas reivindicaciones, las de los unos y las otras, están tan enfrente de sus postulados.
El único éxito de este tripartito retratado en la plaza de Colón, al pie de ese bloque de hormigón que conmemora las capitulaciones de Santa Fe, fue el acuerdo, oscuro e inconfesable para uno de los tres socios que les ha permitido gobernar o "mangonear" en la Junta de Andalucía. Lo demás han sido inconvenientes, fracasos y, sobre todo, meteduras de pata y revelaciones de ese pasado que vuelve como un incómodo reflujo a la boca de quien ha sido y no quisiera haberlo sido. Desde aquel día, hemos sabido que VOX se fundó y se financió con dinero procedente de una sospechosa organización iraní en exilio, de islámica y de izquierdas, justo lo que Abascal y sus muchachos dicen combatir. Y no sólo eso, también hemos sabido, pese a desmentidos y borrados, que el presidente del partido de Abascal en Lleida fue detenido por delitos sexuales, que existen vinculaciones entre la Fundación Francisco Franco y VOX, que su único parlamentario nacional, el senador Alcaraz, se ha opuesto, sin explicar muy bien por qué, a la resolución propuesta por el resto de grupos, contra la discriminación LGTBI en el deporte, siendo su voto el único que faltó para a unanimidad de. Pero, sobre todo y lo más importante, hemos tenido oportunidad de escuchar lo que dicen y lo que callan aquellos a quienes algunos medios, por morbo o por lo que sea, publicitan por encima de lo que merecen.
Hablaba al comienzo de meteduras de pata, algo en lo que Pablo Casado y su gente son especialistas, tanto en lo que dicen como en las decisiones que toman o en lo que hacen. Hablo no sólo de las más que evidentes lagunas culturales del presidente del PP, más propias de un lector del Reader's Digest que de un licenciado, "masterizado" por Harvard o Aravaca, sino de "desbarres" verbales que dejan muy a las claras su desconocimiento de la Historia y la realidad del país que pretende gobernar, todo dicho con mucho gesto, mucho movimiento de brazos y mucho paseo sobre el escenario, como un telepredicador apocalíptico que quiere quedarse en el tono y en el gesto, porque sabe que as palabras se las lleva el viento y más aún las suyas, que de sobra sabe que no valen nada. Hablo también de cómo, siempre que se posiciona, lo hace en el lado equivocado.
Cómo, pese al error de Gallardón, planteando el endurecimiento de la regulación del aborto, que llevó a su salida del gobierno y al ostracismo en el partido, porque, ni siquiera entre los votantes del PP, el del aborto es ya un asunto a debate, Pablo Casado ha insistido en pisar ese charco ofendiendo a las mujeres con su estúpido machismo patriarcal, dejando claro que la relación del presidente del PP con el colectivo de las mujeres es, cuando menos, algo patológica. Quizá por eso, no dudo en desmarcarse de las marchas feministas del viernes y en desautorizar la presencia de sus compañeros y compañeras en las mismas. Todo un acierto, hablo desde el sarcasmo, que debería mantenerle en silencio durante mucho tiempo.
Vayamos ahora con Rivera y su partido, preocupados por su marcha en las encuestas, en las que no acaba de despegar. Rivera, campeón universitario de debates, antiguo bancario y enfermo de una prisa indisimulada que le lleva a cometer errores de bulto, no sólo en sus posiciones, sino en alguna de sus últimas decisiones, por ejemplo la de "enriquecer" las listas de su partido con fichajes de otros partidos, como si de un jeque del fútbol se tratase, buscado restos de saldo a izquierda y a derecha, fichando lo mismo a ex ministros y expresidentes del PP que del PSOE, alguno de los cuales, como la ex presidenta de las Cortes de Castilla León, que ya viene corrupta de casa y no sólo eso, sino que ha tenido que echar mano del puchero, o al menos eso parece, para conseguir encabezar la lista a la Junta, a la que venía presentándose con el PP desde hace casi tres décadas.
Confieso que cuando, hace unas semanas, cuajó la "armadita invencible" en Andalucía me asusté y me deprimí a partes iguales. También recuerdo que comenté a unos amigos que era necesaria una movilización, la que no se dio en Andalucía ante las urnas, de cara a las próximas elecciones y que, como esa movilización ya no eran capaces de proponerla ni partidos ni sindicatos, la única esperanza estaba en la lucha de las mujeres. Por eso creo que no hay que dormirse en los laureles para mantener viva la llama que, otra vez, prendieron nuestras compañeras. Sobre todo, porque las derechas que tanto nos asustaron llevan meses si dar una a derechas.

