martes, 19 de febrero de 2013

MERCANCÍA

 
 
Apenas sé de espionaje ni, mucho menos, de qué sin capaces los profesionales de la política por seguir subidos en el machito, la imagen que usaba mi abuelo y usa mi padre para definir el poder. Lo que, como hijo y nieto de "tenderos" y paseante asiduo de las calles del Rastro, sé es que, para vender una mercancía, lo importante es venderla y, abiertamente o en la trastienda, mostrarla.
Viene esto a cuento de tratar de explicarme en qué consiste el trabajo de la agencia Método 3, la que, al parecer, suministraba a políticos y periodistas, principalmente en Cataluña, del material para el chantaje o la denigración de políticos, jueces y otros personajes de la vida pública española. No creo que nadie se haya dirigido a la agencia para encargarle abiertamente "un trabajito". Más bien creo que a los hipotéticos "clientes" les habrían llegado "referencias" de antiguos clientes o, quién sabe, un agente comercial con un maletín cargado de muestras y un catálogo con antiguos servicios prestados.
Tampoco hay que descartar la venta de lo que en argot policial se conoce por vigilancias y contra vigilancias. Ese volatinero ejercicio de averiguar y evidenciar los puntos flacos del futuro cliente para venderle un barrido de sus despachos y sedes o, con un poco de suerte, un dos por uno en el que se incluya además una vigilancia al adversario esté donde esté, sea el partido propio u otro cualquiera.
Esa es una técnica tan perversa como rentable, la de crear la necesidad para, después, satisfacerla. Por eso no descarto que la agencia se hiciese con una panoplia de material de futuros clientes con la que, como aquellos legendarios vendedores de cepillos, hacer números con el cliente. Precisamente ésta es, para mí, la hipótesis más verosímil de a qué se dedicaba Método 3 y probablemente le hubiese funcionado muy bien el negocio de no haber dado con una mujer tan aparentemente ambiciosa como la "novia" del aparentemente insaciable hijo de Jordi Pujol.
Fue precisamente ahí donde quedó al descubierto el hilo del que han tirado la prensa y la Policía, no sé en qué orden, para poner al descubierto los tejemanejes de esa agencia más propia de una película de los Hermanos Marx, en cuyas actividades, el mayor peligro era que los clientes se cruzasen en el ascenso o la escalera.
Todo esto es muy feo y parece que salpica a diestro y siniestro. Son embargo, de lo que no me cabe duda es que lo que ha precipitado todo ha sido el hecho de que el propio ministro del Interior, no sé si antes o después de serlo, haya sido una de las víctimas del espionaje. Ya hay detenciones y registros, ya era hora, pero aún queda mucho por saber y mucho material por encontrar y neutralizar. Material que no debe quedar sólo en conocimiento de Fernández Díaz, sino que, de alguna manera, debe compartirse -confidencialmente, claro está- con el resto de partidos afectados. Eso, y saber qué tiene que ver este asunto con aquellos presuntos informes de la Brigada de Delitos Económicos que manejó el PP en la campaña de las catalanas.
Y, al final, que quien tenga que pagar pague. Porque otra cosa sería deprimente y exasperante para una ciudadanía tan asqueada ya. Pero sin olvidar una cosa: si los ladrones roban -y espiar no deja de ser el robo de la vida privada- es porque, al final, hay alguien, el perista, que compra esa mercancía robada. Y es en este punto, donde algunos políticos y periodistas deberían comenzar a tentarse la ropa.
 
