viernes, 1 de abril de 2016

GÁRGAMEL EN FUNCIONES


Aunque, por edad, la serie de los pitufos me pilló mayorcito, su inevitable hora de emisión, en la sobremesa de los sábados, creo, me permitió conocer a alguno de sus personajes como el malvado Gárgamel. Por eso no puedo evitar sentirme como un pobre pitufo del montón cada vez que aparece nuestro particular malvado que no es otro que el mago de las cuentas del Estadio, que encarna a la perfección en gestos y maneras al malo de la serie.
Llevábamos tiempo sin verle, lo hacíamos en su laboratorio fabricando "putaditas" y preparando "paralelas" para los malvados actores y metiendo tijera a las pensiones de escritores y creadores en general, todo, porque no tuvieron a bien seguir el camino de Fernando Sánchez Dragó o José Luis Garci que cantaban con descaro las excelencias de la administración popular y denigraban a quienes no lo hacían, mientras se agarraban con fuerza a la teta de lo público y, en tiempos de tribulaciones para el cine y la literatura, se mantenían lustrosos y orondos.
Pues bien, el mismo Gárgamel que persigue a los autónomos hasta la ruina, el que conduce sin piedad a la asfixia y el cierre a todas esas pequeñas empresas que, durante décadas, se han ocupado de crear empleo y riqueza en nuestro país, el que, mientras tanto, perdona a unos pocos, los suyos, sus deudas y delitos con una escandalosa amnistía, ese mismo Gárgamel reapareció ayer para decirnos que lleva más de un año mintiéndonos, trampeando las cuentas, tratando inútilmente de engañar a los contables de la Unión Europea e hipotecando para unos cuantos años más el futuro económico de este país.
El dueño de las tijeras con las que el PP recortó nuestras vidas, el que decidió que nuestros mayores tendrían que pagar sus medicamentos, que nuestros niños tendrían que quedarse sin comedor en sus colegios, que decenas de miles de universitarios tendrían que dejar las aulas o alargar varios años su carrera para poder pagársela con su trabajo, ese mismo, el que nos dijo que era para nuestro bien, para limpiar nuestras cuentas de vagos y gorrones, ese mismo, tuvo que reconocer ayer que llevaba meses ocultando los datos reales de nuestros dineros.
Pero, como hacen los canallas y los cobardes, junto a esas cuentas que revelan el fracaso y la mentira de un gobierno que en estos cuatro años ha tratado sin piedad a los más débiles, mientras se entregaba a los poderosos, nuestro particular Gárgamel sacó la lista de los culpables, desde la Seguridad Social, la que paga las pensiones y los subsidios, las comunidades autónomas, especialmente las que están en manos de los enemigos de su partido y, cómo no iba a hacerlo un miserable como él, los enfermos de hepatitis a los que, por la imparable presión social, su gobierno se ha visto obligado a regañadientes a financiar el tratamiento.
No se acordó este Gárgamel en funciones de añadir a la lista, la rebaja en el IRPF con la que. una vez más y casi lo consiguen, intentaron engatusar a los electores, clavándoles su anzuelo en medio de su egoísmo insolidario. Tampoco incluyó la ineficacia de su ministerio, escaso, por no decir castrado, de inspectores, sesgadamente incapaz de perseguir los grandes fraudes, los de los que más tienen, y volcado en revisar céntimo a céntimo las cuentas de los humildes. Mucho menos apuntó a la errónea política de empleo, con una reforma, que prima el despido salvaje y los contratos miserables, frente a la creación de puestos de trabajo bien remunerados, que son los que llenarían las mermadas cuentas de la Seguridad Social.
Un Cristóbal Montoro en funciones, el peor ejemplo de lo que debería ser un servidor del Estado, se nos mostró ayer, genio y figura, en toda su bajeza, para, aunque no lo pretendía, demostrarnos de una vez que su gobierno, plagado de gargamels como él, ahora en funciones, no ha cumplido nada de lo que prometió a los ciudadanos, sino que, más bien al contrario, se aprovechó de su egoísmo para beneficiarse a sí mismo y a los suyos. El gobierno del PP, cazado ya, con pruebas y confesiones, en financiación ilegal, pretendía y aún pretende, con su campaña dopada, mantenerse en el poder para seguir maquillando las cuentas y atribuyendo la funesta marcha de nuestra economía a la "herencia recibida". Nada más lejos de la realidad, porque, para herencia, la que les quedará a quienes formen, si lo consiguen un gobierno que intente librarnos de los desmanes de tantos gargamels como ahora hay en funciones.

