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lunes, 22 de mayo de 2017

PREGUNTAS Y PRIMARIAS


Está de moda hablar del karma y dicen que el karma se encarga de devolverte todo el mal que has hecho. De ser cierto, anoche, Susana Díaz sufrió un “karmazo” en todo el ego, en todo ese convencimiento, desvelado ahora como infundado, de que lo de las primarias estaba hecho y de que ella iba a ser la primeria secretaria general del PSOE y, de paso, la primera mujer en aspirar a presidir un gobierno en España.
Debió ser dura la derrota, una derrota tan evidente, debió ser duro para quien tanto presume de ser de una casta de fontaneros enterarse de que su derrota fue celebrada en la sede de su partido con el canto de la Internacional que, por primera vez en muchos años y con el puño en alto regresó al 70 de la calle Ferraz.
Debió ser dura también tener que reconocer que es bueno escuchar, no sólo a los de arriba, que son iguales en todas partes, también en el PSOE, o  a los aduladores que siempre esperan las migajas de una victoria de quien es objeto de sus elogios huecos, debió ser duro aprender así, de golpe y con rabia, que, de vez en cuando, también hay que bajar las orejas a la calle, para enterarse de cuáles son los problemas de los humildes, de quienes han perdido tanto y tan cabreados están porque no entienden que el partido al que votaron para que les librase del responsable de sus males, Rajoy,  acabase entregándole sus votos transmutados en una vergonzante abstención para mantenerle en La Moncloa.
Debió ser duro no escuchar una palabra de apoyo en público de todos esos que la empujaron a esta aventura sin sentido, de quienes diseñaron el golpe de estado de octubre, en la misma sala de Ferraz donde anoche, a duras penas y aún detrás del maquillaje, apenas pudo contener las lágrimas que fueron más de rabia que de tristeza. Todos esos barones, todas esas viejas glorias que se equivocaron y la equivocaron, confundiendo sus deseos con la realidad y su enorme soberbia con la fuerza.,
Qué dirá hoy Rubalcaba, el muñidor de tanta conspiración, qué dirá Felipe, tan alejado de aquellos que le hicieron presidente un día, porque le creyeron y creyeron que el poder no le iba a cambiar, qué dirá el anodino Javier Lambán, torpe y faltón, abandonado por las bases del partido en Aragón, qué dirán Fernández Vara, Rodríguez Ibarra o Bono, al comprobar que a los socialistas catalanes, que tanto dicen defender, les suena mejor la música del entendimiento y el acuerdo, interpretada entre sus abucheos y silbidos por Pedro Sánchez, que todo ese ardor guerrero y patriótico con que protegen sus más egoístas intereses. Qué dirá Alfonso Guerra, en otros tiempos tan izquierdista, sumado a los palmeros de Susana, bien por   convicción o bien porque en la Fundación Pablo Iglesias, el de siempre, se está cómodo y tranquilo.
Y qué dirán los corifeos de Susana Díaz, qué dirán los periódicos que tanta tinta han gastado en ensuciar el nombre y las intenciones de su rival. Qué dirá tanto entendido de esos que “salen” en las televisiones, dando lecciones de todo y a todos que, como quedó acreditado anoche, no han entendido nada. Qué dirán algunos antiguos, más que viejos, periodistas. empeñados aún, desde sus mansiones, sus conferencias, sus editoriales y su soberbia, en que este país les debe algo.
Qué dirá Rajoy que se las prometía tan felices teniendo a sus pies, junto al penoso Ciudadanos, a un PSOE domesticado y teledirigido. Qué dirá Pablo Iglesias, que lleva meses apretándose el mismo el nudo con se ahorcará y ahorcará las pocas ilusiones que nos quedan a quienes un día confiamos en él, ahora que el PSOE puede empezar a recuperar el espacio y los votos que la derechización de los dirigentes socialistas, que no de sus bases, le regalaron, qué dirá ahora que va camino de quedarse sólo con sus fieles más obedientes.
Y, sobre todo, que dirá Patxi López que, nunca lo sabremos, podía haber jugado a ser, con el beneplácito de Rubalcaba, el airbag que amortiguase el golpe a Susana Díaz si las cosas no hubiesen ido, que fueron aún peor, tan buenas como se las prometían en Ferraz. Tal parece que Pedro Sánchez si sabe lo que es una nación, al menos en Cataluña, donde ha ganado las primarias con más del 80 % de los votos, así que él haría bien en enterrase de lo que es un partido y, sobre todo, sus bases. Quizá haya aprendido la lección. Yo, de momento, he aprendido que, hoy por hoy, el PSOE es, si no el partido más democrático del panorama político español, sí el más transparente. Y eso ya es mucho más dede lo que otros ofrecen.
Son preguntas fáciles de responder si se mira con los ojos quienes dicen defender y sería bueno que se sincerasen y cayeran en la cuenta de que, para muchos de ellos, su tiempo ha pasado.