 
Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

domingo, 17 de febrero de 2013

MALOS TIEMPOS PARA LAS CUENTAS

 
 
Mal nos va a ir a los españoles y a nuestras cuentas, si el partido que nos gobierna, por voluntad -no hay que olvidarlo- de una mayoría que quizá no quiera ahora recordar a quién dio su voto, anda tan enredado en sus propios números, sin atreverse a decir qué tiene que apuntar en negro y qué puede anotar bajo los focos.
Siempre he dicho que quien tiene dos ocupaciones siempre puede utilizar una para ausentarse de la otra y me temo que es eso lo que viene haciendo Rajoy desde que, para nuestra desgracia, llegó a la Moncloa. Evadirse de los problemas del país haciendo ver que soluciona los del partido y viceversa, aunque, si se me permite la frivolidad, creo que lo único que le preocupa es seguir en el MRCA la marcha de su querido Real Madrid, tan averiado como España o el PP.
A la vista está que las cuentas del PP, llevadas como las de una empresa con demasiados ejecutivos -alguna de esas conozco y he sufrido- estaban en manos de un tipo de mirada torva y huidiza, al que, en el control de pasaportes del aeropuerto de Ginebra, preguntan ya por la familia de tanto que ha pasado por allí, no pueden ser sino lo que son, un cenagal en la que unos meten comisiones y sacan contratas mientras los otros sacan, los dueños del fangal, sacan cubos de "líquido", a veces cristalino, a veces turbio, para pagar nóminas y sobres en blanco y en negro.
¿Cómo podríamos esperar que esos mismos caballeretes fuesen capaces de "fineza" y escrúpulos a la hora de manejar las cuentas del país? ¿Cómo cabría esperar algo distinto a que las convirtiesen en un simple debe y haber sin alma, sin conciencia, incapaz de medir causas y consecuencias de cada una de las anotaciones? Sería iluso esperarlo. Y así nos va.
Tenemos un comercio deprimido, que tiene difícil cubrir gastos, salvo aquel que vende lujo para los que viven de los despojos de quienes van cayendo en la cuneta. Algunas de las grandes empresas de la distribución, El Corte Inglés, por ejemplo, se mantienen "en el chasis" para seguir vivos. Otras tratan de retener a sus clientes con "marcas blancas" y ofertas de todo a un euro. No hay trabajo y, por tanto, no hay dinero. Y cuando no hay trabajo, no hay dinero y el comercio se ahoga no hay IVA que recaudar por muy alto que se ponga.
Es la pescadilla que se muerde la cola, el bucle infernal en que nos han metido quienes solo saben anotar en el debe y el haber de un cuaderno, pero, en absoluto, planificar. Los que sólo entienden de meter y sacar cubos en la ciénaga no pueden hacerse cargo de las cuentas de un país que se tambalea. Han optado por ser obedientes y sumisos. Por seguir al pie de la letra las consignas, no de quienes saben o pueden dar ejemplo, sino las de quienes tienen el poder para imponer sus razones. A veces, ni eso, porque Rajoy ha tratado de jugar las cartas de Francia o Italia, pero siempre a destiempo, con el pie cambiado y huyendo de Génova para acabar en Bruselas, de donde también se escabulle, pidiendo compasión a la prensa porque está "muy cansado" y no ha podido dormir. Es para echarse a llorar y para pensar, si no fuesen tan terribles las consecuencias para unos y otros, que tenemos lo que nos merecemos.
Prometieron tres millones y medio de puestos de trabajo, transparencia y control del déficit. Algunos vieron en ellos el salvavidas que les mantendría a flote en medio de la crisis. Lo que tenemos, en cambio, es una profundización en la crisis, económica y socialmente hablando y un crecimiento de la deuda que el año pasado, el primero de Rajoy al frente del Gobierno, alcanzó niveles de hace más de un siglo, como nos cuenta hoy EL PAÍS.
Bienvenidos a la sima del tiempo, en los túneles se entra, en las simas se cae. No cabe duda, corren malos tiempos para las cuentas, para las suyas y para las de todos.
 