viernes, 8 de marzo de 2019

FEMINISMO SIN PEROS


Sólo se me ocurre una forma de ser feminista, que es hacer y pensar lo contrario de quienes ponen apellidos y peros al feminismo o, simplemente, lo combaten. Y, desde luego, de ninguna manera votar a quienes lo hacen.
 Por hoy, nada más... y nada menos

jueves, 7 de marzo de 2019

COMPAÑERAS DE VIAJE


Vaya por delante mi "mea culpa" por todos los resabios machistas que ha dejado en mí la educación inocentemente machista, si es que el paternalismo de la sociedad patriarcal puede ser inocente, que recibí de mis padres que, como tantos, bastante hacían en aquella España con alimentarnos, vestirnos, calzarnos y pagarnos un colegio más que educarnos. Un mea culpa, el famoso dolor de los pecados, que me lleva, contrito, a la penitencia de intentar cambiar mi comportamiento y el de quienes tengo cerca y me importan. 
Os aseguro que hacer caso a la razón en esto no es lo más fácil. Lo más fácil es dejarse llevar por la marea y el oleaje que a cada momento surge a nuestro alrededor, hasta el punto de que tomar unas cañas con los amigos puede convertirse en algo incómodo si realmente dices lo que piensas y lo que piensas es que hay demasiado machismo en ellos. Sin embargo, que este machismo, estos resabios que ahora llaman "micromachismos", está presente en casi todos "nosotros" es algo evidente y que hasta cierto punto es comprensible. Lo que ya no lo es es que los partidos políticos, la presunta vanguardia de la sociedad padezcan colegiadamente, con hombres y mujeres en sus direcciones, las mismas taras que los individuos.
Lo acabamos de comprobar y lo lamento, aunque sólo a medias, en Podemos, donde alguien y no un mero "inscrito", sino alguien con mando en plaza ha tomado la decisión de anunciar al orbe la buena nueva de que "ha vuelto el hombre" con un cartel que no sólo celebra el regreso del líder de su baja de paternidad sino que, además, subraya que el que vuelve es ÉL, aunque ella, la que parió a los hijos y veló por ellos en los momentos quizá más difíciles, no fue recibida como la heroína que toda mujer es, quizá porque, incluso en la izquierda progresista, lo suyo viene de serie y el esfuerzo se le da por descontado.
Se confunden, porque son millones las mujeres que han cumplido con la hazaña que a Pablo Iglesias se le atribuye, quizá por eso nada mejor que la huelga de mañana, para enfrentar a los varones con el día a día de las mujeres, algo que, como digo, se aprende y se enseña en el seno de las familias,, en el que, desde pequeños, se asigna el papel que han de cumplir niños y niñas, quizá para el resto de sus vidas, de no mediar una toma de conciencia que la defienda de lo que no es más que desafortunada costumbre.
Lo de Podemos y su cartel no es más que otra muestra de ese nefasto culto a la personalidad con que algunos líderes se dejan defender de sus rivales y, lamentablemente, de las críticas, algo que no es exclusivo de Podemos ni de la izquierda, aunque ese culto, como en la iglesia acabe en cisma las más de las veces. Véase si no lo que está pasando en el PSOE con susanas y sorayas, nacidas y educadas en el seno de su partido para el poder y el cargo, del que son incapaces de prescindir. No ocurre sólo con las mujeres, pero en este momento y en ese partido, ayudadas por lambanes y pages, estas dos mujeres parecen empeñadas en ello.
En ciudadanos, la cosa no es mejor. En ese partido las mujeres son algo así como las muletas del líder, todas cortadas por el mismo patrón, como sacadas de un casting, en el que lo que prima es parecerse a la delegada de curso de cualquier clase de un colegio de monjas, leánse Inés Arrimadas o Begoña Villacís, señoras de su señor y los negocios de su señor, que han hecho del victimismo y la queja su imagen de marca. En el PP, salvo Celia Villalobos y su kale borroka, el feminismo brilla por su ausencia, cuando no lo combaten fieramente. Llevan años nadando entre dos aguas, haciendo ver que consideran a las mujeres como iguales, pero aprovechando a cada paso la escoba de la religión y la iglesia, la institución más machista que existe, para barrer cualquier asomo de igualdad en sus filas.
La ciudadanía ya lo sabe y no se fía de ellos. 
Quizá por ello, después de haber amagado con marchar junto a las mujeres en sus manifestaciones de mañana, el PP ha decidido no esforzarse en aparecer en esa foto, como sí fueron capaces de hacer el "esfuercito" de posar junto a los odiadores de la mujer libre y responsable que son los dirigentes de VOX. Lo malo, lo peor es que, al margen de esa tierra quemada para el feminismo que es la derecha, desde Ciudadanos a VOX. Para el resto del arco político, donde se supone que es la vanguardia de la sociedad, las mujeres siguen siendo sólo meras "compañeras de viaje".


