Mostrando entradas con la etiqueta Martínez Camino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Martínez Camino. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de octubre de 2013

EL CHOCOLATE Y EL LORO

 
Empapado aún por la baba que destila el obispo portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, que, al estilo de los César Vidal y Pío Moa, se las ha arreglado para darnos una lección de "su" historia y ha perdido el tiempo, oro en la radio, desoyendo, cuando no reinterpretando a su gusto y sin ningún respeto, las sencillas y claras palabras del papa y arremetiendo contra el matrimonio igualitario, sin dedicar un solo segundo, ni dar oportunidad para ello, a hablar de la pobreza en que viven millones de personas en este país que gobiernan sus amiguetes y que tan poco parece interesarle.
Tenía que decirlo, porque, aunque mi intención al comenzar a escribir esta entrada, este tipejo, cínico y mentiroso, me pone "de los nervios". Pero vamos a ello, porque tiene bemoles (cojones) que fuese precisamente ayer cuando se conocieron las nuevas intenciones de meter, no ya las tijeras, sino toda una cizalla a lo que es de todos, pobres y ricos, para compensar un déficit que sigue esperando a que los ricos pongan de su parte para enjugarlo, pagando por su patrimonio o sus empresas o a que la iglesia de Martínez Camino, que tiene otros ingresos, o los Ejércitos sufran solidariamente y también los recortes que padecemos los demás.
Doce millones de pobres en España, tres de ellos con menos de trescientos euros al mes, apenas diez al día, no conmueven a Martínez Camino, ni mucho menos a Emilio Botín que ayer, entre carrera y carrera de Fórmula 1, se paseó por Nueva York, para decir a los cuatro vientos que el dinero llueve sobre España. Pues claro que llueve e dinero. Del mismo modo que llueve sobre los puestos de libros de El Rastro o de la cuesta de Moyano, porque qué mal ha de pasarlo alguien que se ha pasado toda una vida haciendo una biblioteca, algo personal e intransferible, que tanto habla de uno, para verla desguazada libro a libro sobre el suelo o, en el mejor de los casos en un mostrador improvisado. 
No es sólo una estampa que sirve de metáfora perfecta para mostrar lo que está pasando en España.
El dinero de los fondos buitre, el de las mafias, el de quienes quieren pasar un tranquilo retiro en nuestras costas, en viviendas compradas a precio de saldo, el de empresas que meten su cuchara en la herida de familias acogotadas, incapaces de hacer frente a sus deudas, para hipotecarles y quitarles lo poco que les queda... ese es el dinero que llueve sobre España. Y, mientras nos lo quitan todos, el colchón del Estado de Bienestar que durante tantos años hemos pagado, también lo están saldando y nos, cuando nos quedamos sin trabajo, sin vivienda, enfermos o incapaces siquiera de emigrar, ya no nos queda nada más que la calle y la caridad.
Cuando nos está pasando todo esto nos enteramos de que el Gobierno ha prometido a Bruselas, sin que le importe haber venido diciendo hasta ayer mismo lo contrario, recortar 17.500 millones de euros más, de aquí a 2015. Algo que no proclaman a los cuatro vientos como lo de que España ya no tiene problemas porque es un ejemplo para el mundo. No sé qué va a ser de estos señores cuando pierdan el gobierno, que lo perderán. Tendrán que emigrar a alguno de sus paraísos o se verán obligados a llevar escolta el resto de su vida, porque es mucho el daño que han hecho y muchos quienes viven desesperados por su culpa.
De siempre se ha dicho, en una perogrullesca lección de Economía, que recortar en determinados gastos, los que afectaban a quienes los hacían, gastos de protocolo, comidas viajes en primera, hoteles de cinco estrellas, era ahorrar en el chocolate del loro. Pues bien estos señores que han venido a desmantelar España en cuatro años se han quedado con el loro, con nuestro chocolate y, de paso, con el pan.
 
 
Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/
 
 
 

domingo, 14 de agosto de 2011

PARÁSITOS


Finalmente, quienes no estamos de acuerdo con el modo en que España y, más concretamente, Madrid reciben al jefe de la iglesia católica vamos a poder expresar pública y pacíficamente nuestro rechazo manifestándonos por las calles del centro de Madrid.
Demostraremos nuestro rechazo a las facilidades dadas por las administraciones a la celebración de unos actos absolutamente partidistas, en los que me sorprendería que no se ensalzaran la objeción de conciencia frente a algunas de las leyes aprobadas en el Parlamento de la Nación por una mayoría de diputados elegidos libremente por todos los españoles.
Lo más lamentable es que, sin saberlo, los mismos que nos vamos a manifestar estamos contribuyendo a financiar este inmenso mitin ultraconservador en el que, desde la mística y el falso buenismo se trata de imponer una vuelta a los peores años de la civilización. Con parte del dinero que nos dejamos en ellas, empresas como Coca Cola, Colacao, Bankia (Caja Madrid), Santander, Canal de Isabel II, Iberia, Endesa, Abengoa, Mutua Madrileña, la cervecera Mahou-San Miguel, El Consorcio de Transportes de la Comunidad de Madrid, el mismo del billetazo, El Corte Inglés y alguna que otra más se financia la ocupación de nuestra ciudad a mayor gloria de la institución que lleva casi veinte siglos alimentándose de esas sociedades en las que fomenta la incultura y combate la libertad, levantando el brazo junto a asesinos que luego pasea bajo palio o entierra en basílicas construidas con el sudor y la sangre de sus adversarios.
Mi muy despreciado Juan Antonio Martínez Camino, portavoz de ese Consejo de Administración que, respecto a la gran empresa que es la Iglesia Católica, supone la Conferencia Episcopal Española, ha dicho que quienes nos manifestemos contra el lujo y el boato desplegados en esta visita parasitamos al papa. Curioso comentario por parte del portavoz de quien se beneficia de 50 millones de euros públicos y vete tú a a saber cuántos privados, en un país que tiene más de cuatro millones y medio de parados, convenientemente olvidados estos días, porque -ya se sabe- algunas comparaciones resultan especialmente odiosas.
Señores de la iglesia: si hay algún parásito -qué digo parásito- si hay algún carroñero en este país, desde luego yo no lo buscaré en la manifestación contra las condiciones de esta visita, tampoco en esas iglesias de barrio en las que se mira, más que a dios, a los hombres. Los buscaré en las catedrales y los palacios arzobispales, entre otras cosas, porque siempre han estado allí.