 
Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

sábado, 16 de febrero de 2013

PAPELÓN

 
 
La verdad es que Carlos Floriano, en su día brillante dirigente de las Nuevas Generaciones del PP en Extremadura y portavoz y secretario de Comunicación del Partido Popular en la actualidad, no va a tener buen recuerdo de su cuarenta y seis cumpleaños, porque vaya papelón el que le obligan a hacer al pobre, teniendo que responder con mentiras de patas cortas a todas las marrullerías urdidas por su partido en torno a las corruptelas de la trama Gürtel que cada vez se evidencia más como -añadamos aquí un prudente "presunta"- la puerta de entrada de la presunta financiación ilegal del partido.
Uno diría que, con ese pelo enfoscado, fuerte y abundante, más propio de un cantaor de los que tan buena cosecha acostumbra dar su tierra extremeña, tiene el look apropiado para lo que viene haciendo en las dos últimas semanas, que no es otra cosa que dar el cante. Porque hay que ser muy del PP o muy inocente -pero de los de la genial novela de Delibes- para creerle cuando afirmaba que, si no se había despedido al marido separado de la ministra Mato, pese a estar imputado en el sumario que investiga la trama como receptor de costosos regalos que disfrutó "solo en compañía· de la ministra y sus hijos.
También hay que ser muy del PP o muy inocente para pensar que cuatrocientos mil euros, repartidos en las correspondientes mensualidades y acompañados de ingresos en Hacienda en concepto de retención por y IRPF y en la tesorería de la Seguridad Social en concepto de cotizaciones, eran un finiquito y no el salario de un empleado. Dos mentiras, dos, de patas más que cortas que no han tardado en quedar en evidencia, dejando en muy mal lugar al que, por obligación o vocación se ha visto obligado a decirlas.
A Rajoy le gusta mucho desmentir a Rubalcaba en sede parlamentaria, acusándole de tener que hacer "papelones" como el de pedir la dimisión de un presidente que nunca dice la verdad porque la calla, la dice a medias o, simplemente, la miente. No hace falta aclarar que la descripción del presidente es mía y resultado de la observación y de someter al ensayo de prueba y error todo lo que dice o calla, comparándolo con la contumaz realidad.
Pobre Floriano, vaya cante el suyo. Eso sí que es un papelón. Su antecesor en tan penosas funciones, Esteban González Pons, sonaba más jesuítico, tan falso como él -basta recordar aquella promesa de crear tres millones y medio de puestos de trabajo- pero más jesuítico. Tanto que, a veces, su voz me llegaba con esa reverberación de iglesia que ya tenía casi olvidada. En cambio, Floriano suena más tabernario. Basta cerrar cerrar los ojos para imaginare diciendo lo que dice con tan poca convicción como un forofo del fútbol defiende la honestidad del defensa al que le han pitado un penalti. Le imagino apoyado en la barra, medio recostado, con una copa en la mano y tratando de poner en el gesto la credibilidad de que carece lo que dice.
Pobre Floriano. Lo suyo sí que es un papelón.
 
Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/
 
 
 

viernes, 15 de febrero de 2013

ANACLETOS

 
 
 

Qué lástima de país. Da la impresión de que aquí vivimos en un continuo "todos contra todos", en el que lo que más importa ah dejado de ser qué pueden hacer por nosotros los partidos, el gobierno y la prensa, para convertirse en el “cómo puedo arruinar el prestigio de..”  o, como muy bien lo definió Esperanza Aguirre en su confidencia televisada a su delfín González, en aquel "qué tenemos contra este", en el que se refería, dijera lo que dijera después, a un compañero de partido, al que disputaba el poder en el mismo.

Decir que la cizaña crece sólo en los campos de la política resultaría tan generoso como cándido. Esta mañana me he despertado con un panorama sombrío de "huele braguetas", como se les llamaba en el cine y en la novela negra, generalmente policías que han pasado al lado oscuro, espiando a unos al servicio de otros y, lo que es peor, viceversa. Se habla de una verdadera plaga en Cataluña, pero aquí, en Madrid, tenemos en los juzgados desde hace unos años la trama de "anacletos" en nómina del gobierno de Esperanza Aguirre que, al parecer, espiaban a todo el que se interponía en el camino de la presidenta. Pero los anacletos no son de hace cinco, ni siquiera de hace diez, años. Recuerdo que, ya en los ochenta, se hizo el "barrido" electrónico de más de una sede de partido en busca de micrófonos ocultos o, porque no decirlo, se hablaba, y cómo, de los submarinos, que no eran otra cosa que infiltrados en un partido, al servicio de otro. Cuentan que Bono, en su etapa en el PSP de Tierno, lo era para su entonces amigo Alfonso Guerra.