miércoles, 6 de marzo de 2019

Y TRAPERO ¿DÓNDE ESTÁ?


Ayer, siguiendo la interesantísima declaración del coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Mozos, responsable del dispositivo de las Fuerzas de Seguridad del Estado durante los días clave de septiembre y octubre de 2017 en Cataluña, no dejé de acordarme de la primera vez que supe de la existencia del mayor Josep Lluís Trapero, responsable de los Mossos d' Esquadra, otro cuerpo de seguridad estatal, como la Guardia Civil o la Policía Nacional, apenas unas semanas antes, cuando con una rapidez y una contundencia inusitada, acabaron con los responsables de la masacre de las Ramblas de Barcelona.
Le recuerdo junto al conseller, con sus papeles y su carpeta, educado y tranquilo, dando su versión de lo ocurrido, aunque pasando por alto algunos datos de lo que no había sido precisamente una brillante investigación, ya que, pese a los indicios, no se actuó de manera preventiva y, desgraciadamente, la masacre no se evitó. Recuerdo que él y sus hombres pasaron en pocas horas, cuando comenzaron a conocerse esos detalles, de héroes a villanos, al tiempo que surgieron dudas sobre la necesidad de la contundencia con la que actuaron.
En pocas semanas, Trapero volvió a ser el centro de atención pero por todo lo contrario, por su escasa diligencia a la hora de frenar algunas acciones de los activistas en favor de la independencia, que, en ocasiones parecían contar con carta blanca y con la connivencia de dicho cuerpo de seguridad y, a uno, que tenía de los Mossos los antecedentes de alguna que otra actuación violentísima en el Raval de Barcelona, con resultado de muerte, también más de uno y más de dos casos de violencia contra detenidos dentro de sus comisarías o la contundencia desmedida, con disparos de pelotas de goma incluidos, con que se emplearon para desalojar a los acampados del 15-M de la plaza de Cataluña, le costaba creer que fuesen esos los mismos Mossos d'Esquadra que, en los días de los que se habla en el juicio a los dirigentes del "procés", se convirtieron en hermanitas de la caridad, si no en agentes de la organización del referéndum del primero de octubre.
Como se supone que entre los mozos no hay una disociación de personalidad tan extendida, es lícito pensar que los diferentes comportamientos, la diferente actitud ante situaciones parecidas, se deba a las órdenes que reciben de sus mandos o a las consignas de quien está al frente de la consejería de la que dependen.
El coronel Pérez de los Cobos no hizo otra cosa en las más de cuatro horas en que estuvo declarando ante el tribunal que poner en duda la lealtad del mayor Trapero, que, de ser cierta su tesis, trabajaba más para facilitar y proteger la celebración de la consulta ilegal y prohibida que para impedirla, como le había encomendado la autoridad judicial. El testimonio del coronel me pareció coherente veraz, lo que me chocó es que, si todas esas sensaciones sobre la dudosa actitud de Trapero eran ciertas, si las acciones de los mozos, de sus contravigilancia a las fuerzas de la Guardia Civil y la Policía, su más que evidente coordinación con los organizadores del referéndum, su protección de las urnas que, por orden del juzgado, deberían haber confiscado o los enrevesados protocolos establecidos para solicitar refuerzos, destinados más bien a dar tiempo a actuar a quienes pretendían incumplir las órdenes, no hubiesen derivado en su relevo o, en todo caso, en su detención y procesamiento por orden del juez instructor del caso que se juzga. 
Dio a entender Pérez de los Cobos que Trapero decía una cosa y hacia otra y que filtraba lo acordado en las reuniones de coordinación a quienes debería combatir y, si lo que dice es cierto y lo parece, no entiendo que Trapero n esté sentado en el banquillo de los acusados, porque su papel fue a todas luces crucial en el éxito de quienes querían celebrar la consulta a toda costa.

