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lunes, 11 de marzo de 2013

DECENCIA Y DOCENCIA

 
 
No sé si nos hemos parado a pensarlo como merece, pero hace ya bastante tiempo que este país ha dejado de creer en sus políticos y éstos, en lugar de hacer lo imposible por recuperar la confianza de sus votantes, parecen empeñados en darles más razones para agrandar el abismo que, cada vez más, les separa de ellos.
Lo de este fin de semana ha sido para, como hizo en su día Onetti, meterse en la cama y no volver a salir de ella. El miserable sainete de Ponferrada y Ferraz, el tocomocho de Caja Navarra o la terapia de grupo del PP, más para las cámaras que para consumo interno, en la que, seguro, no se escuchó lo que se debería haber escuchado y seguro que no se escuchó esa liturgia de Alcohólicos Anónimos que arranca con la asunción pública de la enfermedad, aquello de "Hola, me llamo María Dolores y soy despótica y torpe"... todo ello bastaría para que un juez dictase una orden de alejamiento entre la mayor parte de nuestros políticos -he citado estos casos que afectan a tres partidos de gobierno- y sus votantes.
Ignoro cuanto tiempo podrá aguantar esta situación, sin más que el consuelo de manifestarse de vez en cuando y firmar peticiones, en la calle o en la red, una sociedad con seis millones de parados, en la que ni siquiera uno de cada dos jóvenes, gran parte de ellos universitarios, ni siquiera encuentra un miserable mini empleo de esos de a trescientos euros la media jornada y, sólo si hay suerte y un poco de decencia, con cotizaciones a la Seguridad Social.
***Abro aquí un paréntesis para contaros que acabo de escuchar a Rajoy cantando las excelencias de Cospedal y he tenido que respirar hondo para no vomitar el desayuno ¡Qué descaro el suyo y qué vergüenza para quienes, cada vez con más esfuerzo, aún creemos en la democracia!***
Os decía que no sé cuanto aguantará una sociedad así, pero me temo que estamos cada vez más cerca del chispazo que lo encienda todo, de ese último atropello, de ese último escándalo, de ese último abuso de autoridad que lo ponga todo patas arriba. Evidentemente, España no es Túnez ni es Egipto, pero, si siguen cargando el platillo de las injusticias no van a tardar en comprobar que el desequilibrio de la balanza puede llevarnos a serlo.
Y, mientras los ancianos recortan en medicinas y comida, mientras los más pudientes de entre ellos mantienen con sus ahorros, si es que no se los ha robado algún banco, y su pensión mantienen a hijos y nietos, mientras los padres que aún podemos ayudamos a nuestros hijos en paro o precariamente empleados, mientras les niegan el futuro... mientras todo esto ocurre, Yolanda Barcina, Miguel Sanz y no sé cuantos consejeros más se llevaban de Caja Navarra, en una mañana o una tarde, los ingresos de toda una familia durante un año.
Mientras se recorta en sanidad, educación, dependencia, transportes, limpieza y todo lo demás, el PP repartía sobres con sobresueldos entre algunos de sus dirigentes, con la complicidad y el silencio de todo el partido, y con la misma complicidad y el mismo silencio se le tapaba el culo al brazo ejecutor de tal falacia, ignorando la indignación de los votantes, propios y extraños, al tiempo que la confianza del ciudadano en el sistema se desmorona a cada minuto.
Pero no queda ahí la cosa. Mientras se nos pide rectitud, decencia, mientras se hacen declaraciones en contra de la discriminación de la mujer en el trabajo, mientras se condena en público la violencia de género, el maltrato y los abusos a mujeres y menores, el PSOE permite pero condena, a toro pasado y vistas las consecuencias, la ignominiosa moción de censura que, con los votos del acosador Ismael Álvarez, le da la alcaldía de Ponferrada, una alcaldía tan vergonzosamente conseguida que ha tenido que renunciar a ella, dejando un costurón en la representación socialista en la ciudad leonesa, que se ha quedado sin concejales y sin prestigio.
Llevan años, pero especialmente lo han hecho en los últimos meses, explicándonos que, lo que hacen, lo hacen por nuestro bien. Y no es cierto. O al menos no es del todo cierto. Porque, de una manera u otra, se las arreglan para poner a cubierto lo suyo, siempre antes que lo del resto. Y esto que digo sirve lo mismo para el dinero, los cargos o el prestigio.
Gastan demasiado tiempo en docencia, cuando, para convencernos, les bastaría con demostrar un poco de decencia.
 
 
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martes, 11 de diciembre de 2012

LA "INOCENCIA" DE CERVERA

 
 

Lo poco que conocemos con certeza del "caso Cervera" nos da alas para imaginar historias fantásticas o no sobre las últimas horas del diputado, no ya en el cargo, sino en su vida. Sin embargo y si nos atenemos a los hechos ciertos, no podemos sino concluir estos son muy simples y no dejan muy bien a su ya ex señoría.

Lo único que queda claro es que, sea cual sea la verdad, la conducta de Cervera ha sido tan candorosa como irresponsable, tanto, que cabría perfectamente en cualquiera de las aventuras de la divertida Pantera Rosa. Y los únicos hechos comprobados, que se sepa, es que el presidente de Caja Navarra recibe un correo planteándole la entrega de dinero a cambio de silenciar una información presuntamente comprometedora y presenta denuncia ante la Guardia Civil, algo que apunta a que no debiera haber mucho que esconder, y es la Guardia Civil la que propone tender una trampa al autor del chantaje que muerde el anzuelo y resulta ser el tránsfuga de UPN en el PP Santiago Cervera. Hasta aquí lo evidente. Y, de seguir los consejos de la gente sabia y experimentada, lo evidente suele ser la verdad o parte importante de la verdad, porque las cosas suelen ser tan simples como parecen.