Mucho más sucio y vergonzante resulta aquel video que se hizo de un conocido periodista con una periodista y que se distribuyó en todas las redacciones -yo me negué ver aquel video que llegó en un sobre a la mía- para acabar con su prestigio, en un momento en que resultaba molesto para el poder. De la misma calaña son todos esos políticos del entorno rural que dedican más tiempo a "pillar" a sus adversario en un mal momento, sea el que sea, que a resolver los asuntos de sus votantes.

Y si esto es reprobable y un tanto vomitivo, más lo es que, una vez obtenida la prueba, no se lleva a los juzgados, sino que, una de dos, se lleva a la prensa o, mucho más fácil, se cuelga en Internet o bien se le enseña a la "victima" para hacerle chantaje, convirtiéndolo en un aliado forzoso para, vete tú a saber, qué asuntos.

Lo más triste es que en toda esta oscura madeja está la prensa. Esa prensa que, para nuestra desgracia, ha dejado de estar al servicio de los lectores y la audiencia, para convertirse en el escaparate en el que se exponen los resultados de todas esas oscuras prácticas de las que hablamos. Aunque sería injusto hacer generalizaciones, hace mucho tiempo que la prensa ha dejado de investigar, para convertirse en receptora de dosieres, siempre sesgados que depositan en ella las fuentes con el compromiso no escrito de mantener el sesgo, so pena de que la próxima vez el material vaya a parar a otras manos.

Me diréis que, gracias a esas prácticas y otras más sucias aún, conocemos, por ejemplo, los papeles de Bárcenas. De acuerdo, pero no me negaréis tampoco que ese libro de contabilidad hubiese estado mejor en manos del juez que, por ejemplo, hubiese dado carta de naturaleza al que lo entrega, que hubiese tenido que "retratarse" ante el juez, acabando con ese tira y afloja tan peligroso que supone el chantaje de quien tan bien conoce las cuentas del PP a quien ya ni se atreve a pronunciar el apellido del que fue su contable.

En fin, esta gentuza ha convertido la política y el país en un patio de vecindad, en el que dosieres, fotos, grabaciones y videos, conseguidos por propia mano o a través de anacletos a sueldo, se lanzan de una a otra ventana, tratando de causar el mayor daño posible al vecino, mientras el portal se cae a pedazos y el ascensor hace tiempo que no funciona.



Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/


jueves, 14 de febrero de 2013

POR EL MAR CORREN LAS LIEBRES...

 
 

Siento tener que repetirme tanto, pero resulta que la pretendida astucia del PP, que no es más que candidez de adolescente, no me deja otra alternativa ¿Hasta cuándo van a seguir con esta triste y ridícula ceremonia de dar a cualquier información que les pone en evidencia respuestas pueriles y escandalosas que, como la flor del azafrán, apenas les lucen un día?

Con el tiempo, al menos a mí me pasa, uno descubre que hay dos tipos de verdad: la verdad, que debería ser única, y la verdad que conviene, que no es otra que esa verdad a medias o cargada de mentirijillas que se dice para no perjudicar, para no molestar, para cubrir el expediente, para no ofender, para protegerse y proteger o, simplemente, para engañar. En realidad las verdades que convienen son de muchos más tipos, tantos como personas o situaciones y estoy seguro de que, para nuestro mal, el PP se ha propuesto que, con el asunto Bárcenas-Gürtel, Gürtel-Bárcenas, los conozcamos todos.

Ese afán de Rajoy y compañía, más propio de escolares tramposos, por mentir y esconder las faltas para diferir un castigo implacable y cierto, está causando graves perjuicios, no sólo al propio PP, sino al país entero, perjuicios añadidos de los que el más evidente es la falta de credibilidad absoluta en que se sumen y nos sumen.