martes, 5 de marzo de 2019

UNAS MIAS QUE ERAN SUYAS


De niño, quizá entrando en la adolescencia, escuchaba a mi abuelo hablar de la Guerra de África, supongo que a la del Rif, con la que afortunadamente nada tuvo que ver, hablar de las "mias", unas unidades militares indígenas de caballería, encuadradas en las tropas españolas y de dudosa lealtad, a las que las habladurías, aquí  en la península, atribuían gran parte de la responsabilidad de la derrota frente a los insurrectos, independentistas, del Rif, hasta el punto de dar por bueno que "aquellas mías eran suyas".
Guardando las distancias y dejando claro que el referéndum del 1 de octubre en Cataluña era de por sí ilegal y que nunca debió celebrarse y que, de alguna manera, fue la muy autoritaria y muy imprudente oposición del gobierno de Rajoy  a celebrar una consulta cuyo resultado carecía de toda legitimidad,  la que llevó a las urnas a decenas de miles de catalanes, no cabe duda de que la actitud de los mossos d' esquadra, un cuerpo que forma parte de las fuerzas de seguridad del Estado, o de sus mandos fue absolutamente desleal.
Al menos eso es lo que insinuó el secretario de Estado de Seguridad de Zoido, José Antonio Nieto, para quien el despliegue de los mossos, exigido por la autoridad judicial para impedir la apertura de los colegios electorales y diseñado por sus mandos, fue netamente insuficiente, cuando no se encargó, en contra de las instrucciones judiciales de asegurar su apertura. Nieto dio a entender, además, que la desconfianza se instaló en el gobierno dado que quienes querían celebrar el referéndum participaban en las reuniones en las que se diseñó el plan para impedirlo.
También hablo de los Comités de Defensa de la República, encargados en principio de organizar el referéndum, que pasaron a organizar la resistencia a las fuerzas de la Policía Nacional y la Guardia Civil que trataron de impedirlo, del mismo modo que volvió a mostrar sus dudas sobre la lealtad de los mandos de los Mosoos, o así lo interpreto yo, al señalar que los CDR, llegaban a los lugares en que tenían que intervenir la Policía o la Guardia Civil antes que las mismas fuerzas.
Con todo, a un ciudadano de a pie como yo le cabe preguntarse si no hubiese sido oportuno actuar sobre los mossos, interviniendo su dirección o, simplemente, dejando hacer, como ya se hiciera con la consulta convocada por Más, para desactivarla legalmente a posteriori. Sin embargo, me temo que en todo lo que hace referencia a Cataluña la sobreactuación y el dramatismo han primado sobre todas las demás actitudes, como si unos y otros obrasen sólo a mayor gloria "de los suyos" olvidándose de la tranquilidad y el bien de los demás. Así Rajoy mostraba su fuerza, inútil pero fuerte, y la Generalitat la astucia, tan inútil o más que la fuerza de Rajoy, porque, un año después, estamos donde estamos y sin salida aparente.
Todo viene del hecho de que a nadie parecía interesarle la verdad, porque cada uno ya tiene su propia realidad blindada y paralela a la de los otros. Y ya se sabe, lo sabemos desde primaria, que las líneas paralelas nunca llegan a juntarse. Sin embargo, creo que el juicio a los responsables de lo que ocurrió aquellos días, en el que, de ser cierto lo dicho por Nieto y lo parece, faltaría Trapero en el banquillo, está teniendo un efecto descompresor y, si no de acercamiento de esas dos realidades, sí de apertura de miras para poder conocerlas de primera mano. 
Quizá así salgamos de la surrealista situación en que vivimos y conozcamos el final de esta historia, digna de haber sido filmada por Hitchcock, en el que a cada secuencia corresponde un giro dramático de la situación y los que parecían culpables dejan de parecerlo y los torpes pasan de golpe al bando de los hábiles. Lo que sí parece claro es que las mias, los mossos, eran suyas.

