jueves, 30 de abril de 2015

SILENCIO, SE ROBA


La verdad, no debe ser agradable llamarse Rajoy, esforzarse en vencer su natural huidizo, presentarse ante la prensa con preguntas una vez cada tres años, tratar de anunciar que España va, no sólo bien, sino muy bien, y que te amarguen el show con preguntas sobre los chanchullos de Rodrigo. No debe ser agradable irse a hacerse unas idílicas fotos remando en al Retiro o rodeada de ciudadanos como una Inés con sus donjuanes en el sofá inflable y desinflable, teniendo que escuchar cada mañana como testigos e imputados revelan al juez los púnicos negocios de quienes han sido tus colaboradores, tus amiguitos del alma del foros, cuando eras lideresa del partido y la Comunidad de Madrid. Deben ser duras una y otra cosa, porque, poco a  poco, todas esas evidencias judiciales, golpeando día tras día los delicados tímpanos de tus cándidos votantes, pueden acabar por resquebrajar la inquebrantable fe que te tienen.
Debe de ser muy duro y por eso, desde hace tiempo, vienen dándole vueltas a ese sencillo truco que usaban sus padres y abuelos y que no era otro que el de censurar y castigar la difusión de todo aquello que o no les gustaba o no les resultaba conveniente. En realidad sería un esfuerzo vano, porque, al final, las redondelas, los soficos y las matesas acaban por salir a la luz y por velar el falso prestigio de quienes, si no se benefician de los escándalos, lo que no sería más que una bondadosa e improbable conclusión, está claro que los consiente.
Ayer, el ministro de Justicia, el "tecnócrata" Rafael Catalá, se descolgó con un viejo sueño de su antecesor Gallardón, que, si bien es hijo de uno de los represaliados del franquismo por aquel viejo "contubernio de Múnich", se casó con la hija de uno de los ministros del dictador, Utrera Molina, perseguido judicialmente desde Argentina por formar parte de un gobierno que reprimió y asumió la firma de condenas a muerte. La vieja idea no es otra que la de forzar el silencio de la prensa sobre los repetidos escándalos que acorralan a su partido, castigando a los medios que difundan contenidos de sumarios que los jueces hayan decretado secretos, Una idea franquista manejada con cariño por un gobierno que, en esta y en otras cosas, el "orden público", por ejemplo, añora los duros tiempos, no para ellos ni sus familias, de la dictadura.
Desde que el ministro Catalá se metió ene l jardín de decir que ya que no siempre se puede identificar al filtrador, que a veces se sienta a su lado o trabaja para quien se sienta a su lado en el consejo de ministro, sería conveniente abrir el difícil debate de si, a quien habría que combatir, sería a quienes publican lo filtrado.
Acertó de pleno, porque sus palabras corrieron como la pólvora, provocaron declaraciones, casi todas condenatorias, y abrieron informativos, telediarios y periódicos, hasta el punto de que, desde que las dijo se ha visto obligado a matizarlas primero, a las pocas horas, y desmentirlas hoy mismo, dados su escaso éxito de crítica y público y, sobre todo, lo inconstitucional de la idea de tratar de prohibir la difusión de información veraz y de interés público que los ciudadanos tienen derecho a recibir según el artículo 20 de eso que llamamos Carta Magna y el gobierno del que forma parte Rafael Catalá sólo esgrime cuando le conviene.
El gobierno se ha dado cuanta tarde de que la corrupción, que no es otra cosa que robar el dinero de los ciudadanos para repartírselo en metálico, especies y favores entre corruptos y corrompedores, ya no es bien vista por la mayoría de los ciudadanos, incluidos sus votantes, y por ello habría que hacer algo para impedir que las almas cándidas, sus votantes, se enteren de todo lo que nos han robado y saquen conclusiones delante de las urnas. Lo de Catalá, desmentido por tergiversado, siempre les interpretamos mal o transmitimos mal sus palabras, no era otra cosa que gritar en voz baja "silencio, se roba".


Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

miércoles, 29 de abril de 2015

TIEMPO DE PROMESAS



Da gusto entrar en este tiempo de elecciones. Da gusto, porque lo que a casi todos nos parece lógico e, incluso,  justo, comienza a parecérselo también a los políticos dulcificados, vestidos y maquillados como candidatos. Da gusto, porque ahora,  a menos de cuatro semanas de la elección de los alcaldes y algún que otro parlamento autonómico. Y da gusto, porque a los candidatos, a todos se les abren las orejas y les crecen lis pies para escuchar, a pie de calle, pateándolas o sentados, como la neocondesa, en falsos sofás, hinchables e hinchados igual que sus promesas, "recibiendo", las condesas siempre reciben, a los vecinos, oh paradoja, en sus propios barrios.
Da gusto y sería maravilloso que esas promesas llegasen a hacerse realidad, pero duran menos de lo que tarda en desmontarse uno de esos escenarios que montaban para el PP Correa y el Bigotes a precio de ganga en las facturas, para que cuadrasen los gastos limitados por la ley, pero pagados en realidad con las "mordidas" y la caja B del partido. Promesas que se desinflan porque, al final, los números no cuadran, porque se prometen imposibles o, las más de las veces, porque no son más que simples señuelos para captar el voto de las almas de cántaro capaces de creer a quienes, una y otra vez, utilizan el poder que ponen en sus manos tan inadvertidos ciudadanos, poder que utilizan en su propio beneficio o en el de quienes comparten sus verdaderos intereses.
Cuántos desahuciados en Toledo habrán dado su voto, por ejemplo, a la lista del PP, en la que fue elegido el diputado Agustín Conde que, luego, se dedica a defender los intereses del Banco Santander en los pleitos por impago, supongo que más de uno y de dos, que hoy se cortarían la mano con la que introdujeron la maldita papeleta en la urna.
Pero los engaños no son exclusivos de Toledo ni, mucho menos, del PP. También se dan en Madrid, donde mis paisanos presumen de ser más listos que nadie y tildan de paleto a quienes no han tenido el privilegio de nacer aquí. Listos, listillos, engañados una y otra vez y dispuestos, según las encuestas, a dejarse engañar otra vez por quienes intentaron y seguirán intentando desmantelar su sanidad pública, por quienes no quieren abrir los comedores escolares porque a los niños madrileños los ven gorditos, si no obesos, desde sus árticos. Dispuestos a dejarse engañar por quienes han subido el billete de los transporte públicos a precios insoportables para quien está parado o tiene un trabajo mal pagado y ven que la frecuencia de los trenes del metro ha pasado de dos a cinco o más minutos, mientras las averías se multiplican y viajar en ese transporte ya no es garantía de puntualidad alguna.
Se dejarán engañar por quienes les prometen devolver a la red pública cuatro hospitales que, pese a que lo intentaron, gracias a la marea blanca, nunca dejaron de pertenecer a ella. Se dejaran engañar por quienes no cubren desde hace años las bajas del personal sanitario o docente y, ahora, a semanas de las elecciones agilizan la concesión de plazas y los traslados, generando verdaderos caos en más de un centro, sólo para lavar su imagen ante un colectivo radicalizado por los años de gobierno del PP.
Darán su voto a quienes critican que los trabajadores de las contratas de limpieza, jardines y recogida de basuras vayan a la huelga después de que sus sueldos se hayan sido devaluados y no digamos sus condiciones de trabajo a cambio de una ciudad más sucia y más deteriorada que nunca,, con aceras deslizantes, pero más fáciles de limpiar por máquinas, pese a que los madrileños pagan el servicio dos veces, una en el IBI y otra en la tasa específica reimplantada, Darán su voto a quienes están haciendo negocio con el patrimonio en viviendas de alquiler social que están vendiendo a esos fondos buitre a los que no les tiembla el pulso a la hora de poner en la calle a ancianos y niños, y, así, hasta el infinito.

Y podría extenderme hasta el infinito recordando todas las falsas promesas con que los que gobiernan vuelven a presentarse a sabiendas de que el votante es el único animal dispuesto a tropezar cuantas veces sea necesario para que unos pocos que dicen ser "los suyos" les dejen desnudos de, vivienda, dinero y derechos. Promesas electorales que, como el sofá de la condesa, se inflan y, una vez usadas, se desinflan se recogen hasta la próxima campaña.



Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

martes, 28 de abril de 2015

OMBLIGOCÉNTRICOS


No me extraña que Esperanza Aguirre se descolgase ayer en el debate electoral asida a la liana de la xenofobia, proponiendo el "barrido" de las calles del centro de Madrid, las otras no le importan, porque molestan al turismo que, hoy por hoy, es lo único que parece preocuparle de la ciudad de la que quiere ser alcaldesa. No me extraña, porque, al fin y al cabo, los ciudadanos del siglo XXI nos hemos acostumbrado a ver el mundo como turistas y, que quienes duermen en las calles son españoles o extranjeros, poco o nada nos importa. ES más, mejor si no son de aquí, porque se les puede subir a aviones o autobuses para echarlos.
Sabe lo que hace la condesa. Sabe a quién se dirige. Sabe que a mucha de esa gente no le importa que les pidan los limosneros, si lo hacen a la puerta de la iglesia y son "los de toda la vida"". Los otros, los negros y los rumanos, que se hubieran quedado en su tierra. Otra cosa son los que llegan con sus sandalias con calcetines, sus cámaras y sus mapas y se van cargados de bolsas de flamencas, toros o quijotes  y bolsas de Zara o de El Corte Inglés, Y todo, porque esos, a los que tampoco entendemos pero nos esforzamos en hablarles en nuestro inglés de pésimo acento, se dejan aquí su dinero y nos queda la esperanza de que algo de ese dinero acaba por llegarnos.
Hace bien la condesa, porque sabe que, en el fondo, todos, cuando dejamos atrás la puerta de nuestra casa, miramos el mundo, incluso nuestro barrio, como si fuéramos turistas. Y ya sabemos lo que se puede esperar de los turistas. Lo mismo que de esos centenares de ellos atrapados en el aeropuerto de Katmandú que, después de dejar atrás una ciudad convertida en escombros bajo los cuales yacen los cadáveres de centenares o miles de víctimas, parecen preocupados sólo por la incomodidad que les separa del vuelo que les devolverá a casa, quizá yo reaccionaría igual, como si de Esperanzas Aguirre, huyendo de Bombay se tratase
Al menos eso es lo que nos llega desde un país tan remoto que maneja ya la cifra de diez mil muertos y que se ha visto privado de las pobres infraestructuras de que disponía, puestas más al servicio de sus visitantes que al de su población. Y entiendo que sea sólo eso lo que nos llega, porque en tiempos de información global e instantánea son los turistas los testigos que  cuentan lo que está pasando y lo cuentan, claro, desde su punto de vista de turistas.
Poco más hemos visto desde que se tuvo noticia del trágico terremoto, poco más que esos videos de smartphone enviados desde los campamentos base del Himalaya al pie de las avalanchas que se han llevado por delante la vida de gente que, si estaba allí, en una zona tan inaccesible y tan inhóspita es porque, al fin y al cabo, habían elegido estar allí, y para los que su familia, confieso que sentí rubor al oírlo, reclamaba al gobierno el envío urgente de teléfonos vía satélite y equipos para el rescate.
O todos los comentarios escuchados a lo largo del fin de semana sobre el patrimonio mundial que se ha perdido  con el terremoto, sin pensar que, probablemente, esa torre y esos palacios han caído sobre los cuerpos de tantos y tantos nepalíes, sin pararse a pensar que quienes lo dicen pierden, en efecto, un bonito fondo para sus selfies, pero los nepalíes lo han perdido todo.
El terremoto del sábado ha puesto a prueba, una vez más, el modo en que hacemos y recibimos la información. Lo ha puesto a prueba y, una vez más, lo ha puesto en evidencia, porque preferimos la inmediatez al reposo, las imágenes "impactantes" al análisis de las causas o, en este caso, las consecuencias y, sobre todo, ha dejado cloro que, quizá porque ya estamos demasiado contaminados por esa forma de hacer información, apenas somos capaces de ver el mundo más allá de nuestro ombligo. La repentización, los espontáneos y los testigos presenciales nos han convertido en seres miserablemente ombligocéntricos.


Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

lunes, 27 de abril de 2015

CIUDADANOS



Cuando en 1981 Ronald Reagan llegó a la presidencia de los Estados Unidos, se hacía la broma de decir que los políticos norteamericanos eran tan malos que los estadounidenses habían tenido que elegir a un actor como presidente, algo que nunca fue del todo cierto, porque Reagan tuvo, desde que se dio a conocer como delator en tiempos del maccarthismo hasta que llegó a la presidencia, más y mejor actividad como político que como el actor de películas de serie B que fue y que, sin duda, se habría tragado la Historia, de no haber llegado a la Casa Blanca.
Lo que sí tuvo Reagan fue una magnífica voz y todo el oficio necesario para interpretar el papel que le había caído en suerte, cualidades ambas que fueron perfectamente explotadas por la derecha más conservadora, extremadamente conservadora,  de los Estados Unidos que se aprovechó sus mandatos para acabar con los fantasmas y la mala conciencia de la guerra de Vietnam y para talibanizar aún más las estrictas reglas morales de la sociedad norteamericana.
Qué tiene esto que ver con España y, más aún, con ciudadanos, os preguntaréis. A mi modo de ver, más de lo que pensamos, porque, en un erial sin las figuras brillantes del pasado, sin pasado, incluso, como es el panorama político español, el triunfador de las últimas semanas es un señor que, salvo para los catalanes, tiene más de actor o de contenedor de los deseos frustrados de los decepcionados de la política, que de verdadero ideólogo. Un personaje atractivo, tranquilo en las formas, sin toda esa histeria y ese evidente autoritarismo que tanto se han evidenciado en Rosa Díez, pionera que ha sido en la conquista del territorio que pretende colonizar Rivera.
Uno y otro, Rivera y Díez, ahora peleada con el actor que colocó en sus listas, están construyendo sus programas a base de mero marketing, recogiendo propuestas y aspiraciones de los votantes de aquí y allá, muchas veces contradictorias y no siempre realizables. Una panoplia de ofertas imposibles de rechazar, unas veces por unos, otras por otros, con las que se cose el traje ideal para emprender el viaje hacia el poder. Lo malo viene cuando un partido como Ciudadanos, paradójicamente vacío de ciudadanos, coincide con el efervescente afloramiento de la corrupción que está llevando al PP a la debacle y se produce la fuga de votantes  de los conservadores a este partido vacío de militantes, del que apenas se conocen dos o tres rostros.
Si a eso le sumamos el entusiasmo del capital y los medios que controla por empujar al partido de Rivera, para así compensar ese impulso tomado por Podemos que tantos nervios ha desatado en las alturas del poder económico y que ahora justifica todo esfuerzo que lleve a impedir que el rojo, más o menos evidente, de la izquierda acabe tiñendo los diagramas de los resultados electorales. Algo así como una "operación Roca" remozada, que promete mejores resultados que aquel fallido experimento de los ochenta.
Y, salvo en el favor de las encuestas, aquel PRD de Roca y el Ciudadanos (C's) de Rivera se parecen y se parecen sobre todos en que a uno y otro partido, lo que resulta paradójico en el caso del de Albert Rivera, les han faltado ciudadanos en las bases, algo que, cuando va a ser mucho el grano a repartir, está resultando problemático por la infiltración, que ya se está dando, de sus candidaturas por fascistas, especuladores y mercenarios dispuestos a conseguir un puesto de trabajo, aunque "este" sea de concejal.
El caso es que el mensaje, a veces vacío, a veces contradictorio, de Ciudadanos, como las cremas, los imanes y las dietas mágicas,  está siendo comprado por bastantes votantes, desengañados de los dos grandes partidos, mientras Podemos, olvidado ahora por los medios de comunicación, con sus bases amplias y activas, se desinfla, salvo que el programa económico, a punto de ver la luz por fin, sea capaz de reavivar sus esperanzas de cambio.
De momento, quedan cuatro semanas para saber qué partido se lleva el gato del cambio al agua, el Ciudadanos sin bases o los ciudadanos de Podemos.



Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

, 

viernes, 24 de abril de 2015

CONTRA EL SAQUEO


De aquí a un mes, los españoles tendremos que decidir qué país queremos para los próximos años. Va a ser éste in mes trepidante, en el que la actualidad va a esforzarse por cumplir el tópico y convertirse en trepidante. Va a ser un mes en el que cada día, al tiempo si no, nos vamos a desayunar con un nuevo escándalo, casi todos relacionados con el poder y casi todos, por tanto, relacionados con el partido que más poder ha concentrado en este país en democracia, que no es otro que el que reforma sus sedes y sobrealimenta los sueldos de sus cargos con dinero, efectivamente, el Partido Popular.
Un partido, el PP, que se permite confundir y anteponer lo "legal", que no lícito, a lo ético y que premia con su apoyo al diputado de boca caliente que cobra de una constructora que contrata con las administraciones que gobierna su partido, implicada en una presunta mordida de más de cien millones de euros al gobierno de Castilla y León, por informes escritos en el aire o charlas de café. Un partido que, ante lo poco estático del asunto, no hablemos ya de lo nada ético, en lugar de afear la conducta de tan destacados militantes como lo son Trillo y Martínez Pujalte, les arropa con las palabras de su portavoz en el Congreso y les promete una ampliación del reglamento que les ampare y no deje al descubierto sus vergüenzas.
Pero no nos engañemos. Tanta maldad, tanta manga ancha y tanto descaro no serían posibles de no haber mediado el consentimiento o la "vista gorda" del otro gran partido del arco parlamentario, el PSOE que se ha doblegado, cuando no ha sido él mismo el que ha llevado la iniciativa, a degradar el comportamiento ético que todos esperamos de quienes nos representan, descosiendo aquí y allá para que quepan en él los "negocietes" de unos y otros.
Gracias a ese silencio que desde hace tiempo ha ido vaciando aquí y allá sus graneros de voto. el PP se ha permitido, como tal partido o por sus miembros tomados de uno en uno, el saqueo sistemático del país, despojándole de todo aquello que necesitamos y es nuestro, cuando puede llegar a ser una "oportunidad de negocio" para los amiguetes. Gracias a ese silencio se han amasado fortunas, hasta el punto de que algunos, y no necesariamente del PP, han pasado de simples abogados a terratenientes con negocios no siempre fuera de las aguas turbulentas.
Porque no sólo en el PP hay "ratos", también los hay en las bancada socialista, también son dados a usar las puertas giratorias y a aposentar sus delicados traseros en los consejos de administración de las grandes empresas y también han trabajado, han puesto sus granito de arena, para que eso sea, no ya posible, sino que, incluso, pueda parecernos lógico.
Uno y otro, PP y PSOE, han llegado a demasiados acuerdos, sobre todo en materia de reglamentos para el funcionamiento de las cámaras y para el comportamiento, los derechos y obligaciones, de nuestros avariciosos, aunque bien es verdad que no todos, diputados. Uno y otro han ido, como digo, ensanchando el traje pata que a sus señorías no les tire de la sisa cuando decidan hacer alguna de esas piruetas que ahora tanto nos escandalizan. Uno y otro han facilitado el saqueo en el gobierno de la Nación, en los autonómicos, en los ayuntamientos y las empresas públicas. Unos han abierto la puerta y otros han salido con el saco lleno en terrenos tan dispares como la sanidad la educación, las obras públicas, la asistencia social y la dependencia e incluso, qué vergüenza, los subsidios de formación y desempleo io, simplemente, malvendiendo el patrimonio de todos
Unos y otros han apelado al miedo o al voto útil para convencernos de que, sin ellos, llegaría el caos. Hoy, por el contrario y a base de golpes y dolor, hemos descubierto que el caos son ellos y que el poder sin control que tantas veces les hemos dado y que darles ese voto útil del que nos hablaban ha sido lo más inútil que hemos hecho.
Por eso pienso que para poner fin a ese saqueo sistemático, moral y material, de nuestro país el único voto posible en las próximas elecciones es aquel que no vaya a ellos, el que contribuya a desalojarles del poder del que tanto han abusado. Y no estoy hablando sólo de las elecciones generales, sean cuando sean, sino de las del 24 de mayo, locales y autonómicas, porque, de los resultados que en ellas se den, comenzará a depender nuestro futuro.


Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

jueves, 23 de abril de 2015

ÉTICO NO, LEGAL



Que el suelo se está moviendo bajo los pies del PP es cada vez más evidente. Y lo es porque esa casta de intocables que hasta ahora han sido sus dirigentes se está viendo cada vez más señalada y marcada por la opinión pública a la que, no sólo le llegan cada vez  más noticias de sus "pecados", sino que cada vez está menos dispuesta a perdonarlos. Si s eme permite, al PP y a quienes pecan en él o desde él les pasa como a esos cuñados, tan simpáticos y adorables mientras están a bien con los hermanos, tan guapos y divertidos en las comidas familiares que, cuando, no ya la infidelidad, sino la ruptura se atisba en el horizonte, comienzan a ser vistos como seres depravados en los que lo que antes fueron virtudes se tornan en imperdonables defectos, personajes de los que huimos a la hora de sentarnos a la mesa o de hacernos una foto ahora, lo mismo que antes les perseguíamos. 
Ya nada o casi nada se les tolera. Ya no hay nadie o casi nadie que pare o desvíe en las redacciones las informaciones que les retratan. Ahora, unos y otros toman posiciones de cara al tiempo que se avecina o, mejor dicho, abandonan los fortines desde los que defendían el territorio de los hoy caídos en desgracia, Nadie o casi nadie ha defendido a Rato en su calvario, salvo lao que hemos puesto reparos al espectacular círculo de tres pistas que se montó para su efímera detención, una detención que, una vez conseguida la foto que ha dado la vuelta al mundo, se desvaneció en el aire.
Una prueba de lo que digo es que, si ayer le tocó a Rato ser el malo, muy malo, de la película, hoy, ese honor les cabe a Federico Trillo, varias veces ministro y presidente del Congreso, viviendo hoy el cómodo retiro de embajador en Londres, y al alegre y combativo diputado popular por Murcia, amigo de sus amigos, aunque se llamen Rodrigo y se apelliden Rato, el locuaz Vicente Martínez Pujalte, a los que la Agencia Tributaria, otra vez la Agencia Tributaria, ha "pillado" cobrando, y cómo,  de una constructora que trabaja casi en exclusiva para las diferentes administraciones gobernadas por el PP y que está siendo investigada a propósito de sus "chanchullos" con el gobierno de Castilla y León.
Los pagos de la constructora, beneficiaria de la adjudicación de obras para la construcción de parques eólicos en Castilla y León, se hicieron a sendos despachos de asesoría, propiedad uno de Trillo y dos de sus hijos y participado el otro por Martínez Pujalte, martillo de herejes en el Congreso, dispuesto siempre a defender la honorabilidad de sus amigos, tanto como a alimentar insidiosos rumores como aquel en el que situaba a Luis Roldan, muerto y silencioso, en el fondo del mar,
Las asesorías, de las que no queda el más mínimo rastro, porque según los señalados eran orales, se pagaron a precio de oro, 75.000 a Pujalte por un año de consejos y 350.000 al despacho de los Trillo por tres de asesoría jurídica, actividad farragosa y generadora de papel que, por extraño que parezca, nunca dejaron el menor rastro escrito.
Si yo fuese malpensado, que a veces lo soy, pensaría que a uno y otro se les estaba pagando algún favor, llevando a cabo alguna mediación propia de "La escopeta nacional", de la que lo mejor es no dejar pruebas. Pero ya digo que no siempre soy malpensado, sólo a veces. Además, hoy mismo he escuchado a tan verborreico diputado murciano decir que su actividad en el despacho había sido autorizada por el Congreso. También he escuchado cómo, preguntado sobre lo ético de su actividad, ha dicho que su comportamiento era "ético no, legal".
Así nos va, acosados por conductas, leyes y reglamentos que tienen poco o nada de ético y todo de legal. Sólo cuando lo ético se imponga a lo legal estaremos a salvo de personajes como Rato, Trillo o Pujalte a los que, afortunadamente, ahora se les mueve el suelo bajo los pies.


Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

miércoles, 22 de abril de 2015

LA REPERA PATATERA



Es asombrosa la capacidad de que hacen gala algunos cargos públicos para hacer chanza y chacota de asuntos tan graves como el fraude que algunos hacen al conjunto de la sociedad unos pocos listos que,  año tras año y "personalmente" hayan sacado hasta 120.000 millones de euros fuera de España para no cotizar por ellos a la hacienda pública como el resto de los mortales. Una capacidad que ayer dejó más que demostrada el director de la Agencia Tributaria, Santiago Menéndez, que, por encargo de su ministro, Cristóbal Montoro, no sólo evidenció la curiosa ósmosis selectiva con que maneja los datos su departamento cuando se trata de hablar del PP o de sus amigos, sino que la adorno con el mismo gracejo patoso que se adorna el ministro del ramo en sus intervenciones.
Le ocurre al señor Menéndez con Montoro lo que le ocurría a Juan Costa, secretario de Estado que fue de Economía y Hacienda con Rato, en el primer gobierno Aznar, al que bastaba con cerrar los ojos mientras hablaba, para confundirle con su jefe hoy caído en desgracia. Los mismos chistecitos, el mismo "hacienda y sus datos son míos" del que hace gala Montoro cada vez que pisa el Congreso o el Senado fueron desplegados por Menéndez que ayer cumplió a la perfección el encargo de levantar un muro de silencio en torno a la personalidad o a la calidad de los defraudadores incluidos en la lista de los setecientos cinco investigados que maneja su departamento.
La "repera patatera" dijo Menéndez que son los datos de que dispone. Y lo dijo no sabría decir si con sorna o con intención de amenazar a todo aquel que ose plantar cara a este gobierno a la defensiva o al partido, ya en descomposición, que lo sustenta. Porque Santiago Menéndez dejó claro que toda esa información de que dispones la maneja a su antojo y ya sabemos de qué es capaz su ministro y de lo que es capaz él mismo a las órdenes de su ministro. Por ejemplo, de sacarse de la manga otro caso Monedero o de, a cambio de la lista de esos setecientos cinco, de la que, al parecer, la mitad son altos cargos, hacer pública la de actores, "depardiés" que diría Montoro, que cotizan fuera de España, sin aclarar que lo hacen porque trabajan fuera de nuestro país.
Eso sí es la repera patatera, eso y que la agencia tributaria que preside se haya dedicado a torpedear sistemáticamente las investigaciones del juez Ruz. La repera patatera es que el Partido Popular haya secuestrado por cuatro años la soberanía popular y todos los mecanismos de que dispone para el control del ejecutivo y, más aún, que lo haga con el descaro y la soberbia con que el señorito pasea sus tierras a caballo, golpeando con la fusta, si es que hace falta, a quien se le ponga en el camino.
La repera patatera es que ese partido que oculta la verdad y se oculta de quienes quieren saberla, lleve veinte años financiándose con los "donativos" a granel que le hacían quienes, oh casualidad, obtenían las mejores tajadas del guiso de las adjudicaciones de obras y contratas de la administración, La repera patatera es que, en apenas cuatro años y con la experiencia adquirida en administraciones pasadas o en actuales y pasadas administraciones autonómicas, lleguen a perfeccionar mecanismos de defraudación tan sofisticados como el descubierto ahora en Castilla y León para cobrar la mordida a las eléctricas mediante la creación de empresas asociadas a ellas que luego acaban comprando éstas y que únicamente serían el instrumento para disfrazar lo que no son más que cohechos a cambio de eliminar obstáculos para las todopoderosas energéticas.
La repera patatera es que siga habiendo paraísos fiscales y que sean precisamente quienes deberían combatirlos quienes escondan en ellos el resultado de su rapiña. La repera patatera es que un país que se tiene por democrático e informado haya puesto tanto poder en manos de quienes desde que lo gobiernan no han hecho otra cosa que pensar en sí mismos y en ese pequeño grupo, pequeño y poderoso, que siempre tiene el patriotismo en la boca y el patrimonio en el extranjero.


Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/