Hagamos memoria. Cuando Bárcenas fue relacionado por Garzón con la trama Gürtel, el PP salió en tromba a defender su honorabilidad como si de un dogma se tratase. Cuando se le imputó, aunque sólo aparentemente -hoy lo sabemos- cesó en sus funciones, aunque mantuvo militancia, escaño en el Senado, aunque finalmente renunció a éste, previa suculenta indemnización, y desapareció de las últimas listas, y mantuvo también despacho, Cospedal lo llamó sitio, secretaria y coche oficial. Cuando se encontraron sus cuentas en Suiza, algunos cargos del PP comenzaron a clavar alfileres en su muñequito, aunque en las altas instancias del partido ni se le nombraba, sí en otras, que comenzaron a negarle "afortunadamente, este señor ya no trabaja aquí" y todos los etcéteras que queráis añadirle. Comenzó a hablarse de los sobres y tanto él, como sus antiguos compañeros, negaron su existencia. A las pocas horas, EL PAÍS comenzó a publicar el cuaderno de Bárcenas, una pieza que un contable debe cuidar y proteger como una jovencita ultra católica dice que cuida su virginidad para el matrimonio. También lo negaron uno y otros, hasta que algunas de las anotaciones del cuaderno, cada vez más, se fueron confirmando y pasaron a ser el "alguna cosa" que, pretendiendo matizarlo, desmentía el "todo es falso" de Rajoy.

En esas estábamos cuando asomó la relación laboral existente entre Jesús Sepúlveda, separado de la ministra Mato e implicado también en la Gürtel, y el PP. Una relación bien pagada, no se sabe a cambio de qué, que según el secretario de organización Floriano, no podía romperse, porque estaba protegida por el Estatuto de los Trabajadores, pero que, ante lo escandaloso d la misma ya lo creo que se rompió. Y, ya por fin, ayer supimos que también a Bárcenas se le estaban haciendo en Génova pagos mensuales, seguridad social incluida, desde hace bastantes meses y hasta diciembre, por un importe total de 400.000 euros, cotizaciones aparte y, sabiendo los salarios tramposos que paga Arturo Fernández a sus trabajadores, ¿hay algo más parecido a una nómina? Hoy nos hemos enterado que esos pagos que el PP justifica como una indemnización fraccionada no pueden generar derecho a Seguridad Social, con lo que o hay mentira o hay fraude, y grave.

Mentira sobre mentira que, al final, no conseguirán evitar que todo salga a la luz, porque tienen puestos demasiados ojos y oídos sobre lo que hacen o dicen. Mentiras que sólo alargan la agonía y perjudican a todos los que nos sentimos rehenes de un gobierno demasiado ocupado en taparse las vergüenzas como para ocuparse de nosotros.

Lo de que "por el mar corren las liebres, por el monte las sardinas..." sólo es una canción infantil y creo que ya ni siquiera se canta.
 
 

Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/


miércoles, 13 de febrero de 2013

EL ESPEJO Y LA VENTANA

 

Me imagino a Mariano Rajoy, como a la madrastra del cuento, preguntando cada mañana a ese espejo deformante de la realidad que forman la prensa domesticada y dócil y la legión de asesores a sueldo: Espejito, espejito, ¿quién tiene la mayoría absoluta en las cámaras? Tú, le contestarán a coro. Y, si es así, espejito, seguirá preguntando ¿por qué no me siento querido por quienes me han votado? Porque hay una conspiración contra ti, le dirán, y, entonces, como el tonto cuando toma una senda, y se acaba la senda, seguirá caminando.

Pero un día reparará -quizá ya lo haya hecho- en ese rumor creciente que entra por la ventana y se asomará a ella. Y entonces verá que esos escaños que hacen absoluta su mayoría no se corresponden con el país que eligió, espero que conscientemente, gobernar. Verá que ese silencio de los corderos que ensalzó un día elogió en las calles de Nueva York ya no es tan silencioso, porque hasta las ovejas quieren comer y tener un techo bajo el que refugiarse y, por negárselo, a las ovejas les crecen ahora los colmillos.

