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miércoles, 20 de marzo de 2013

NUESTRA SEÑORA DEL CASINO

 
¿Cabe mayor cinismo que el de Sheldon Adelson y sus emisarios cuando hablan de su proyecto como una vacuna contra la prostitución, la ludopatía y el consumo de drogas? Evidentemente, sí, porque es mayor, mucho mayor, el cinismo de quienes les dan tribuna y cobijo y están dispuestos a creer y hacernos creer sus patrañas.
Ayer, en el seno de un Congreso titulado "Madrid Excelente", Michael Leven, emisario de Adelson para la ocasión, se encargó de hacernos una vez más las cuentas de la lechera, porque, no sólo nos dijo que su proyecto de montar una ciudad del juego sin impuestos y sin ley crearía cincuenta mil puestos de trabajo, sino que, además, caría a Madrid las decenas de miles de plazas hoteleras que precisa para albergar los pretendidos Juegos Olímpicos de 2020.
Hace falta mucha fe, mucha desesperación o mucha cara dura para decir y creer tal cosa, porque, en ninguno de los casos conocidos de proyectos anteriores, salvo, claro está, la propia ciudad del juego, en Nevada, tales cifras, también prometidas en su día, se alcanzaron nunca y eso que es de sobra conocida la pasión que por el juego existe en Oriente.
El cinismo de estos señores no se queda en rebautizar sus negocios como "Industria del Turismo", sino que pretende hacernos creer que su proyecto en Madrid, como dice que han hecho los anteriores, reducirá el consumo de drogas y la prostitución en la zona. Y no sólo eso, Leven pretendió ayer que viésemos al matrimonio Adelson como una especie de  filántropos, empeñados en ayudar a quienes caen en las garras de la ludopatía y las drogas. Vamos, que sería algo parecido a una Madre Teresa del juego que se dedica a reparar los juguetes rotos que va dejando su negocio.
La gente de Adelson habló ayer de que en Singapur la implantación de sus casinos conllevó un aumento del turismo en un 46% y del 60% en el gasto, con lo cual deberíamos sentirnos bendecidos por haber sido tocados por su varita mágica. Pero me temo que todo son bonitos discursos de chalán de feria y que la realidad es muy distinta, cargada de chantajes, sobornos y extorsiones, de gentes explotadas, mal pagadas y sacrificadas sin que, a cambio, el país en que se instalan recaude los mismos impuestos que dejarían cualquier otra industria o negocio turístico.
Decía al principio que sólo hay un cinismo mayor que el de estos vendedores ambulantes de la felicidad y que ese cinismo hay que buscarlo en quienes como Esperanza Aguirre en su día e Ignacio González, ahora, les hacen la ola y nos ponen a sus pies para que dispongan de nuestras vidas y haciendas para sus negocios.
Siempre que los veo juntos -a González y los hombres de Adelson- me pregunto quién es el anónimo inversor que compró a un precio muy por debajo del mercado toda la deuda que fue emitida por la Comunidad de Madrid hace unos meses. Tal parece que el gobierno del Partido Popular en Madrid ha decidido jugarse nuestro futuro a una sola carta, encomendándose a Nuestra Señora del Casino. Lo malo es que cuando el sueño se rompa, cuando las cifras no cuadren, los beneficios estarán ya muy lejos, mientras los esclavos de las drogas, las mujeres prostituidas con sus chulos y las familias arruinadas por el juego nos los quedaremos nosotros.
 
 
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jueves, 18 de octubre de 2012

