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miércoles, 5 de abril de 2017

LOS "PATA NEGRA"


Miguel Ángel Heredia, secretario general del PSOE en Málaga y número dos del grupo socialista es un claro ejemplo de cómo se progresa en política en este país y, por desgracia, del autismo y la endogamia que aquejan a los partidos políticos, todos, en España. Heredia, del que ayer pudimos escuchar todo un ramillete de "flores", repartidas a diestro y siniestro hace cinco meses en una reunión con miembros de las juventudes de su partido, es la prueba evidente de cómo, al final, lo que importe no es el ideario, el programa o las necesidades y aspiraciones de los votantes a quienes dicen representar sino el apuntalamiento de la rígida estructura del partido las posibilidades de medrar, de "hacer carrera", que éste les ofrezca.
Miguel Ángel Heredia, procedente de las Juventudes Socialistas que llegó a dirigir en Málaga, fue elegido diputado al Congreso a los treinta años, en 1996, y, desde entonces mantuvo un discreto papel, hasta que Susana Sánchez le impuso como sustituto de Eduardo Madina en la Secretaría del Grupo Parlamentario Socialista, al que entonces creían mero "testaferro" de la presidenta andaluza en Ferraz, Pedro Sánchez.
Es decir, Heredia es un "pata negra" del partido, criado en las dehesas de las juventudes socialistas, bien alimentado, ocupando esos cargos públicos que, en tiempo de bonanza, se repartían a manos llenas en los dos partidos mayoritarios y fiel, muy fiel, a quien fuera su compañera en las Juventudes del PSOE de Andalucía, Susana Díaz, de quien, dicen, se ha convertido en "los ojos y los oídos" en Madrid.
Lo que no sabemos, ni probablemente sabremos nunca, es si Susana Díaz también habla por su boca. De momento, la aspirante a la secretaría general del PSOE, ya ha desautorizado a Miguel Ángel Heredia por decir en público, sin saber que estaba siendo grabado y ante los jóvenes socialistas, que aquella noche, por la del "golpe de estado en la ejecutiva socialista, "hicimos lo que hicimos", porque el acuerdo de gobierno entre Pedro Sánchez, Podemos y "los independentistas" ya estaba firmado. Algo que, visto en la distancia y desapasionadamente sería de una gravedad extrema, porque, de ser cierto que existía tal acuerdo, lo que hicieron equivaldría a despreciar el mandato recibido por Pedro Sánchez en las urnas para tratar de formar gobierno y no sería otra cosa que anteponer los intereses de una parte del partido, la que estaba dispuesta a dar vía libre al PP, como hicieron, a los deseos de los millares de militantes y los intereses de los millones de electores que les dieron su voto. Unas explicaciones más que vergonzantes, dadas a media voz, a los alevines del partido, mitad como tales explicaciones, mitad como avisos para navegantes, que ni siquiera se ajustan a la verdad, en la que se inventa una llamada del secretario general de CCOO, Fernández Toxo que nunca se produjo, para justificar "la noche de cuchillos largos" en Ferraz.
Pero Heredia, obediente servidor de los intereses de quien le ha colocado donde está, Susana Díaz, llamo “hijaputa” a la independiente Margarita Robles, de la que despotrico, como de la ex comandante Zaida Cantera, ala s que acusó de estar "endiablando" el grupo parlamentario, lo mismo que al PSC al que propuso disolver por lo poco que pinta Ferraz en sus decisiones. En fin, toda una demostración de quien está contento y orgulloso de ser un funcionario del partido en busca de ascenso, un pata negra de las Juventudes Socialistas que no ha conocido más mundo que el PSOE, dispuesto siempre a mentir y a intrigar por ese mundo que pretende suyo y de nadie más.
Un pata negra, sí, pero no olvidemos, lo sé por un amigo, que también los jamones pata negra encierran enterradas en sus pezuñas alguna que otra larva asquerosa.

jueves, 12 de marzo de 2015

¡QUÉ GANITAS TENGO!



Qué ganitas tengo de que el Congreso de los Diputados, que es de todos, se llene de caras y siglas nuevas, que los diputados, que el Congreso deje de recordarme aquellas Cortes de Franco, con sus sotanas y sus uniformes, en las que nunca pasaba nada, porque toso estaba escrito, atado y bien atado.
Tenemos ahora, la tendremos dentro de unos meses, la oportunidad histórica de romper ese tan traído y llevado bipartidismo que nos inocularon con reglamentos y leyes, para que, como nobles brutos que somos, no nos hiciésemos daño con ese juguete nuevo y peligroso que, para nosotros, era hace casi cuarenta años la democracia.
Ayer, como si gobierno y oposición hubiesen querido hacernos notar todas las carencias que se dan en ésta nuestra democracia, se enzarzaron en las discusiones sin salida que se dan cuando, durante cuatro años, de los que discuten, uno no tiene nada que perder y el otro lo tiene todo perdido. Es ese fatalismo de la contabilidad de los votos el que lleva a esa actitud intolerable de tomar el Congreso como el resumen del país, inamovible y estancada en el resultado de la correspondiente investidura, que justifica al investido ese no volver a pisar la calle ni someterse al control, tan digno como el que más, de la opinión pública a través de las preguntas de la prensa.
No es de extrañar por eso que Celia Villalobos se aburra mientras preside una de esas interminables sesiones del debate sobre el Estado de la Nación y se ponga a jugar al Candy Crush con el iPad, no una tableta cualquiera, todo un iPad que le hemos regalado para que esté informada y comunicada en todo momento y que usa para comerse esos caramelos virtuales que engordan y abotargan tanto como los otros. Todo está escrito, todo está resuelto y la única incógnita que queda por resolver es cómo y qué se dirán unos y otros en ese escenario de farsa en que se ha convertido el hemiciclo.
Está claro que, como en el circo, si no hay riesgo, no hay emoción, y riesgo no hay ninguno desde hace tiempo. En todo caso, que un ministro sobrado como el de Defensa,  que, desde que ocupa su despacho, se ha hartado de hacer negocios-en realidad los hacía ella- con la empresa en la que tuvo y tendrá su otro despacho, defienda lo indefendible y desprecie e insulte a la diputada que le preguntó por la comandante que vive la tragedia de haber sido acosada por un superior, con el que después de denunciado y condenado, tiene que volver a convivir. O espectáculos, como el que, también ayer, dieron Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, tapando cada uno sus vergüenzas con la exhibición obscena de la del otra, embarrando una pregunta sobre la trama Gürtel con el fango de los ERE en Andalucía.
Qué harto estoy y que ganitas tengo de que en el Congreso haya tres o cuatro partidos con capacidad de gobernar y quitar gobiernos. Qué ganitas tengo de que, después de las generales de final de año, el mapa del Congreso deje de tener sólo dos colores y unas pequeñas irisaciones y se convierta en un verdadero arco iris que refleje y recoja de una puñetera vez las necesidades y aspiraciones de todos los españoles. Que ganitas tengo de que nadie pueda despreciar a nadie, porque todos necesiten y teman a todos. Quizá entonces, los ciudadanos se acerquen más a sus representantes y viceversa. Quizá entonces tengamos los políticos que nos merecemos y, en lugar de atacarlos y despreciarlos como ahora los atacamos y despreciamos, los defendamos y admiremos.
Ojalá ¡Qué ganitas tengo!


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