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martes, 6 de mayo de 2014

NO LO QUERRÍAN PARA ELLAS


Quienes seguís la Cadena SER y quienes os asomáis a mi muro en Facebook habréis escuchado ye el espeluznante testimonio de una joven mexicana que esconde su identidad bajo el falso nombre de Paloma y que acaba de conseguir asilo político en España, después de años de violaciones, secuestros, y explotación en calles y burdeles de México y España.
"Paloma" se dirige en él a los clientes de la prostitución y subraya eso que a menudo preferimos ignorar hipócritamente, que si hay prostitución, si hay redes que explotan a las mujeres aquí y allá es porque ellos consumen lo que esas redes ofrecen y que no es otra cosa que sexo arrancado del cuerpo y del alma de esas mujeres mediante violencia, amenazas, chantajes, drogas y dolor, mucho dolor. La ecuación es tan sencilla como esa se consume lo que se ofrece, pero sólo se ofrece aquello que se consume.
No sé qué habrá pensado el que ayer anduviese "de putas" y hoy se haya levantado escuchando el testimonio de "Paloma". No puedo imaginar qué habrá podido sentir, si arrepentimiento, si vergüenza, si habrá caído en la cuenta de que esa simpatía y ese trato cariñoso que anoche le dieron a cambio de su dinero eran fingidos y forzados por las circunstancias, si, como le pide "Paloma" habrá pensado en que todas esas prostitutas son madres, hijas y hermanas, como su madre, sus hijas o sus hermanas si las tuviese.
Creo, y lo creo porque se lo he oído decir a gente que se tiene por progresista y presume de ello, que sobre este asunto existe una cierta hipocresía social. Creo que se difunde, para consuelo de quienes quieran creer en ella, una falsa e idealizada imagen de la prostitución. Una fotografía en la que la prostitución aparece como un oficio más, cuando todos sabemos que no es así, que la mayoría de las mujeres que lo practican se ven obligadas a ejercerlo presionadas por la violencia de una mafia o un chulo, por la dependencia de las drogas, por las deudas, porque no encuentran otro trabajo y tienen una familia que sacar adelante o porque creen que sólo es una etapa de su vida de la que se sale cuando se quiere, por ejemplo, cuando se ha pagado el piso o la carrera.
Pero no es así. Por suerte o por desgracia he trabajado muchos años en el edificio que, hasta que cae la noche, escondía en Madrid la prostitución en su escalón más bajo, superado sólo quizás por la que se ejerce en descampado, y ha visto durante todos esos años cómo las mujeres que ocupaban las esquinas eran unas veces madres de familia necesitadas, otras mujeres ya mayores que no encontraron la puerta de salida, heroinómanas, africanas, distintas mujeres, detrás de las cuales había unas veces mafias y otras no, pero nunca esa libertad idílica de la que algunos nos hablan.
Sé que con esto que digo corro el peligro de quedar como moralista, que habrá quien me acuse de tratar de velar por quien ni me lo ha pedido ni quiere que nadie vele por él o, en este caso, ellas. Lo tengo claro, pero no puedo expresarme de otra manera. No entiendo a quien no quiere que la prostitución se prohíba y, sin embargo, rechaza su regulación. Yo mismo, que nunca he hecho uso de ella, estaría a favor de su regulación como mal menor. No entiendo, alguna vez lo he dicho, que se exija un carné de manipulador de alimentos para quien sirve una caña o una tapa, mientras nadie se ocupa de supervisar en qué condiciones higiénicas se practica la prostitución,
Soy mal pensado y creo que quienes no quieren ni prohibición ni legalización mantiene esa postura porque, en ese limbo legal, es más fácil conseguir sexo, por duro y bizarro que sea, porque saben que a una mujer libre le sería más fácil negarse a algunas prácticas peligrosas o humillantes. Vivimos en un país que todavía es de misa dominical, en el que muchos negocios se cierran todavía en una barra americana o en un prostíbulo, un país en el que manadas de jóvenes se van de putas como quien se va de copas, un país, en fin, en el que gente sucia y malencarado porque tienen fuerza o dinero obligan a la prostitutas a darles satisfacción.
Y todo eso no ocurriría si no estuviese detrás la coacción, cualquiera que esta sea. Por eso no creo que sea descabellado atender a la petición de "Paloma" y pararse a pensar en que esas mujeres de las que se obtiene sexo a cambio de dinero y que pueden estar siendo explotadas por mafias son madres como las madres de esos "clientes", son niñas como las hijas del que se acuesta con ellas y tienen hermanos, como las hermanas de quienes engordan el negocio de sus explotadores. Estoy seguro de que si todos esos hombres que recurren a ellas para el sexo se marcharían avergonzados y entristecidos si encontrasen cualquiera de los rostros de esas madres, hijas o hermanas queridas en el burdel. Tengo claro que esa forma de esclavitud no la querrían para ellas.