ADELSON Y RAJOY

 
Acabo de escuchar que Rajoy se vio con Adelson, supongo que en Madrid y supongo que antes del viaje del presidente a la cumbre de los populares europeos en Bucarest. Tengo que suponerlo, porque el encuentro, incluso la propia presencia del magnate del juego, se mantuvo en secreto hasta última hora ¿Dónde se vieron, en Barajas, como una pareja de amantes furtivos, en casa de él, en un hotel discreto, en un apartamento? No lo sé, porque no nos lo han dicho, pero me preocupa y me preocupa mucho.
Me preocupa, porque el presidente que no tiene tiempo para verse con algunos presidentes de las comunidades autónomas, ni para recibir con la asiduidad que sería preciso a los sindicatos, ni, mucho menos, para rendir explicaciones en el Congreso de los Diputados en el que están representados todos los españoles, los que le votan y los que no, los que protestan en las calles y los que se quedan en casa para no salir en los telediarios ni en las portadas, ese presidente huidizo y guadiana haya tenido el tiempo que necesitaba el sospechoso Adelson para explicarle su proyecto y chantajearle con sus exigencias, hoy por hoy más allá de las leyes que rigen en España.
Casi al tiempo y también casi por sorpresa me entero de que la Comunidad de Madrid, que aún no sabe dónde se ubicarán los casinos y los burdeles de Adelson, ni sabe de dónde van a salir los miles de millones necesarios para cubrir la apuesta de tan siniestro personaje, sacará a concurso el proyecto, como se sacan a concurso las obres públicas o los hospitales, y tiene el descaro de asegurar que tal concurso no se convocará a la medida de Adelson y que, si se plantea, es para que quede claro que el proyecto no es fruto de una asignación a dedo. Pensarán que aún queda alguien en este país dispuesto a creerles.
Espero que el presidente Rajoy demuestre un poco de esa dignidad que parece faltarle para casi todo, no es lo mismo el mal genio que la dignidad, y no consienta que tan peculiar personaje se haga un traje a medida con nuestras leyes. Ha costado mucho y ha sido muy beneficioso para el país concienciarse de que no se debe fumar en espacios públicos cerrados y que es bueno no hacerlo. Ha costado mucho, también, mucha sangre y sacrificios, incluso, contar con una legislación laboral que proteja, menos ahora que antes, a los trabajadores. Ha costado mucho, en un país en el que los niños bebían cerveza y vino con sus padres y se sentaban en los tendidos de las plazas de toros, prohibir su acceso a determinados recintos y espectáculos y eso es lo que Adelson quiere cambiar en Eurovegas. Lo malo es que o bien el complejo se convierte en una reserva india en el páramo castellano o, a no tardar, el Tribunal Constitucional se verá anegado con reclamaciones de hoteles, bares y restaurantes para, invocando la igualdad ante la ley, disfrutar de las mismas prebendas que Adelson.
Y, mientras se exime de pagar impuestos a una actividad tan puramente mercantil como esa, quienes han apostado por hacer del espectáculo y la cultura su medio de vida ven como, poco a poco, se hunde el sector, un sector que ha dado dinero y prestigio a España, con esa perversa subida del IVA que está dejando vacíos, teatros y salas de cine conciertos.
Como estoy convencido que ni el gobierno madrileño ni el de la nación se creen las fabulosas cifras de Adelson y como creo que nada se hace por nada, me gustaría saber qué correa o que bigotes se esconden tras el proyecto. Hay hay tarea para esa prensa de excelencia de que tan escasos andamos ahora.
 
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martes, 11 de septiembre de 2012

COMO HUMO

 
 
Me lo tendréis que perdonar, pero anoche no tuve fuerzas ni valor suficientes para enfrentarme a esa primera entrevista de Rajoy en televisión en nueve meses de mandato. Hoy al despertarme he sabido por la radio que el parto fue tedioso y sobre todo previsible, muy previsible, porque el que quisiese irse a la cama con alguna certeza sobre el futuro económico, os aseguro que, por lo escuchado, se fue a dormir con dos palmos de narices y la sensación de haber perdido el tiempo.
Las expectativas sobre la entrevista se desvanecieron como humo. Como ese humo que Esperanza Aguirre quiere devolver a nuestras vidas cambiando a su gusto las leyes para que, en esa república bananera, aún por localizar en el mapa, que le ha regalado a personaje tan sospechoso como Sheldon Adelson a cambio de no sé qué regalías para ella, su partido o su familia. Digo esto último, porque acabo de escuchar a un alto cargo del gobierno decir que la briosa presidenta ha negociado por su cuenta las condiciones para ganar el favor del rey del juego y la prostitución.
Parece mentira que quien trata de convencernos de que, si hace los salvajes recortes que hace, es por nuestro bien y para salvar, por ejemplo, la sanidad pública, no se haya parado a pensar en que el tabaquismo es una de las mayores causas de gasto en el sistema, porque es causa de graves y, todo hay que decirlo, caras dolencias crónicas en cuyo tratamiento se van muchos recursos,
Alguien debería decirle a la presidenta que todos aquellos que fuman menos, han dejado de fumar o no van a comenzar a hacerlo gracias a la Ley Anti Tabaco dejarán de originar tan terrible gasto en el futuro. Alguien debería recordarle que ningún trabajador debe estar sometido al riesgo evidente de hacer su jornada laboral entre el humo de puros y cigarrillos y, lo peor de todo, que, por si ella no lo recuerda o no le importa, en este país hay tribunales que no consentirían desigualdades entre sus ciudadanos y que, autorizar el consumo de tabaco en Eurovegas, implicaría autorizarlo en todas partes.
Yo que he fumado como pocos y que no soy intolerante con quien lo hace creo que no se nos puede olvidar el avance que ha supuesto la ley y el enorme retroceso que supondría comenzar a hacerle boquetes con las excepciones que sea. Precisamente estos días hace 27 años que deje de fumar, algo que hice inconscientemente a lo largo de quince años de mi vida, al principio por esnobismo, luego con un cierto placer y, al final, cuando decidí dejarlo, porque no era capaz de controlarme y fumaba más de tres cajetillas al día. Os aseguro que no me costó tanto y que aquella de dejarlo fue una de las decisiones más sabias de mi vida.
Por eso, porque sé lo que es despertarse en un mar de toses, no poder subir una escalera sin echar el bofe o arrastrar allá por donde voy ese apestoso olor, creo que no se debe dar ese paso atrás. Y sé que lo que propone Aguirre es, en el mejor de los casos, porque estoy seguro que detrás hay algo más, se debe a la inconsciencia de una señora que nos tiene acostumbrados a la justicia cuartelera y que hace tiempo que no escucha a nadie de su entorno, porque ya nadie se atreve a sugerirle lo que está bien y lo que está mal.
Pero lo peor de todo es que el señor Adelson, acostumbrado como está a tratar con mafiosos y gobiernos "de aquella manera" no va a soportar que un país como éste, con una justicia que, mal que bien, funciona, No va a soportarlo y nos va a dejar colgados de la brocha, porque, en honor a la verdad, creo que el proyecto se desvanecerá como el humo, cuando algún tribunal eche por tierra sus condiciones.
 