jueves, 31 de marzo de 2016

QUIÉN PUSO MÁS


A la espera de comprobar por fin si el paseo y la larga entrevista de ayer fueron una representación, como insinúan algunos, sin especificar si sainete o drama, una cosa está clara: algo está cambiando. Lo que queda por averiguar es si queda tiempo para consolidar ese acercamiento aparente, un tiempo que, hasta ahora, los responsables de encontrar el acuerdo parecen haber desperdiciado.
El problema, no pequeño, es que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, PSOE y Podemos, no acudieron a la línea de salida en las mejores condiciones. El socialista, presionado por el egoísmo y las malas artes de sus barones, con el freno de mano echado, con el ojo izquierdo y la oreja correspondiente tapados y el cuello rígido, atado en un arnés que le impedía ver y escuchar cualquier propuesta procedente de ese lado, y, por si fuera poco, con el freno de mano clavado hasta el último diente, mientras que, en el otro lado, Pablo Iglesias, al volante de Podemos, llegó al veintiuno de diciembre pasado de vueltas y creyéndose eso de que les había faltado una semana de campaña para conseguir el "sorpasso" soñado por Anguita y conseguir más escaños que el PSOE.
Lo que les ocurrió a unos y otros, especialmente a Iglesias y los barones es que, de tanto invocar a sus votantes, se olvidaron de que el electorado, salvo el día que se presenta ante las urnas, es un ser vivo que lee y escucha que se informa y piensa y al que no le son ajenas las cosas que se dicen o se hacen más allá del programa que los partidos llevaron a las urnas y que, con más o menos conformidad, les "compramos" ese día.
Ocurre que, en esas condiciones, Pedro Sánchez llega a mitad de carrera, que es donde se supone que estamos, con dificultades de alcanzar la meta de la que parece ser su última carrera, más después de haber recogido en el camino a Albert Rivera y el peso muerto de su acuerdo, mientras que Iglesias se ve con dos ruedas fueras, colgando en el precipicio de las encuestas, después de haber ido perdiendo en lo que va de carrera importantes piezas de su coche. Unas circunstancias, cuando hay un país que gobernar, que forzarían a declarar nula la carrera, forzando una nueva salida, en la que ya no estarían tan claros sus números. 
Por eso tuvo tanta importancia la reunión de ayer. Uno y otros han visto que esta, no otra, es su mejor oportunidad. Sánchez, porque sólo puede salir con vida del empeño si sale presidente de gobierno, e Iglesias, porque ve como, día a día.  se debilita su opción electoral, más si, además de mostrar en su partido lo que más castiga el electorado, la desunión, amén de haberse por su intransigencia forzada como el obstáculo que impediría un gobierno de izquierda.
Ayer, más allá de los mcguffins con que se empeñó en distraernos, la historia del baloncesto español regalada a Sánchez y su renuncia a una vicepresidencia que nunca tuvo, porque, tal y como se la adjudicó, era poco menos que inaceptable, quedó en evidencia la necesidad de pactar, ese "temblor de piernas", como lo ha bautizado Fernando Garea, que, si no me equivoco y ojalá no me equivoque, les llevará al acuerdo que desaloje definitivamente a Rajoy de La Moncloa.
Al discurso de Iglesias, que, como los cantantes de merengue, machistas redomados de voz más que afeminada, dice lo contrario de lo que expresa su afable tono de voz, le traicionaron las notas que en su libreta, captadas por una cámara de Cuatro, hablaban de otras cesiones mucho más significativas en asuntos hasta ahora irrenunciables del ideario-programa de Podemos, cesiones en cuanto al ritmo de disminución del déficit, reforma fiscal, gasto público o reforma laboral, mucho más posibilistas y menos ambiciosas que en su discurso público.
Ayer mismo, hablando con una amiga, debatíamos sobre quién puso más, quien cedió más en la cita de ayer. Yo, en contra de lo que ella pensaba, sostuve que fue Pablo Iglesias el que cedió más, el que puso más, porque partía de más arriba, del absoluto, y, a la vista de lo visto, ha rebajado más sus pretensiones.
Lo malo es que, si, como en la canción de Víctor Manuel, fracasa la relación, será porque en ella pesaría también mucho la existencia de un tercero: Albert Rivera.