lunes, 4 de marzo de 2019

DE REVUELTAS Y VOTOS


No hace mucho, en medio de la súbita depresión que, a mí como a tantos, me produjo el triunfo de la derecha, en todas sus versiones, pero siempre auténtica derecha, en las elecciones andaluzas, caí en la cuenta de que las causas de ese desastre fue la deprimente desmovilización de quienes más necesitan que la sociedad se transforme y más pueden hacer para conseguirlo.
Hablándolo con amigos manifesté mi esperanza en que, desde ese día hasta el de las elecciones que para entonces aún no tenían fecha, esa movilización perdida se recuperase y el convencimiento de que de venir no vendría de los partidos de la izquierda, ninguno, ni de los sindicatos, resignados a la gestión de lo poco que les queda de o que un día fueron, sino de las mujeres, de esa cita del 8 de marzo que hace un año asombró al mundo y que este año puede ayudar a acallar euforias y, sobre todo, desactivar tanta propuesta machista como asoma en los esbozo de programa de quienes quieren hacerse con el pastel de la derecha.
Es evidente que las mujeres dieron hace un año el primer paso. imprescindible, para hacer valer su potencial transformador de la sociedad: se vieron, se reconocieron y se cotaron, lo hicieron en todo el país y comprobaron que eran mucha y muy valiosas. Quizá por eso aquella misma noche se tiñeron de morado los telediarios y las portadas de medio mundo, volviendo a asombrarle, como le asombró aquel 15-M que ya parece amortizado y olvidado. Este año va a coincidir el que sin duda será otro  estallido de identidad y de fuerza, el de este nuevo ocho de marzo, con el arranque de la precampaña electoral y dará a las mujeres, odiadas, abusadas, maltratadas, explotadas, marginadas, despreciadas e ignoradas o minusvaloradas, que, de una manera o de otra, lo son todas las mujeres, la oportunidad  de tomar conciencia de su situación y de utilizar su voto, el instrumento que la democracia pone en sus manos para comenzar a transformar la sociedad.
Pues bien, hasta hace un rato, como quien dice, los dos partidos parlamentarios de la derecha, Partido Popular y Ciudadanos, tenían decidido parecerse al tercero en discordia, el ultramontano VOX, aún en vías de serlo, dando protagonismo en sus discursos al machismo más rancio, lleno de paternalismo antiabortista, de negacionismo de la violencia de género, de supremacismo machista, de enseñanza segregada a niños y niñas, de lgtbfobia, apuntando hacia una España de mantilla y rosario, en un giro dramático que ha asustado a muchos de sus votantes, hasta el punto de hacerles caer en las encuestas, de Tezanos o no, y colocándoles ante esa España real, dispuesta a tragar con las cosas de la cartera y no con otras, limitando su feminismo a la colocación de rostros femeninos en los carteles electorales y poco más.
Precisamente y parece que como castigo, veneno, para mis esperanzas, dos mujeres, dos cabezas de lista del PP y Ciudadanos han dejado mi cerebro a punto de licuarse y mi cabeza al borde del estallido. Una es Isabel Díaz Ayudo, insolente, mentirosa y siempre al borde de la histeria, llenando la tarde del domingo de falsas acusaciones de persecución a Cristina Cifuentes y a su partido, disparando contra todo y contra todos, con una verborrea insolente, ya lo he dicho, y ofensiva, sin respirar entre frase y frase, para no dejar lugar a la puntualización, menos a la rectificación, por parte de la entrevistadora y apropiándose del tiempo hasta hacerlo irrespirable, convertida en un remedo de serie B de la que fue maestra en esa actitud, Esperanza Aguirre,.
La otra, en la misma actitud, pero con otro tono, en su caso el del más que aburrido victimismo, es el de Inés Arrimadas, que, después de haber llorado y poco más, desde su millón de votos en Cataluña, ha decidido venir al Congreso desde el escaño que ganará en Barcelona, pata ganar, dice, el gobierno de España para Ciudadanos, más que solos, en compañía de otros y qué otros. Lo de Arrimadas, esta mañana, ha sido una defensa a manotazos de acusaciones que no se le estaban haciendo, pero que, a ella, le venían muy bien como urdimbre para la trama de sus quejas y cultivar el martirologio del que tanto gustan ella y su jefe de filas.
Esta semana que culminará el viernes 8 en una marea de manifestaciones en toda España, es mucho lo que está en juego. De momento, cínicamente, PP y Ciudadanos tratan de cambiar la derrota de su ruta después de leer las encuestas, pero hay que desconfiar de ellos más que nunca y, más que nadie, las mujeres porque lo que proponen para ellas y la imagen que de ellas dan es lamentable.
Aprovechemos la revuelta para reflexionar, midamos nuestras fuerzas, sobre todo las de ellas, las mujeres, nuestras compañeras y votemos convencidos de lo que hacemos.