 
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domingo, 9 de septiembre de 2012

CONDICIONES

 
 
Vaya por delante que es así como se dice y se escribe. Vaya por delante que ese "palabro" que tanto escuchamos ahora en boca de políticos y periodistas, "condicionalidad", no está en el Diccionario de la Real Academia Española y, con un poco de suerte, si dejamos de repetirlas, sin pensar, como papagayos, ésta y otras aberraciones parecidas nunca ocuparán el sitio que no merecen en el diccionario.
Y, aclarado esto, vayamos a la causa de esta reflexión, esas condiciones que éste gobierno, elegido bajo la condición de que cumpliese su programa, está aceptando de Angela Merkel, del Bundesbank, del BCE, de personajes de tan dudosa catadura, oscuro pasado e inquietante presente, como Sheldon Adelson, que quiere convertir la Comunidad de Madrid en un enorme prostíbulo con tragaperras, mesas de ruleta, libre, eso sí, de los "dañinos" sindicatos, o, también, ahora lo sabemos las de los no menos, oscuras, inquietantes y de dudosa catadura que han conseguido que el mismo Gobierno que recorta salarios, prestaciones y derechos, aumente en un 30% el presupuesto de Defensa, para hacer frente a los compromisos adquiridos.
Les extrañará y, probablemente, les duela escuchar eso de "le llaman democracia y no lo es". Pero, mirándolo con serena objetividad, no hay otra. Por qué se empeñan en llamar democracia a un sistema que incumple sistemáticamente sus reglas, por qué cualquiera sin jurisdicción ni legitimidad en este país puede alterar sus reglas y, sin embargo, a quien ostenta, y por definición, la soberanía, a quien refrenda con su voto el compromiso que supone o, mejor dicho, debería suponer un programa electoral para quien accede al gobierno con él debajo del brazo.
Parece que este gobierno tiene oídos para todos los primeros y no los tiene para ese último, el pueblo soberano, que es para quien únicamente debería tenerlos. No sé qué va a pasar ni cuál va a ser la solución que, quienes de verdad creemos en la democracia, vamos a encontrar para que no vuelva a pasar esto, para que, realmente, cada uno de los diputados o concejales que elegimos, porque ellos no "salen" elegidos, somos nosotros los que les elegimos, pongan su trabajo, su sabiduría, su sentido común y su sensibilidad al servicio de nosotros, sus electores.
Pero todo esto quizá sólo sea un sueño. De momento, lo que tenemos es que quien a nuestras espaldas cierra con un oscuro personaje un no menos oscuro acuerdo del que aún desconocemos las no menos oscuras consecuencias que tendrá para nuestros derechos, nuestro bolsillo y nuestro futuro, no sólo hace lo que hace a nuestras espaldas, sino que lo niega cuando sale a la luz para, en menos de cuarenta y ocho horas, reconocerlo y anunciarlo a bombo y platillo. Lo que no sabemos, ni sabremos hasta que caigan sobre nosotros, son las condiciones para ese acuerdo.
Pasa otro tanto con las condiciones en que Europa, la Europa hermana que soñamos que ahora se ha vuelto no sé si madrastra o institutriz, nos dará la ayuda que necesitamos para salir de la crisis consentida o provocada, tampoco eso lo sé, en la que estamos. Lo que os aseguro es que esas condiciones nos van a pesar y van a pesar a nuestros hijos como una losa. Nuestros hijos a los que enseñamos que si se esforzaban estudiando y trabajando serían felices, aunque no les enseñamos que, tendrían que aprender a serlo en alemán.
Condiciones, condiciones que se sobreponen siempre a las únicas condiciones que deberían orientar la labor de los gobernantes de este país: la decencia, la honradez y el servicio, no ya a España o a sus votantes, sino a todos los españoles.
 
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