jueves, 12 de septiembre de 2013

SOCIEDAD CIVIL Y MATONISMO

 
 
El de ayer, lo quieran ver o no, fue un gran día parea la democracia española.  Una gran parte de los catalanes, totalmente representativa, no cabe duda, unió sus manos de punta a punta de su tierra para dejar claros sus sentimientos y, como mínimo, sus deseos de ser consultados sobre su futuro encaje en lo que llegue a ser España o fuera de ella. No hay que estar dotado de una especial sensibilidad para darse cuenta que el esfuerzo era sincero y que difícilmente ha habido una demostración, no ya igual, sino simplemente comparable a lo que pudimos ver en las carreteas y ciudades catalanas.
Tampoco hay que ser especialmente sensibles para sentirse ofendido ante los pataleos organizados por reventadores vocacionales -alguno de ellos, quién sabe, puede llegar, con el tiempo, a dirigir El Corte Inglés y recordarlo como un pecado juvenil- que actuaron provocadoramente en la ofrenda a Rafael de Casanova, pagaron una avioneta, como el grupo ultradigital Intereconomía, para sobrevolar la "vía catalana" arrastrando una no menos provocadora pancarta sobre la unidad de España o, los más torpes y aguerridos, irrumpir violentamente en un acto que se celebraba en la sede de la Generalitat en Madrid, agrediendo a cuantos allí estaban, provocando destrozos, lanzando gases irritantes y dejando a su paso cuatro heridos, entre ellos un niño de cuatro años.  
Yo, al menos, me sentí ofendido en los tres casos y sentí que hubiese querido formar parte de esa cadena, porque, frente al miedo, el odio y el chantaje de los reventadores, los cientos de miles de ciudadanos, no sólo catalanes, que unieron ayer sus manos por su independencia o su derecho a decidirla, demostraron un civismo más que envidiable. Es más, estoy seguro de que, de haber estado ayer en Cataluña me hubiese unido a la cadena, porque nada hay más estúpido y menos democrático que negar a un pueblo su derecho a decidir lo que va a ser de él y del territorio en el que vive en el futuro. Creo, incluso, que ha habido un exceso de torpeza por parte de quienes sistemáticamente les niegan ese derecho, porque estoy seguro de que, de haber permitido esa consulta hace tiempo, muy probablemente se hubiese rechazado la independencia.
Ese es el problema. El nacionalismo, con el que, como Camus, no estoy de acuerdo, porque quiero demasiado a mi patria que es el mundo, es fundamentalmente sentimiento y todo lo que tiene que ver con los sentimientos tiende a enconarse cuando no se le da salida. Es, y lo repito a menudo, como el agua que es mansa cuando corre en libertad y adquiere una fuerza irrefrenable cuando se la represa, Si lo que queremos es odio y violencia vamos por buen camino. Rajoy, Aznar y otros como ellos han hecho mucho en favor del victimismo que, como banderín de enganche, del nacionalismo funciona a las mil maravillas. No hay más que ver en qué manera ese victimismo, al margen de la crisis y las innumerables torpezas -o quizá no tanto- de quienes, como García Margallo, no saben hablar sin ofender, y quizá no tan torpes, pienso, porque, a lo peor, saben que esas butades les dará los votos del más cerril nacionalismo español. De momento, con su torpeza, han conseguido dar la vuelta al mapa electoral en Cataluña sin dar oportunidad a que fructifique la vía de la sensatez que posibilitaría una reforma razonable de la constitución en pro del federalismo y algún que otro aspecto trasnochado de nuestro sistema de gobierno. Pero, claro, reformas es lo que han hecho este verano en el Congreso y, visto el resultado, da miedo ponerse a la tarea,
Ironías aparte, quedémonos con la mejor de las enseñanzas de ayer: con objetivos razonables, con serenidad y responsabilidad, una gran parte de la sociedad civil catalana dio toda una lección a toda esa España rancia y trasnochada que sólo entiende de avasallamiento y matonismo.
 