miércoles, 30 de marzo de 2016

LA NATURALEZA DEL ESCORPIÓN


Cuenta una vieja fábula, sabia como todas, que, estando una rana descansando en la orilla de un río, se le acercó un escorpión que humilde y amable le pidió cruzar el río subido a su espalda. La rana, entre sorprendida y desconfiada, le dijo al escorpión que no estaba dispuesta a hacerlo porque, si accedía al trato, el escorpión aprovecharía a la circunstancia para clavarle el aguijón y matarla, a lo que el escorpión replicó que, de hacerlo, al clavarle el aguijón, él también moriría ahogado en el río. Mal que bien, el escorpión acabó convenciendo a la rana y, cuando estaban en plena travesía, en medio del río, clavó su mortal agujón en la cabeza de la rana que, sorprendida, le dijo ¿por qué lo has hecho, no ves que ahora te ahogarás en el río y moriremos los dos? Fue entonces cuando el venenoso pasajero contestó a la rana "lo sé, pero no lo he podido evitar, es mi naturaleza".
La de Esperanza Aguirre parece también la condición del escorpión, porque nadie quiere echársela a la espalda para cruzarle el río. Nadie se fía y se pone al alcance de su aguijón, ese que tantas veces ha clavado en el lomo de ciudadanos, socios y colaboradores. Han sido tantos sus aguijonazos que nadie quiere cruzarle el río. Tantos, que, pese a las evidentes ganas. nadie, ni siquiera Ciudadanos y no por falta de ganas, quiso echársela a la espalda para llevarla a la alcaldía de Madrid.
Ella, es su naturaleza, no lo entendió. Por eso se ha venido mostrando tan rabiosa, tan soberbia y tan malencarada a lo largo de estos primeros meses de ayuntamiento. Por eso, día sí y día no, lanzaba inútilmente su estilete contra la hoy alcaldesa, hasta que cansada de tanto esfuerzo inútil, cansada de que su acoso a la siempre serena Manuela Carmena, y a la vista de que haberla convertido en su única enemiga no hacía sino reforzar el cariño ciudadano a la ex jueza, parece haber decidido concentrar la pelea, no en la que ya es, para muchos madrileños, "Manuela", sino en quienes la apoyan.
Por eso se empeña en hacer ver que sus relaciones con ella han mejorado, más cuando parece que van a mejor, por diplomacia o sólo por estrategia, las de la alcaldesa y la presidenta del gobierno regional, Cristina Cifuentes, que tiene más de araña paciente que de rabioso escorpión, Y es que está claro que la señora Aguirre, doña Esperanza, necesita enemigos para existir y los necesita de uno en uno. Por eso, a punto de perder el poder en el PP madrileño, la condesa parece decidida a concentrar su odio en su rival ene l partido, dejando para mejor ocasión su enfrentamiento frontal con Carmena.
Sin embargo, esa especie de tregua no es tal, porque a sabiendas de que las acusaciones de pasado comunista, a sabiendas de que pintar cuernos y rabo tan encantadora señora, a sabiendas de que poner en duda la solidez moral e intelectual de quien, lejos de lo que ella práctica, no parece moverse por la ambición, parece que lo que ahora toca es pintarla como una respetable y simpática ancianita a la que todos manipulan.
Por eso, el cerco a sus concejales, especialmente a Guillermo Zapata, a pie o en coche. Por eso la cruzada contra Rita Maestre y, por eso, la histriónica espantada de ayer, con que Aguirre, con todos sus concejales, protestó contra la ausencia de Manuela Carmena y su aliada Purificación Causapié irrumpiendo en la rueda de prensa en la que ambas presentaban la Oficina Antifraude que PSOE y Ahora Madrid han puesto en marcha, una iniciativa que el candidato socialista Carmona llevaba en su programa electoral y que nada ha gustado a PP o Ciudadanos.
La alcaldesa, tras la "representación de Aguirre, no dudo en disculparse y, quizá por eso, su rival en las elecciones, la que se quedó con su hipócrita mano tendida, tras calumniarla durante un debate televisivo, no dudó en achacar el mal gesto de la alcaldesa al abandonar el pleno a la manipulación de la portavoz socialista. 
Sé que no soy quien para dar consejos a nadie y menos a alguien que se muestra siempre tan serena y ecuánime como Manuela Carmena, pero yo me cuidaría de la afabilidad y las sonrisas de Esperanza Aguirre, yo me pondría a cubierto de su actitud maternal, porque no tardará en lanzarle su aguijón venenoso. Hacerlo, está en su naturaleza y sus amables palabras, sus consejos, son sólo estrategia.

