Mostrando entradas con la etiqueta Elecciones francesas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Elecciones francesas. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de mayo de 2012

¿VUELVE LA GENTE?


Si escribo "la gente" y no "el pueblo", es porque parece que, en tiempos como estos, de desprestigio de todo lo que tenga que ver con la política, algunas palabras adolecen de un exceso de connotaciones y de un pasado que las contamina.
Formo parte de una generación que creció añorando una libertad que nunca había tenido y fiándolo todo a la democracia y las urnas. Aún recuerdo el primer día, la primera mañana, en que me acerqué con mi papeleta a unas urnas en la confianza de que el pueblo, ahora sí, la gente nunca podría equivocarse. Luego, con el tiempo he llegado a darme cuenta de que no siempre es así o de que, mejor dicho, a la gente no siempre le dan todos los datos para que pueda elegir sin equivocarse.
Eso es lo que ha venido ocurriendo á lo largo de los últimos años, no sé si en Europa, pero sí, al menos, en España: se han dejado al alcance de la gente demasiadas armas, cargadas y peligrosas para quien no es capaz de ver las consecuencias de gestos tan simples como depositar un voto o apretar un gatillo.
La labor de aturdimiento y encanallamiento de las conciencias que ha venido llevando a cabo por la gran mayoría de las televisiones, de un modo perfectamente consciente, si no científico, ha trastocado cualquier sistema de valores que pudiera existir.
Como el esos programas que, en medio de gritos y gestos soeces, echan abajo el honor y la intimidad de "los famosos", en nuestra clase política se han instalado el tú mas, las mentiras y los insultos, a la búsqueda, más que del apoyo propio, el desprestigio y la estigmatización del otro.
Los españoles, hayamos votado o no al Partido Popular, hemos comprobado en nuestras carnes hasta qué punto es importante no dejarse llevar por chascarrillos y mensajes superficiales, porque nada de lo que prometió el PP en campaña se ha convertido en realidad, mientras que, muy al contrario, Rajoy ha llevado a cabo hasta límites insospechados aquello de lo que acusaba a su antecesor.
Hoy Francia elige al presidente de la república. Y tiene que escoger entre un sobreactuado Sarkozy y un discreto y sereno Hollande. Eso en la superficie. En realidad opta entre una Europa sometida a la dictadura del neocapitalismo insaciable que, como una enorme araña va atrapando a sus presas en sus redes, tendidas contra el sol para deslumbrarlas, y, luego, vaciarlas, dejarlas secas e inertes, mientras el monstruo se retira a descansar sobre las sedas de los mercados, bien tensas ellas, para detectar cualquier movimiento desesperado de una futra presa.
Esta noche, en Francia, puede ocurrir que vuelva al Eliseo, si no el pueblo, sí la gente. O, al menos, los problemas de la gente. Del voto de los franceses depende no sólo su futuro, sino el de toda Europa, tan atiborrada de audis, vacaciones exóticas y segundas residencias, para que deje de pensar en "pelotazos" y comience a hacerlo en que funcionen hospitales y las consultas, los colegios y las universidades y para que nunca más volvamos a caer en los mismos errores.


Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/

lunes, 23 de abril de 2012

Y SI FUESE EL COMIENZO DE ALGO

Como con el Real Madrid y la liga, aún es pronto para cantar el necesario triunfo de la izquierda en las presidenciales francesas, pero no cabe duda de que ambos ya están llamando a la puerta. A la espera de los resultados de la segunda vuelta que recolocarán los votos de la izquierda no socialista y los que se llevó casi por sorpresa el ultraderechista Frente Nacional, parece que Angela Merkel se ha quedado sin pareja de baile en Europa y eso no puede ser más que una buena noticia para todos los europeos, especialmente para los denostados ciudadanos del sur, angustiados por tener que pagar las cuantas de una banca que, ella sí, ha hecho negocio muy por encima de sus posibilidades, endeudándose en el exterior y haciéndonos creer que nos era posible vivir mejor, mientras nos sacaban los higadillos.
Que un socialista llegue a la presidencia de Francia después de tantos años y armado de un proyecto de redistribución del coste de la crisis no puede ser más que una buena noticia.
La frialdad, el carácter implacable y, por qué no decirlo, el desprecio hacia los derrochadores del sur de la canciller alamana no tendrá ya el acompañamiento de palmas de Sarkozy, al que los franceses, y ya era hora, parece que que le han visto el plumero.
Era más que ingenuo pretender que los europeos que han tumbado gobiernos de todos los colores para sustituirlos por otros que, por desgracia, no han hecho otra cosa que decir "si señora" a toso los deseos de Merkel o de quien quiera que esté detrás de ella, sin que las cosas mejorasen, sino todo lo contrario.
Parece claro que las cartas de esta partida estaban mal dadas y que ha llegado el momento de repartir de nuevo. La responsabilidad de Hollande, si gana la segunda vuelta, va a ser mucha, porque va a ser el espejo en el que se miren quienes en la Europa del euro creemos, estamos convencidos, de que otra política económica es posible.
Por eso lo de ayer no hace sino traer esperanzas de que el triunfo de la izquierda sea el comienzo de algo más grande.


Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/