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sábado, 21 de abril de 2012

DE TIROS, ELEFANTES, LIEBRES Y COTOS

Hace un rato leía esto en el muro de una amiga en facebook: "El Sr. Rajoy es un pusilánime, gris y aburrido". Habrá que piense que es una simpleza falta de ingenio y, sin embargo, dice mucho de lo que, si algo o alguien no lo remedia, nos espera a los españoles en los próximos años. Nunca, al menos en democracia, ningún gobernante de los que lo han sido en este país se ha mostrado más gris, más aburrido y más falto de coraje. Ni siquiera Leopoldo Calvo Sotelo que tuvo el arrojo de sentar ante un consejo de guerra, si no a todos, a gran parte de los responsables del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.
Rajoy es otra cosa. Rajoy, al que, como todo el mundo sabe, le falta el valor suficiente para enfrentarse a su propia verdad y que, de vez en cuando, necesita "clandestinizarse", es incapaz de hacer frente por derecho y en tiempo a los graves asuntos de estado que pasan por sus manos cada día. No hay más que ver, para comprobar lo que escribo, lo que "nos" ha ocurrido esta semana dentro y fuera de nuestras fronteras.
Aturdidos por caderas reales, tiros en los pies y expropiaciones a empresas casi españolas, que no de los españoles, nos han amputado una parte importante de lo conseguido en las tres últimas décadas. De un plumazo, han borrado la esperanza de muchas familias españolas de que sus hijos algún día puedan salir del bloque en que se hacinan, mediante la educación pública y gratuita. Los zarpazos del ministro Wert han dejado a nuestros hijos sin miles de profesores y amontonados en las aulas y, con la subida de tasas, las universidades han dejado de estar al alcance de todos.
Por si fuera poco, previamente restaron cuatro cafés de dos euros o seis periódicos, si no son de fin de semana, al presupuesto de los pensionistas, además de, ayer lo supinos, sacar de la asistencia sanitaria primaria a los inmigrantes sin papeles, una irresponsabilidad que puede llevar a la vuelta de enfermedades casi olvidadas, amén de ser una injusticia innegable.
Recortes, recortes y más recortes que, pilotados desde Berlín y Bruselas que, sin embargo, no aplacan a ese "cuarto Reich" que son los mercados y que ya no sé si trabajan para Merkel o si Merkel trabaja para ellos. Lo contaba ayer en la Cadena SER muy gráficamente Felpe González, quien, con sus luces y sus sombras, ha sido, quizá, el último gran estadista español, recurriendo a la imagen de un galgo, España, corriendo en el canódromo, al que ponen la liebre casi al alcance de sus fauces para que redoble el esfuerzo de los recortes, y, cuando los hace, vuelven a ponérsela más lejos para que siga corriendo, creyendo que puede alcanzarla. Pero la liebre es mecánica y la controla un ser perverso que volverá a acercársela para que redoble los recortes y volverá a alejársela para que siga corriendo hasta que, como Grecia y Portugal, reviente.
Pero... volvamos al asunto que, al parecer, más ha preocupado al Gobierno y los medios: Repsol y la expropiación de YPF que, según el poco avispado e imprudente, aunque monárquico, según el mismo se proclama, ministro Margallo ha sido un tiro en el pie de Argentina. Un tiro en el pie al que España ha contestado renunciando al biodiesel barato con que alimenta su industria, lo que encarecerá los costes en momentos de recesión y no deja de ser un tiro al pobre elefante en que se ha convertido España.
Pero no os preocupéis. Con una prensa cogida por los huevos -perdón, pero es tan gráfico- de sus enormes deudas, unas televisiones autonómicas teledirigidas desde las sedes gubernamentales y una T´VE que va a dejar de ser el remanso de objetividad en que se había convertido con la cacicada aprobada ayer por el Gobierno, no nos vamos a enterar de nada. Salvo que vayamos a la farmacia, mandemos a nuestros hijos al colegio o a la universidad, cojamos el metro en Madrid o, simplemente vayamos a la compra. Mucho me temo que, en unos meses, TVE va a volvera  ser un coto en el que, como en Telemadrid, Canal Sur y Canal Nou, solo cacen los que mandan.
Ay, Felipe de mi vida, cuánto te echamos de menos -a ti y a Kohl- al menos algunos.


