Es quizá el peor de los rasgos de mi carácter. Lo confieso, soy orgulloso. Y lo soy, pese a que sé que, las más de las veces ese orgullo, el único perjudicado por mi orgullo soy yo mismo, porque, a la postre, el orgullo me hace daño.
Tan claro como esto último, tengo el convencimiento de que nada hay peor que esa mala costumbre , tan extendida en esta hipócrita sociedad, de edulcorar la realidad, de envolver la verdad entre algodones hasta dejarla irreconocible, esa enfermedad que nos lleva a decir, por ejemplo, de un plato incomible por salado, "está sabroso". No conduce a nada y, al final, perjudica al que no queremos ofender o, en toso caso, pretendemos proteger y, de paso, acaba por hacernos daño.
Por orgullo y por decir verdades a medias, verdades disfrazadas que, al final, acabarán desnudas y nos dejarán tan desnudos como ellas, van creciendo los monstruos a nuestro alrededor o en nuestro propio interior. Yo, que he sido hombre de radio, sé de sobra que cuando no se acaba de decir, eso que se calla acaba creciendo en el otro y no siempre crece de forma correcta. A menudo la mala hierba se apropia de ese espacio vacío, asfixiando los verdaderos sentimientos.
A quién n o le ha pasado. Quién no ha construido en esos agujeros del pensamiento un mundo de feos monstruos que, en mi caso, a punto han estado de devorar lo que de hermoso había dentro de mí. Menos mal que, pese a mi ciego empeño, pese a mi orgullo enfermizo, el orgullo nunca es bueno, no me han dejado caer y lo que era un negro agujero se ha convertido en un espacio alumbrado, si no por mas luz, sí por una luz más reconfortante y mejor.
No es bueno engañarse. No es bueno rellenar los silencios con dolor o con mentiras. Hay que drenar las heridas. Si no, la infección puede acabar con nosotros. Lo sé muy bien y sé que la verdad, por fea que parezca tiene la virtud de ser en vez de parecer y la de que, por más que duela, enseña y sana. Hay que arrancar la mala hierba que puede llegar a crecer en nosotros, porque es capaz de arruinar silenciosamente el más hermoso de los jardines.
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