martes, 16 de mayo de 2017

EL PSOE ESTÁ MALITO


Lo de ayer en Ferraz tuvo mucho de guiñol, ese teatrillo simple, para niños en el que la realidad se hace más evidente a base de simplificarla, de exagerar los gestos y pulir los mensajes hasta dejarlos desnudos y, muchas veces, para desgracia de quien los lanza, claros. Un teatrillo, en el que los niños, el púbico, la base, tiene muy claro quién es su héroe, el bueno, ese al que le llueven los palos de todos y, por eso, enternecedoramente, le defienden.
Ayer, a una hora extraña, en la que quien no estaba trabajando, andaba apurando las últimas horas del puente de que disfrutamos los madrileños, se nos permitió ver y escuchar juntos, por primera vez en todos estos meses, a los tres candidatos avalados por la militancia para ocupar la secretaría general del partido que una vez gobernó España, el PSOE, que ganaba elecciones por mayoría absoluta y que hoy se ve descabalgado y lejos de volver a lograrlo. Vimos enfrentados a la elegida por el aparato del partido, Susana Díaz, tapada de la vieja guardia socialista, y al hasta ahora último secretario general, el primero elegido por el voto directo de todos los militantes, “derrocado" en septiembre pasado con aquel "golpe de mano" urdido por quienes han estado y, de momento, están detrás de su rival.
Si escribo "de momento" es porque en la "función" de ayer había un tercer personaje, Patxi López, solvente y tranquilo como no los son los otros, al que, sin embargo, le tocó jugar, por propia voluntad o por encargo de ese mismo aparato marrullero, el papel de cortafuegos o recambio, habrá que verlo, de una Susana Díaz que, fuera de la conspiración, a cara descubierta y sin su público, vale bastante menos de lo que ella y sus mentores dicen que vale.
Por desgracia, Patxi López pareció estar ayer en ese papel, sumándose a las reprimendas a Sánchez, ejerciendo como complemento necesario de esa pinza con la que pretendieron asfixiar al ex secretario general que tuvo que batirse con ambos, mientras los reproches de López a Susana Díaz, brillaron por su ausencia. Me duele decirlo, porque siento aprecio por él, pero cada vez tengo más claro que López es el "plan B" del aparato, el recambio de una apuesta fallida, la de la presidenta andaluza, que, fuera de su entorno, no sólo no remonta en las encuestas, sino que cae mal.
Patxi López sería ya, y no hay más que escuchar a los opinadores habituales de tertulias y columnas, el candidato a la secretaría general, el elegido para rehabilitar un partido traspasado por ambiciones e intereses muchas veces inconfesables, que ha perdido el norte, porque se ha comportado como una empresa ensoberbecida, en alguna he trabajado, que se cree por encima del mercado y, de tanto mirar encuestas y  tanto márquetin, hace mucho que ha dejado de entender a sus votantes y, lo que es peor, a sus propios militantes. No es, y quisiera que quedase claro, que sienta por López antipatía alguna. Todo lo contrario, me parece un tipo estupendo, con ideas y con ganas de consenso, aunque me temo que está ahora en lo que está, más que por el bien de los ciuddanos, incluidos vascos y catalanes, por el bien del partido que ya estaba en casa de sus padres cuando nació. Un buen anhelo este de salvar al partido de un cisma que cada vez parece más evidente, de no ser porque corre el peligro, si es que ya no lo está, de ser fagocitado por quienes tan torpemente escogieron a Susana Díaz y se ven ahora sin tiempo ni capacidad de maniobra para mejorar la oferta.
Este fin de semana, incluso hoy martes, no se habla más que del debate de las primarias del PSOE o de Eurovisión y, curiosamente, creo que ambos asuntos están relacionados. Si Portugal ganó el festival el sábado fue porque se presentó a él no queriendo ser quien no era, con una canción que se parecía a aquellas canciones de los primeros años del festival que todos esos horrores cargados de coreografía, luminotecnia y trampas que, se perecen todas entre sí y que no acaban de gustar ninguna. Es a eso a lo que debería aspirar el PSOE, a volver a ser él mismo, un partido progresista y de la izquierda, que piense más en estar con los más desfavorecidos, que vuelva a pensar en los impuestos como la única herramienta capaz de redistribuir la riqueza, acabando con las escandalosas desigualdades que genera este sistema perverso en el que se empeñan en meternos. Portugal es hoy más feliz que España, estoy seguro, y no por haber ganado Eurovisión, sino porque su gobierno, la amplia coalición de izquierdas que artrítico y acomodado aparato socialista no dejó hacer a Sánchez, se ha preocupado más de su gente que de las empresas de otros.
El PSOE esta, no ya "malito", como dijo la cursi y más que populista Susana Díaz, el PSOE, está muy enfermo. Tanto que, si de aquí al domingo no se retira de la absurda pretensión de ganar unas primarias que, ella lo sabe, tiene perdidas y facilita un consenso hoy por hoy imposible, acabará rompiéndolo en dos.