 
Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/
 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

AQUEL ONCE DE SEPTIEMBRE

 
 
Recuerdo vagamente aquel once de septiembre de 1973. Tenía dieciocho años y estaba a punto de ir a la universidad... pero aún no era mayor de edad, porque, en la España de Franco, con dieciocho años se podía morir por la patria en el Sahara, pero no sin ser mayor de edad. Recuerdo que ese verano había salido por primera vez fuera de España y que el destino fue París, ese París que cinco años antes había soñado con una revolución imposible que, aunque frustrada, tuvo la virtud de hacer caer a los gobernantes en el poder que, sin saberlo, atesoraban los jóvenes.
Por eso, porque aún tenía fresca la memoria de la universidad parisina, de los actos culturales, de las proyecciones de documentales inimaginables en España, de los carteles y las colectas en solidaridad con España, esas otras imágenes, las del asalto al Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile, fueron para mí un jarro de agua fría, una puerta abierta a la depresión y al desánimo.
Recuerdo que las noticias que llegaban de Chile, las imágenes de aquellas detenciones salvajes en las que un ejército, el chileno, con una tradición de respeto a las leyes insólita en toda América Latina, enviaba a los hijos del pueblo contra el pueblo, practicando detenciones salvajes, torturas y asesinatos indiscriminados contra quienes, habían cometido el error de creer en las leyes o, simplemente, ser pobres y obreros.
Se me vino el mundo encima, porque todas esas horrendas imágenes, todas esas historias de sangre y dolor que venían de aquel país en el que los empresarios, la gente pudiente hizo lo imposible para hacer caer el gobierno que se habían dado los chilenos, se empeñaban en decirme que los Estados Unidos  no estaban dispuestos a permitir otra democracia popular en América ni, mucho menos, en Europa. Así que mis deseos de que un día los españoles pudiésemos disfrutar de esa libertad que hacía apenas dos meses había conocido en Francia, se esfumaban de golpe.
Menos mal que unos meses después aquí al lado, en ese país para el que nunca mirábamos y que aún seguimos sin mirar, unos jóvenes oficiales, cansados de dejar su sangre en unas colonias que no eran portuguesas, sino, simple y tristemente, sólo de algunos portugueses, emprendieron la revolución más hermosa que se pueda imaginar, revolución, frustrada también para algunos, que desalojó del poder a una dictadura, la del "Estado Novo" de Salazar, más antigua aún que la española. Y menos mal que llegó, porque, de otro modo, hubiese cundido la desesperanza,
Para mí, aquel once de septiembre de hace cuarenta años sigue siendo el "once de septiembre". No sabía entonces lo que era ni que significaba la diada, ni podía imaginar una salvajada como la de los atentados en Nueva York y Washington. Aquel once de septiembre fue mi once de septiembre y de él aprendí que no hay que perder la esperanza y que si en un extremo del mundo  hay unas unas botas militares capaces de aplastar a su pueblo, en otra hay soldados dispuestos a convertir cada cañón de sus fusiles en un búcaro para un clavel.
Lo que hay de bueno en el hombre es más que la maldad que se nos impone y hay que confiar en esa bondad abundante y defenderla de esos monstruos que, como Kissinger o Pinochet, querrían aplastarla.
 
 
Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

martes, 10 de septiembre de 2013

CREDIBILIDAD

 

Ahora que todo se desmorona en torno a Rajoy y su PP, me viene a la memoria la tópica pregunta que, dicen, se hacen, o al menos se hacían, los norteamericanos a la hora de elegir a quien por cuatro años ha de regir los destinos del país: una pregunta tan simple como ésta ¿Le compraría un coche usado? Parece que la mayoría de los estadounidenses sí se lo hubiesen comprado a Obama y por dos veces y que, eso es seguro, nos quedaremos con las ganas de saber si lo hubiesen hecho una tercera vez, algo que con la ducha escocesa de posible intervención de castigo contra Siria, parece ya imposible.