viernes, 1 de marzo de 2019

EL MINISTRO DE PALO


Visto lo visto ayer en Supremo, a uno le asiste el derecho a pensar que el de ser buen anfitrión es uno de los méritos por los que Rajoy nombraba a sus ministros. Ahí tenemos, por ejemplo, a José Manuel Soria, ministro que fue de Industria, Turismo y Energía, obsequiado con vacaciones gratis en un hotel de lujo de la República Dominicana, casualmente propiedad de un empresario canario beneficiado por alguna que otra decisión del ministro en su etapa Canaria, propietario de sociedades "offshore” en paraísos fiscales, y responsable en gran medida del "cacao" de las tarifas eléctricas, cuyo mayor mérito para ser llamado al gobierno fue haber sido un magnífico anfitrión en las islas para el ya fallecido padre de Rajoy.
Escuchando ayer las respuestas de Zoido ante el tribunal, habría que haberse pellizcado una y otra vez para salir del "sueño", de no haber escuchado ayer a la exvicepresidenta Sáenz de Santamaría que, como el ex alcalde de Sevilla no vieron, no supieron y no ordenaron nada de lo que pasó del 26 de septiembre al 1 de octubre del año pasado. Cuál fue entonces el mérito de Zoido, para llegar a un ministerio tan crucial en momentos tan cruciales ¿Fue quizás el de haber sido un buen anfitrión como alcalde de Sevilla en Semana Santa o Feria cuando fue alcalde de Sevilla? Me temo que sí, que nada más fue ese,  porque no se le conocían más méritos que los de organizar el recorrido de los pasos por las calles de Sevilla y el de ser buen amigo de sus amigos, como el que nombró director general de Tráfico, al que puso un pisito en los pabellones de la Guardia Civil y que, en pleno temporal de nieve y frío, no hizo nada para impedir que centenares de familias quedasen atrapadas en la autopista, porque estaba en Sevilla viendo el fútbol.
Qué bien. Toda los olores y los colores, la gracia de una ciudad que se vende por sí misma, llena de imágenes de la virgen, llena de capillas y capillitas, en la que sacar uno de esos pasos vale, como el carnaval en Río de Janeiro, por todo un año de desgracias, "vender" sevillanismo por eficacia y que la gente te crea. Pero, claro, eso, en un ministerio y más en uno tan indispensable como el que tiene bajo su autoridad las fuerzas de orden público y más en aquellas fechas tan difíciles, sirve de poco o nada, como se encargó de demostrar con su gestión o con la falta de ella.
Asó pasó lo que pasó, así envió a policías y guardias civiles sin haber preparado un alojamiento digno y seguro para ellos, así "cayeron" en las tripas del "piolín" para bochorno suyo y nuestro, así ocurrió que, en aquellos días, pesó más el "a por ellos" que no presagiaba nada bueno, frente a la eficacia de un despliegue insuficiente o excesivo, según fuese lo que iban a hacer allí... Así, aquello acabó como acabó, por la irresponsabilidad de unos, los del "ahora o nunca" y el "porcojonismo" de otros. Así, para vergüenza de todos, igual que comenzaron las cargas desmedidas contra personas indefensas por más que, por cierto, estuviesen tan bien desplegadas, por cierto. Así, del mismo modo que empezaron se acabaron, después, eso sí, de haber puesto a España en evidencia ante el mundo y de haber dado a los partidarios de la independencia el mejor de sus argumentos.
Ayer este ministro, Juan Ignacio Zoido, dio, en su medida, otro espectáculo bochornoso, el de quien ha tenido bajo su mando a quienes tienen el ejercicio legítimo de la violencia, balbuceante, torpe y, sobre todo, si no mentiroso, poco creíble, respondiendo que no sabe quién ordenó las cargas ni quién diseño el dispositivo policial, reduciendo sus funciones a cobrar la nómina o condecorar, como su antecesor, Jorge Fernández Díaz, a vírgenes y santos de palo, tan de palo como el mismo. No me extraña que el PP vaya como va en las encuestas, con estos antecedentes y el futuro irresponsable que anuncia Casado.