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martes, 17 de abril de 2012

LA ESCUELA Y REPSOL


Resulta enternecedor comprobar con qué interés se apresta el Gobierno a defender los intereses de Repsol en Argentina, ahora que le ha sido expropiada la petrolera que compró a precio de saldo cuando a aquel país le iban las cosas como a nosotros ahora. No sé qué delirio trasnochado, románticamente solidario e izquierdista ha podido llevarme a pensar que es más trascendente para los ciudadanos y debería preocuparle más el futuro de la escuela pública en nuestro país. El caso es que lo pienso y por ello creo que Rajoy y sus ministros, y cada día más, se empeñan en demostrar que anteponen los intereses de unos pocos a los de la mayoría, entre la que se encuentran, también, bastantes de sus votantes.
Hablan los ministros de inseguridad jurídica para la empresa y sus accionistas y olvida la que supone para quienes pagan sus impuestos, esperando, a cambio, la prestación de unos servicios públicos y de calidad. Pero no sólo hablan los ministros que, al fin y al cabo, lo hacen como parte afectada, de sobra sabemos en qué consejos de administración acaban los ministros cuando se " jubilan". También lo hacen la prensa y sus sesudos expertos, a los que parece no preocuparles que los niños españoles vayan a hacer un viaje atrás en el tiempo que les depositará en aulas abarrotadas con profesores agotados y mal pagados, como en los mejores tiempos del franquismo.
El impresentable ministro Wert que, como bufón de tertulia, cumplía su función ha entrado en escena como un Freddy Krueger, armado de su motosierra gore y dispuesto a despedazar un sistema del que, con sus más y sus menos, podíamos sentirnos orgullosos.
Ayer, recubierta de azúcar, nos dio a tragar la almendra amarga de los recortes que ha decidido para la escuela pública, insistiendo cínicamente en que aumentar las horas lectivas de los profesores y el número de alumnos por aula no va a afectar directa, indirectamente y no sé cuantos adjetivos lubricantes más a la calidad de la enseñanza. Todo, insistió el ministro, en aras de la eficiencia.
Y ahí está la trampa, porque para estos neoliberales del egoísmo ser eficaz es ser barato, sea cual sea el resultado.
Quienes han hecho los cálculos hablan de que podríamos volver a los cuarenta alumnos por aula de tiempos ya superados y de que podrían llegar a cien mil los profesores que no viesen renovados sus contratos, algo que, pese a lo que diga el ministro y más en un sector en el que la interinidad es crónica, se traduce en cien mil despidos. Una circunstancia que tendrá como consecuencia que no se cubran las bajas y a que un profesor tenga que hacerse cargo de dos clases o cosas peores.
En fin, que lo que propone el ministro y está dispuesto a cumplir, haciéndose trampas en el solitario de la ley, me recuerda mis tiempos de párvulo y alumna de primaria. Tiempos en los que la figura del maestro era más que respetada, tiempos en los que los alumnos venían más o menso educados y poco consentidos de casa y tiempos en que la autoridad, autoritarismo en algunos casos del maestro, era ley que, en ocasiones, se acompañaba con varas y palmetas.
Hoy, encerrar a más de una treintena de chavales inquietos y respondones, armados de móviles y "plays", excitados e incitados por un cine más que violento, sin los códigos de honor que, mal que bien, incorporaban las "películas del oeste", puede llevar a la desesperación de muchos profesores, cuando no, y eso sería mucho peor, al pasotismo.
Cuando se pretende convertir un supermercado moderno y limpio con precios asequibles en un "todo a cien", lo primero que muere es la calidad del producto, amén de la higiene y las garantías. Y a eso vamos al "todo a cien" para quien no pueda pagarse las Mantequerías Leonesas.
Por eso me mosquea que la prensa esté más ocupada y preocupada por el futuro de Repsol y sus accionistas que por el de la educación de los españoles del futuro.


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