¿Y aquí? ¿Cuánta gente le compraría su coche a Rajoy? ¿Cuánta gente se sentiría segura en él? ¿Se calentará en las cuestas? ¿Perderá aceite? ¿Habrá pasado las revisiones? ¿Frenará si lo necesito? ¿Lo habrá terminado de pagar? Preocupante ¿Verdad?

Está claro que a Rajoy le funciona muy bien la propaganda. Su peso en los medios, propios o bajo chantaje, le permite lanzar de vez en cuando sus campañas de propaganda. La última, la que, según él y otros miembros del gobierno, sitúa a España entre los primeros de la clase, lejos de las penalidades del pelotón de los torpes. Simultáneamente se narcotiza convenientemente a la población con el espejismo de un Madrid olímpico y se genera euforia, a sabiendas de que va a ser efímera, porque, antes o después sus mentiras, sus decorados van a tener que cruzar nuestras fronteras y, entonces, el efecto rebote se volvería intratable, dejando su prestigio por los suelos.

Pero no han sido sólo sus olímpicas mentiras ni su euforia injustificada, fáciles de desmentir desde el hogar de cualquier parado, de los que en España hay muchos. También está su ambigüedad a la hora de definir la posición española frente a la crisis de Siria. Supongo que Obama y su gente a estas horas saben ya que Mariano, el que recorre un tramo de pasillo con Obama y convierte unas palabras corteses en un respaldo absoluto a su manera de afrontar la crisis, absolutamente opuesta a la aplicada por Washington, es poco de fiar.

Y no lo es, como tampoco lo son sus compañeros de partido, que dan por hecha la privatización de los hospitales madrileños, cuando la ha paralizado por segunda vez un juez y cuando la opresión, en contra de lo que se ha dado a entender, aún no se ha firmado. O los que recortan en la Educación Pública, reduciendo plantillas y aulas, cuando la tendencia es que aumente la demanda de plazas, ante la caída de ingresos de las familias, que sacan a sus hijos de los colegios concertados, que, pese a la caída de matrículas, han visto incrementadas las subvenciones porque, claro, el negocio es el negocio y, en gran medida, es el negocio de los amigos y la Enseñanza Pública para los hijos de los pobres, los inmigrantes y los parados.

También mienten, y cómo, en las cuentas de su partido, falseadas a los ojos de la Hacienda de todos, del Tribunal de Cuentas, de las leyes en General, de los militantes del PP y, hoy lo hemos sabido, de los propios donantes del partido que, como le ha ocurrido a un notario de Torrelodones, hay que ser tonto por cierto y poco coherente con su profesión, que llegó a entregar 70.000 euros a su partido, sin haber recibido nunca un recibo por las discretas entregas.

Mienten, mienten y mienten. Tanto que parece que la verdad, aunque  sea neutra se les hace incómoda, porque si les es favorable la hinchan y, si no, la ignoran. No sé cuánto tardará en pasarles factura tanta mentira. De momento, parece que, ya, hasta el PSOE les supera en intención de voto en las encuestas. Mi opinión es que muchos de quienes les dieron la mayoría tampoco les creían, pero el mensaje les convenía y que, en el tiempo que llevan gobernando, ya va para dos años, han mentido tanto que, incluso ante sus militantes están perdiendo al poca credibilidad que les quedaba.

 

Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

lunes, 9 de septiembre de 2013

Y, AHORA, LAS CUENTAS

 
 

Han pasado ya 36 horas desde que la machacona propaganda con que nos han venido atormentando a lo largo de los últimos meses, con la complicidad del PSOE y la inmensa mayoría de los medios de comunicación, nada inocente, si no culpable, todo hay que decirlo, ha pasado un día y medio, han regresado todos, con las maletas llenas de vergüenza y de fracaso, y es hora de hacer cuentas, de hacerlas y de exigirlas.