No sé por qué Cervera y su abogado se empeñaron en parar el asunto una vez detenido el diputado, porque Cervera debiera haber tenido en cuenta que la detención de un diputado en una actitud tan poco edificante le iba a ser comunicada inmediatamente al ministro del ramo, Fernández Díaz, y. del palacete de Castellana a la Calle Génova hay cinco minutos andando. No sé por qué ese empeño en taparlo, porque ya se sabe que la excusa no pedida es una acusación manifiesta. Y si poco edificante ha sido el comportamiento primero de Cervera y su abogado, no mucho más lo ha sido el de algún medio, como EL PAÍS, que tardó horas en hacerse eco de la historia una vez conocida y que, cuando lo ha hecho parece haberse empeñado en lavar la cara del diputado, presentado como víctima si no como héroe.

Insisto, mientras no me demuestren lo contrario, las cosas seguirán siendo como parecen. Y no me vale la filtración, bastantes horas después del estallido del asunto, del texto del correo electrónico con el que Cervera, según cuenta, trató de ponerse en contacto con ese anónimo interlocutor que, según él le habría ofrecido hacerle llegar una interesante información sobre Caja Navarra y sus fusiones, dejándola en un sobre en las murallas de Pamplona. Hasta aquí, perfecto, si el correo no ha sido manipulado y fue enviado en la fecha que dice, sólo probaría que envió el correo en la fecha y hora que dice, pero qué pasa con el otro correo, el que le convocaba en las murallas, dónde está y por qué no lo enseña también.

Otro asunto colateral pero importante es la reacción del PP, convenientemente informado del asunto por Jorge Fernández Díaz, y raudo a la hora de dejar caer al diputado cazado para quien ya se preparaba un expediente. Enseguida han surgido las comparaciones: por qué a este sí y a los demás no, por qué la mitad de los escaños del parlamento valenciano y muchos otros en otras autonomías están ocupados por imputados y a Cervera no se le ha dado la más mínima oportunidad. La respuesta es también muy simple. Los imputados con escaño trabajaban por una causa tan noble como Gürtel y el PP y Cervera, de confirmarse lo que hasta ahora parece evidente, iría por libre.

Por más que se empeñen los medios en buscar algo ejemplar en las últimas horas de Cervera, dudo que lo encuentren, porque, en el mejor de los casos, tendríamos a un personaje intrépido y candoroso que había escalado muy rápido a la cúpula del PP. Y ese, como dice mi amigo Cabrera, tiene más peligro que un mono con un saco de bombas. La "inocencia" del ya ex diputado Cervera es tal que, si hubiese esperado al 28 de diciembre para contar su historia increíble, hubiese encontrado un marco más adecuado
 

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lunes, 10 de diciembre de 2012

SU SEÑORÍA Y LA TRAMPA

 
 

Cada día mis viejos compañeros se encargan de despertarme con algún nuevo sobresalto. También hoy en que todo apuntaba a que la semana iba a ser clave en escenarios como, Italia, Venezuela t, claro, España. Todo bajo control y todo perfectamente previsible, hasta que la habitual Revista de Prensa ha arrancado en un escenario inesperado y con munición de la gruesa, porque munición gruesa es que un diputado, secretario además del Congreso, el popular Santiago Cervera, haya sido detenido al recoger el sobre que el presidente de Caja Navarra, por consejo de la Guardia Civil, había ocultado en las murallas de Pamplona para "dar caza" al anónimo autor de un intento de chantaje al banquero, al que había amenazado con revelar un presunto enriquecimiento irregular.

Santiago Cervera, alto, buen mozo y médico especializado en Dirección de Servicios Sanitarios, alcanzó en UPN y con Miguel Sanz como presidente, la Consejería de Salud del Gobierno Navarro. Para, más tarde, tras su fuga de Unión del Pueblo Navarro hacia las filas del PP, convertirse en un brillante diputado, secretario del Congreso de los Diputados que es, además, habitual en alguna que otra tertulia radiofónica.

Al parecer Cervera explicó a la Guardia Civil que había sido víctima de una trampa, algo evidente sea cual sea el final de la historia, y sin serle tomada declaración, dada su condición de aforado, fue puesto en libertad. No me quiero ni imaginar la cara de sorpresa de los agentes cuando descubrieran la identidad del detenido, pero debió ser de libro. Tampoco puedo imaginarme por qué tanto silencio en quien pasa por hábil y brillante orador. Dice que lo mantiene por consejo de su abogado, pero, en mi inocencia, pienso que lo mejor sería explicar cuanto antes su presencia en el lugar de a cita, si es que tal presencia tiene explicación, claro.

Asunto chusco donde los haya, el del paseo de Cervera por las murallas de Pamplona. Chusco y preocupante, porque en este país estábamos acostumbrados a que los diputados que tenían problemas con la benemérita los tuviesen por asuntos de tráfico, con o sin alcohol por medio. Malo sería para la ya quebrantada moral de los ciudadanos que uno de sus representantes más distinguidos, porque el secretario del Congreso no es un diputado cualquiera, se viese involucrado en un asunto tan turbio y que no pudiese justificar, más allá de una excusa que no pueda probar, en un asunto tan turbio.

Quiero creer que así va a ser. Quiero creer que aparecerá una tercera persona como autora de la trampa de la que habla Cervera. Quiero creerlo, porque sería muy triste tener un diputado de esas características. Pero cada minuto que pase sin una explicación clara y coherente van a crecer las sospechas sobre su señoría. De momento, dice que fue la curiosidad la que le llevó, después de recibir un correo que le hablaba de información sobre la mala gestión de la caja, la que le llevó hasta la muralla.
 
 

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