lunes, 16 de enero de 2017

LA HORA DE PATXI


Escucho a Patxi López, por el que, lo confieso, siento una especial simpatía, y me reconcilio con la idea de que alguien pueda dedicar su vida entera a la política. Consuela escuchar su voz en eso tono tan peculiar y tranquilo de asuntos que preocupan o deberían preocupar a todos. Consuela escuchar su mensaje tan distinto, tan alejado de la teatralidad de Susana Díaz o de su amigo Pedro Sánchez. Tanto me consuela, que puedo llegar a creer, si no su mensaje, si a su persona.
No sé en qué acabará el paso dado por Patxi López. No sé qué decisión tomará Pedro Sánchez, ahora que tendría que enfrentarse con quien fue uno de sus colaboradores más cercanos mientras ocupó la secretaría general socialista, lo que sé es que las fuerzas, no sé si resistentes o rebeldes, que Sánchez agrupó en torno a sí, tras su desgraciada y torpe defenestración, estaba perdiendo fuerza como la pierde una gaseosa que una vez abierta tarda demasiado en consumirse y que el paso dado ayer por López puede resucitar simpatías hacia las siglas socialistas que llevaban meses dormidas.
De la conversación con Pepa Buena a la que alud, me quedo con un gesto imperceptible por el oído, pero oportunamente señalado por la periodista, un gesto con el que López al ser preguntado por las dificultades para que sea aceptada su pretensión de ir a unas primarias sin descafeinar, con opciones distintas para que sean los militantes quienes decidan su secretario general, señalaba hacia arriba, no sé si al dios al que invocaba Benegas para referirse a González o a esa siniestra superestructura que quita y pone secretarios generales y promueve o rechaza alianzas al gusto de los poderosos, dios o superestructura que, a mi modo de ver, son lo mismo y tratarán desde ya de agostar cualquier brote de verdadera democracia dentro del partido.
A su favor, Patxi tiene la experiencia y la calma que parece que a Pedro Sánchez le faltaron en más de una ocasión, pero, en su contra, cuanta con la feroz oposición que podría venirle del "sur", porque, de llegar a buen puerto sus planes, los de Susana Díaz se verían seriamente perjudicados, al no poder contar con la totalidad del aparato de siempre y, eso parece al menos, la unanimidad de las baronías.
La presidenta andaluza debe, por ello, estar arrepintiéndose ahora de haber estado jugando a dos barajas tanto tiempo y, sobre todo, de haber mantenido ocultas sus cartas, tanto, que la jugada de López, anticipándose a sus planes ha debido dejarla cariacontecida.
No cabe duda de que el movimiento de López ha sido oportuno en tiempo y en forma, puesto que le benefician, no sólo el aparente desconcierto de la presidenta andaluza, sino el "descoloque" de Podemos, inmerso en una crisis de táctica y estrategia, en la que Pablo Iglesias sigue ensimismado y dispuesto a movilizar a sus bases en la calle, dejando en segundo plano la batalla aún pendiente en el parlamento, algo que al menos yo no acabo de entender. Dos propuestas y dos líderes enfrentadas y dudo ahora que compatibles que, de no confluir, despejarán el terreno a un todavía hipotético PSOE liderado por López.
Mientras tanto, el PP se sienta de nuevo en el banquillo con sus particulares fantasmas, el del YAK 42 y el de la Gürtel fuera del armario, evidenciando que al complicado encaje de bolillos con que Rajoy teje su versión del pasado se le están saltando algunos nudos y que, con un número cada vez más grande de resentidos y un Aznar eternamente cabreado, pero ahora desde fuera, la fiebre de la temida división interna puede alcanzar la frente del PP.
En fin, un buen momento que puede, por qué no, convertirse en la hora de Patxi.