En primer lugar debería hacerlo, si es que no quiere que UPyD se quede con todo ese electorado de centro, en nombre del que ha descafeinado su perfil obrero y de izquierda. Debería exigir la justificación de cada céntimo, de euro y de peseta, porque la cosa viene de lejos, que se ha gastado en esta quimera inútil. Debería exigir esas cuentas y pedir perdón por no haberse atrevido a plantear las cosas como eran, porque, lo he escrito muchas veces, cuando alguien obra de acuerdo con sus principios y no buscando obtener no sé qué beneficios o evitar no sé qué pérdidas, quizá pierda o gane, pero nadie podrá reprochárselo.

Tienen que pedir explicaciones, porque, por descontado, lo harán otros, por todo ese dinero gastado en instalaciones faraónicas escasamente usadas o trágicamente mal utilizadas, como el Madrid-Arena, mientras se ha abandonado miserablemente el deporte de base, dejando a los barrios sin piscinas ni polideportivos. Tienen que pedir explicaciones por todos esos viajes de promoción en business y a hoteles de cinco estrellas, mientras hay niños madrileños que un año ´más comienzan el curso escolar en barracones, sin libros ni derecho a comedor, y mal atendidos por profesores estresados o recién desembarcados en el "oficio", porque la Comunidad de Madrid, la de la enseñanza de excelencia y bilingüe, quizá para servir con soltura en restaurantes y terrazas "a relaxin café con leche" a los turistas, ha decidido prescindir de los que tienen experiencia y cobran más, no sin antes mancillarlos, tildándolos de vagos e interesados.

Tenemos que saber cuánto ha cobrado el experto en presentaciones que diseño la de la delegación española, escribió el discurso de la alcaldesa y la entrenó para hacer el ridículo ante el mundo, no por su mal acento inglés, sino por las gilipolleces que dijo. Tenemos derecho a saber quién ha pagado y cuánto ha costado el viaje a Buenos Aires de tantos periodistas, cámaras y técnicos españoles que, al final, han visto más que limitadas sus posibilidades de informar, cuando apenas hace unos meses se ha puesto en la calle a la mayor parte de la plantilla de Telemadrid, una televisión pública hundida en audiencia por haberla convertido en el departamento de agitación y propaganda de Esperanza Aguirre y sus mariachis.

Tienen que pedir explicaciones al Houdini español, Alberto Ruiz Gallardón, hábil escapista que fue quien nos embarcó en esto, gastándose el dinero que no tenía, sacándolo de colegios y de la ayuda que debemos a ancianos y discapacitados, para luego huir al Ministerio de Justicia, para llenar de olor a cirio, agua bendita y sotana rancia la vida sexual de las españolas. Tienen que exigirle que explique qué pajarito olímpico le dijo que esta vez sí. Tienen que obligarle con evidencias a confesar que lo suyo era sólo una cortina de humo, una zanahoria con la que tirar del burro electoral para seguir gastando nuestro dinero en edificios e instalaciones que se caerán de viejos antes de cumplir con su presunto fin.

Pero también hay que pedir explicaciones, y eso es cosa nuestra, a los medios de comunicación que han servido de comparsas a esta gran estafa, Medios de comunicación que, al igual que el PSOE, no han ejercido su principal cometido que es el de contar la verdad, criticando al poder si es necesario, por miedo a hacerse antipáticos ante una mayoría social mal informada -en parte por su culpa- que se creyó todas y cada una de las mentiras de Gallardón y compañía.

Tenemos, por ejemplo, que exigir que la SER explique en que basó su decisión de hacer el despliegue que hizo para la frustrada celebración de la consecución de los juegos para Madrid, en comandita con el Ayuntamiento, amén del inútil despliegue previsto para ayer domingo en la plaza del Callao, mientras sigue despidiendo a sus trabajadores, apoyándose en esa Reforma Laboral que tanto critica ante sus oyentes.

Ha llegado el momento de hacer las cuentas y de exigirlas. Y, si alguien deja de hacerlo, dejará clara su complicidad en la estafa.




Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

sábado, 7 de septiembre de 2013

COMO HACE CUATRO, COMO HACE OCHO AÑOS



A la hora en que esto escribo, los madrileños, más que obligados, nos disponemos a vivir nuestro tercer día de la marmota olímpica. Los medios de comunicación y los políticos locales llevan días repitiéndonos, como ya hicieran hace cuatro y ocho años, que somos los mejores y que, con los juegos, volverán el trabajo la prosperidad y la felicidad a nuestra ciudad. Y, por desgracia, como pude comprobar yo mismo, el mensaje funciona, porque hay quien ya está convencido y, como me dijo un amigo ayer, comiendo, da por bien empleado el dinero que nos ha costado llegar por tercera vez a la "final", unos cien millones de euros, si con ello, ese niño que sueña con presenciar o participar en los juegos que se celebrarían en Madrid, si esta tarde fuese la elegida. Sin caer en la cuenta de que, como yo mismo le recordé ese dinero estaría mejor empleado en ayudar a los niños que quieren ser médicos o ingenieros o, quizá, bioquímicos a cumplir sus sueños.

Dentro de unas horas, cuando, después de haber aflojado toda esa pasta -hablan de 100 millones de euros- en viajes, campañas publicitarias, cortometrajes publicitarios y agasajos -eufemismo de sobornos- a quienes tienen en sus manos el voto para decidir entre Madrid, Tokio o Estambul, después de recitar en un ridículo inglés, más propio de párvulos en una fiesta escolar de fin de curso, el texto escrito por uno o varios mercenarios de la pluma o el teclado y repetido una y mil veces en el largo vuelo transoceánico, en la habitación del hotel o en los ensayos generales con público, cantando las bondades de Madrid... cuando después de todo eso, resulte que comprobemos una vez más que nos tienen manía o, en el mejor -o quién sabe si peor- de los casos que, al final, organizar los juegos nos va a costar aún más dinero del que ya hemos puesto en éste y en los otros dos intentos frustrados,  que las grandes esperanzas puestas en un puesto de trabajo, temporal por definición, y la prosperidad prometida se desvanecen, como los sueños de los vecinos de Villar del Río, cuando los voluntarios comprueben que no van a ser espectadores privilegiados de los juegos, sino becarios explotados... cuando la incógnita se despeje, veremos que los que han ganado, los que podrían ganar con la designación serían los políticos que se colgarían una medalla conseguida en el tiempo de descuento y toda la tela de araña de intereses que se ha tejido en estos últimos doce años, se dice pronto, para agitar un señuelo con el que atraernos a su redil, distrayéndonos de lo que verdaderamente son: la alcaldesa del Madrid Arena y la ciudad cada vez más contaminada y sucia, con las tasas de recogida de basuras más cara, el presidente de la comunidad autónoma que más ha recortado en enseñanza y que malvende ilegalmente los hospitales o el presidente del gobierno que ha incumplido todos y cada uno de los puntos de su programa y ha elevado la cifra de parados hasta los seis millones de ciudadanos sin trabajo, muchos ya sin subsidio ni ayudas. Todos ellos, miembros del partido que predicaba austeridad y recortes mientras guardaba en bolsos y chaquetas los sobres con las dádivas de quienes ya se habrán llevado o, si no, se llevará alguna de las obras de los juegos.

Como hace cuatro años, como hace ocho años, pretenden hacernos creer que nos jugamos algo, cuando, en realidad, cuando nos lo jugamos y lo perdimos fue el 20 de noviembre de 2011 en las urnas.



Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

viernes, 6 de septiembre de 2013

HOY NO SERÍA POSIBLE DESCUBRIR EL WATERGATE

 
 
A veces, demasiadas veces, últimamente, me siento avergonzado del papel que juegan los medios de comunicación en la sociedad actual, porque, si bien es cierto que hubo un tiempo en que fueron capaces de estimular a la opinión pública en pro de la defensa de sus derechos, aquellos años quedan ya lejos y lo cierto es que hace ya mucho que los medios son prisioneros del poder, político o económico, al que se ven obligados a servir una vez y otra también.
Demasiado a menudo, la información no llega directamente a las redacciones, sino que hace una primera escala en los despachos de los directores o los propietarios, que tienen línea directa, me temo que unidireccional, con esos poderes, y sale de allí, camino de las redacciones, salpimentada y aderezada convenientemente, para ser cocinada al gusto del cliente que, por desgracia, hace ya mucho que dejó de serlo el lector, el oyente o el televidente.
Lo hemos vivido estos últimos días con lo publicado sobre el nombramiento del sobrino de Isidoro Álvarez,  Rodrigo Gimeno Álvarez, como director general de El Corte Inglés, del que, de no ser por algún medio digital no dependiente de la contratación de publicidad con esos grandes almacenes, medios como eldiario.es, nunca hubiésemos conocido su, si no militancia, cuando menos simpatía por Falange Auténtica, en cuyas listas electorales, el hoy director general de El Corte Inglés figuró en tres ocasiones.
Todo un ejemplo, el anterior, de como el peso y la capacidad de financiación que un anunciante da o quita a un medio puede influir en lo que cuenta o deja de contar. Lo acabamos de ver ayer mismo en la airada reacción de la Cadena SER y EL PAÍS que se quejan y no les falta razón de haber sido discriminados en la contratación de la última campaña gubernamental contra la violencia de género, en la que han salido claramente beneficiados otros medios, como LA RAZÓN, más complacientes en su línea editorial con el Gobierno.
Y, si lo uno y lo otro son claro ejemplo del chantaje a que se ven sometidos los medios con la grave consecuencia de esa burda manipulación de la información, qué decir del doloroso asunto de la manipulación que, desde los primeros momentos posteriores al accidente, se ha producido en torno a  las causas del accidente del Alvia la tarde noche del 24 de julio, cerca de Santiago de Compostela.
Todos recordamos con qué celeridad con que se produjo -esa misma noche- la filtración de la conversación que mantuvo el conductor del tren, atrapado en la cabina, con el puesto de mando de la línea. De ella se nos insistió especialmente en dos cosas: que asumía su responsabilidad en lo sucedido y admitía que circulaba a ciento noventa kilómetros por hora. Esa llamada y la oportuna filtración del terrible momento en que el tren vuelca sobre su costado derecho, amén de algún que otro dato sobre la presencia del conductor en Facebook, contribuyeron a colocar sobre él una etiqueta de culpable de la que le va a ser difícil desprenderse, al margen de que personal y humanamente tal cosa le va a ser ya imposible.
Ayer conocimos, gracias a EL PAÍS, que el maquinista dijo muchas más cosas en esa conversación. Por ejemplo, que la curva donde descarriló el tren era "inhumana" y que -lo dijo varias veces- había advertido de su peligrosidad "al de seguridad" porque sabía que, antes o después, acabaría sucediendo lo que acabó ocurriendo. Ayer mismo comentaba indignado en Facebook que, al parecer, lo único que funcionó esa tarde noche en Renfe y Adif fue su oficina de prensa, algo parecido a lo que ocurrió con la tragedia del Madrid-Arena. Pero sus responsables olvidaron tomar en cuenta dos cosas; que hay jueces que se encargan de honrar el papel que debe cumplir la justicia en una sociedad democrática que se precie de serlo y que, cuando la sociedad se da de bruces con la muerte, se vuelve mucho menos tolerante con las mentiras o las medias verdades.
No sé si el redactor o los redactores que recibieron la filtración sobre lo dicho por el conductor en la cabina reclamaron la totalidad de la conversación y, mucho menos, si se la negaron, tampoco sé si quienes recibieron el video del accidente, procedente de las cámaras de seguridad, se molestaron es saber quién y para qué se lo filtraban. Lo que sé es que quienes lo hicieron, quienes le sirvieron en bandeja unos testimonios tan jugosos sabían muy bien qué y para qué hacían lo que hicieron.
Hace ya demasiado tiempo que la mayor parte de los periodistas han dejado de hacerse preguntas, el verdadero y único credo del oficio, y, maltratados económica y profesionalmente, se conforman con las migajas y las notas de prensa envenenadas que, quienes tienen el poder, ponen en sus manos.
La cosa es tan grave que creo que hoy nos ería posible que un par de periodistas de segunda fila pusiesen patas arriba la presidencia de Nixon, desvelando el Watergate.
 
Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

jueves, 5 de septiembre de 2013

SER Y PARECERLO

 
 

Difícilmente se puede ser algo sin parecerlo, pero más difícilmente se puede parecer algo sin serlo. Eso es lo que he creído entender que decía el periodista y ex militante del PP, Manuel Millán al referirse al presidente del Tribunal constitucional, Francisco Pérez de los Cobos, pillado en un nuevo renuncio que pone en evidencia la escasa, si no nula, imparcialidad que se puede esperar de quien va a tener la última palabra, el voto de calidad, en las decisiones que adopte el Tribunal Constitucional.

Gracias a la Cadena SER, acabamos de enterarnos de que el presidente del más alto Tribunal publicó hace tres años, en la  revista Relaciones Laborales, un artículo  firmado junto al hoy director general de Empleo, Xavier Thibault, en el que bajo el título 'La reforma de la negociación colectiva', ambos expresan su opinión sobre diversos aspectos de la misma, que luego han quedado recogidos, en más de un artículo casi textualmente, en la Reforma Laboral aprobada por el gobierno popular.

No seré yo quien niegue a ambos juristas su derecho a expresar su opinión sobre un asunto tan crucial como ese. Lo que ya no es estético ni mucho menos de recibo, es que alguien que se ha manifestado públicamente y tomando partido sobre cuestiones tan controvertidas ideológicamente, pueda llegar a tener en su mano el poder para echar abajo o mantener leyes sobre las que ya ha dado, no sólo su opinión, sino su opinión partidista.

Ya dejé escrito aquí mismo que no le encuentro explicación al hecho de que Pérez de los Cobos haya llegado a presidir el Tribunal. No me cabe en la cabeza que todo lo que estamos conociendo ahora, la existencia de este artículo, su militancia en el PP, con pago de cotizaciones incluido, su trabajo en la OIT, a todas luces incompatible, si no formal, si éticamente, con su cargo de magistrado del Tribunal Constitucional, tarea a la que, por respeto a los ciudadanos, debería dedicarse en exclusiva.

No me cabe en la cabeza y pienso que, a la hora de cumplir el trámite del "examen" parlamentario, hubo negligencia por parte de los senadores que estudiaron su candidatura. Hoy resulta fácil, casi al alcance de un alumno de la ESO, hacer una búsqueda en la red de datos y, muy especialmente, de publicaciones firmadas por cualquier personaje de una cierta relevancia pública. Por qué, entonces, no descubrieron lo que hoy ha desvelado la Cadena SER ¿No será más bien que el nombramiento venía ya cerrado y daría lo mismo cualquier cosa que se pusiese sobre la mesa? ¿No sería que su nombramiento era más un asunto de bíblico plato de lentejas que de decencia, de la búsqueda de una verdadera idoneidad para un cargo tan crucial para el bien hacer y el prestigio del Estado?

Lo que queda claro es que ese Estado queda muy tocado con todo lo que estamos sabiendo y que sólo la dimisión de Pérez de los Cobos devolvería la credibilidad presente y futura a una institución que, para los ciudadanos, es la última garantía de que, con ellos, va a hacerse justicia. Para ocupar algunos cargos, no sólo hay que parecer imparcial, hay que ser imparcial o viceversa. Y, lo siento mucho, pero el del actual presidente, Francisco Pérez de los Cobos, no es el caso.
 

Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/