Mal que le pese, de aquí a que termine la legislatura, si es que la termina, tendrá que escuchar más a la ventana que al espejo. Es más, si fuese práctico, debería prescindir de tanto asesor y tanto perro de presa mediático que sólo van a lo suyo, que no es lo nuestro, y por unos cuantos euros más cambian de dueño como él de corbata. Los perros han apretado demasiado a las ovejas contra las vallas del redil y, en contra de la costumbre, se están revolviendo contra ellos. Y, ellos, el pastor y los perros, no deben olvidar que, si comen, es gracias a esas ovejas que tanto desprecian.

Ayer se votaban en el pleno del Congreso dos iniciativas populares bien distintas una de ellas, presentada por casi un millón y medio de ciudadanos, tenía como finalidad cambiar la ley para paliar algo tan dramático como los desahucios, uno de los cuales, había llevado a esa misma mañana a quitarse la vida a un matrimonio mallorquín. Rajoy, como siempre, quiso dejar claro cuáles eran sus poderes y, en contra de la opinión mayoritaria de los ciudadanos y la totalidad de los grupos de la oposición, decidió que había que decir NO a la toma en consideración de la iniciativa. Y no sólo eso, puso además en danza a todos sus perros, desde el impresentable Martínez (el facha) Pujalte al jabonoso Alfonso Alonso.

El gobierno seguía sin mirar a la ventana y, al otro lado, la gente estaba cada vez más cabreada. Las familias en la calle, los suicidios de quienes no pudieron soportar verse así, la escandalosa contabilidad B del PP, los pagos en negro del partido y de sus mejores amigos, las ayudas  a la Banca con un dinero que es nuestro y la banca nos niega, los regalos escandalosos ayer a Camps y compañía y también a la familia Sepúlveda-Mato, las cuentas que Bárcenas controla en Suiza –de momento me niego a admitir que el dinero sea suyo- los sueldos pagados hasta ayer mismo, como quien dice, al propio Bárcenas, a Sepúlveda y a quién sabe cuántos más, a cambio de su silencio.

Frente al Congreso, dentro del mismo en la tribuna de invitados, en las sedes del PP de media España y en el corazón de cada uno de los que habíamos firmado antes o después esa iniciativa que buscaba nada más y nada menos que acabar con una injusticia clamorosa que condena a familias enteras a volver al XIX que tan dramáticamente pintaron en sus novelas Dickens y los naturalistas, se había levantado un clamor difícil de ignorar y el tirano del corazón de hielo –se puede ser tirano a pesar de tener millones de votos- se vio en la obligación de doblegarse y lo hizo.

La decisión no debió ser fácil, porque, con ella, no hacía otra cosa que reconocer a la gente, a la calle, la fuerza que puede llegar a tener si se mueve unida. Ahora va a ser cada vez más difícil tomar decisiones arbitrarias, ahora van a ser menos soportables aún las chulerías del indocumentado de Montoro y el cierre de filas, el esconder la basura bajo las alfombras, el guardar esqueletos en los armarios y cuentas en Suiza. Lo van a intentar, lo sé, volverán a mirar el espejo y, en cuanto se acalle el rumor de la gente en la calle, tratarán de olvidar la ventana. Pero ya nada será igual. Los ciudadanos ya saben que el poder es suyo y que los partidos, incluso en este imperfecto sistema, sólo son depositarios durante cuatro años de una parte de ese poder que les entregan los ciudadanos.

Rajoy acaba de anunciar en el Congreso que tiene intención de incluir a los partidos en la Ley de Transparencia. Espero que no sea a cambio de hacer tabla rasa con lo ocurrido hasta ahora. Si es esa la intención, más vale esperar tres años, que los jueces investiguen, que salga todo a la luz, que los ciudadanos sepana quienes les han prestado sus votos y que, en las urnas o en la cárcel, los que la han hecho la paguen.
 