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martes, 20 de noviembre de 2012

PISOS POR RESIDENCIA

 

Cada minuto que pasa, este gobierno, que salió de las elecciones celebradas hoy hace un año, se empeña en poner en claro cuál es su visión de la ciudadanía y que no es otra que la del viejo "tanto tienes, tanto vales". Lo acaban de demostrar con ese globo sonda lanzado a propósito de la oferta hecha a los extranjeros para cambiar la compra de viviendas por permisos de residencia.

Para el gobierno no tiene el mismo valor el esfuerzo de tantos extranjeros llegados a España para ordeñar para nosotros aquellas vacas tan gordas que unos cuantos fajos de billetes, blancos o negros, capaces de desatascar el atracón de cemento de sus amigos los constructores y banqueros.

En otros países, por ejemplo Portugal, la residencia se obtiene a cambio de la creación de puestos de trabajo o de inversiones. Aquí no. Aquí basta con comprar un piso de 160.000 euros, inalcanzable para la mayoría de quienes sirven para nosotros comidas, cañas y cafés, descargan nuestros camiones o limpian nuestras casas, aceras y oficinas.

Nos cuenta el gobierno que no acaba de confirmar la medida, porque es muy de tirar la piedra y esconder la mano, que lo que pretende es dinamizar el mercado inmobiliario español, empachado de viviendas y solares sobrevalorados, añado yo. Lo que ocurre es que, de llevar adelante la medida, o resulta ser un fiasco o conseguirá que los precios que poco a poco iban ajustándose al mercado, repunten de nuevo alejándolos de nuevo de las posibilidades de quien compra una vivienda por necesidad y no por pura especulación.

Este gobierno que dice estar sacándonos de la crisis, basándose en datos que o esconden o sueñan, gobierna para los poderosos que se hincharon los precios de la vivienda hasta reventar la burbuja y que ahora pretenden recuperar uno por uno los euros hechos jirones por el estallido de la burbuja.

Me temo que con "trucos" como estos nuestro país se va a convertir, más aún de lo que ya lo es, en un lavadero del dinero negro de las mafias rusa y china que acudirán como moscas a la miel a una oferta como esa. Porque estos señores son capaces de lavar su dinero negro en la compra, alquilar el piso y, de paso, traficar con los permisos.

Hay que dar las gracias al gobierno empeñado en dejarnos claro que su inflexibilidad y sus principios duran lo que duran y, la verdad, duran muy poco. Están escondiendo la basura debajo de las alfombra y ya no les queda alfombra bajo la que esconder toda la que son capaces de generar que es mucha. Van de parche en parche, porque no son capaces de drenar ese globo lleno de agua que es su España gobernada a golpe de decretos, aprobados a escondidas, sin debate y sin el más mínimo sentido de la realidad., hasta que reviente sobre todos nosotros

Se comportan como esos enfermos de cualquier adicción que van "limpiando" en casa los monederos, los bolsos y los cajones, para vender, una a una, las joyas de la familia hasta vaciarla de todo lo que pueda tener algún valor para el perista. Un valor que siempre será menor que su valor real y mucho más que el valor sentimental que pueda tener para la familia.

Cambiar pisos por permisos de residencia es la última jugarreta de un gobierno que en menos de un año ha ofendido y perjudicado a la práctica totalidad de los colectivos ciudadanos. Salvo, claro está a ricos y banqueros estafadores que ni siquiera tendrán ya que responder ante los accionistas de los bancos que han desvalijado.
 
 

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