 


Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

 

martes, 12 de febrero de 2013

CON EL MISMO MECANISMO

 
 
Es evidente que no formo parte de esos mil doscientos millones de católicos que dicen que hay en el mundo y que nunca he sabido cómo los cuentan, que dirá el patrón Rosell, pero me temo que son como los 300 millones que daban título a aquel programa de Pepe Domingo Castaño. Lo cierto es que no tengo eso que llaman fe y no porque la haya perdido, sino porque nunca la tuve. Lo que tuve en aquellos mis primeros años fue miedo. Qué digo miedo, lo que tuve fue terror al fuego eterno y a ese ojo enorme sobre el cielo que todo lo veía y, sin embargo, nada corregía de los desmanes de los hombres.
Luego, el tiempo que es muy sabio y, sobre todo, el desarrollo de la inteligencia de que, en potencia, dispone todo ser humano, me hicieron ver que la religión y especialmente la jerarquía de la iglesia eran acomodaticias y tolerantes con el poder establecido y que en aquellos años era una sangrienta dictadura que, a partir de una guerra, anduvo casi cuarenta años compadreando con aquellos obispos que, brazo en alto o no, eran la coartada de sus desmanes, a cambio de todos esos privilegios que aún hoy conservan.
Entenderéis entonces mi desapego ante todo lo que tenga que ver con cirios y casullas. Fijaos en que escribo desapego y no indiferencia y es así porque la misma formación que me hizo perder el miedo, no la fe, que no la tuve, al fuego eterno, me ha servido para entender que la iglesia, especialmente en países como España, es demasiado poderosa y peligrosa como para ignorarla. Y en este punto añado que no niego la presencia en el entorno de la iglesia de personas admirables, dispuestas a quitarse el pan de la boca para dárselo a los demás o capaces de enfrentarse a cualquier injusticia como el más entusiasta de los progresistas, pero también os digo que, tan claro como tengo esto, tengo también que se comportarían igual como ateos en un país ateo, si es que existe alguno, y que, aunque no sean conscientes de ello, para su labor, la iglesia y su mastodóntica organización son sólo un instrumento.
Y, ahora, a lo que vamos ¿Os habéis dado cuenta de hasta qué punto la iglesia católica y quienes la glosan defienden con la mayor naturalidad una cosa y la contraria? Dicen del papa dimisionario que era ortodoxo en el pensamiento y un gran intelectual, algo que, a mi corto entender, no deja de ser un contradiós, porque la capacidad de bordear el dogma es un gran signo de inteligencia y este señor se aferraba a él como un náufrago agarrado a cualquier cosa que flote. Dicen también que tuvo el valor de enfrentarse, no a la pederastia, sino a la vergonzosa costumbre de obispos y papas de esconder a los culpables. Yo pienso más bien que tapar eso ahora, en la sociedad de las redes, sería del todo imposible, y el desgaste que tendría para la institución sería insoportable ¿O es que hay alguien que imagina al rey de España pidiendo perdón por sus desmanes africanos de no haberse producido la tormenta social que se produjo en las redes?
Han sido los nuevos tiempos, la capacidad de la sociedad para obtener información no filtrada y para elaborar con ella pensamientos libres y críticos la que ha puesto a tan anquilosadas y anacrónicas instituciones -el papado no deja de ser una curiosa monarquía- contra las cuerdas.
Se habla también -no dejareis de escucharlo estos días- del desapego de Ratzinger a lo material, precisamente cuando es el papa más coqueto que he conocido, con cambios constantes de vestuario y calzado, amén y nunca mejor dicho, del instrumental propio de su profesión y rango. Desapegado sería en papa que renunciase al oro, la plata y la seda. Pero no es el caso. Otra cosa es que sea de poco comer o que, dada su profesión, no pueda tener bienes a su nombre.
En fin, lo que os quiero decir es que la iglesia está especializada en decir una cosa y la contraria, hacer mil retratos distintos del mismo personaje o permitirse interpretar con la mayor de las alegrías el pensamiento de un señor que, ante la imposibilidad de ejercer el poder que el cargo le atribuye -en asuntos como el de las cenagosas aguas del IOR, la banca vaticana, por ejemplo- haya decidido tirar la tiara y provocar un pequeño seísmo, por inhabitual, pero perfectamente controlable. No dudéis que en apenas un mes tendremos un nuevo papa, quizá distinto, quizá igual, al que ensalzaran y, a su tiempo, criticarán los glosadores de tan arcaica institución, tranquilamente, con el mismo mecanismo.
 
 
Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/