martes, 29 de marzo de 2016

¿ARGANDA, DÓNDE ESTÁ ARGANDA?


De no ser porque nos tiene demasiado acostumbrados al cinismo y el descaro, más de uno, con no poca caridad, hubiésemos pensado que, al portavoz del Partido Popular en el Congreso, Rafael -me niego a llamar "Rafa" a alguien por el que no siento la más mínima simpatía- Hernando, la pregunta sobre el último chanchullo de su partido, esta vez en la madrileña Arganda, le había pillado cansado o descolocado por las recientes vacaciones.
La incómoda pregunta, incómoda para cualquier otro que no fuese el descarado diputado, se refería a la última hebra descubierta de la trama Gürtel, una hebra que lleva a las cuentas de ese ayuntamiento mientras estuvo en manos del PP y que pone de manifiesto, una vez más, las trampas de que se valía el partido de este hooligan de la política para financiar sueldos, campañas y algún que otro bolsillo a costa de los impuestos y tasas de los ciudadanos.
Nada nuevo porque el método, dejar que las empresas beneficiarias de contratos y recalificaciones del ayuntamiento pagasen las cuentas de cabalgatas, fiestas y acontecimientos deportivos, amén de algún que otro gasto electoral, a cambio, claro, de convertirse en adjudicatarios de contratos municipales convenientemente amañados o "troceados" para ponerlos a salvo del control que marcan las leyes.
Nada nuevo, porque es el esquema repetido en media España, en esa media España que poco a poco fue cayendo en las manos del PP y de otros partidos como el PP, dando como resultado que en este país sean ya varios miles y no dos ni tres los investigados por delitos asociados a la corrupción y miles también los millones de euros malgastados o directamente robados de las arcas públicas.
Pero a Rafael Hernando, este señor de Guadalajara que en los tiempos de la transición coqueteó con la extrema derecha que golpeaba y mataba a los demócratas, que entró en la política profesional muy joven y, como muchos otros extremistas, de la mano del que fuera ministro de Franco Manuel Fraga, no le cabe. como a su mentor el Estado, la geografía nacional en la cabeza. O al menos eso dijo para salir del paso como pudo de los asuntos de Arganda que no son sino otro descosido en el raído traje de la decencia y la eficaz gestión de las que tanto ha presumido un partido, el suyo, al que, a cada paso que da, se le escapan las entrañas podridas por las costuras.
Lo de Arganda es una pieza más, la última, del puzle que están completando unos cuantos jueces decentes, con la ayuda de funcionarios, policías y guardias civiles de probada profesionalidad, un puzle en el que emerge un retrato nada favorecedor del partido que ha gobernado y aún gobierna gran parte de los municipios de España.
Rafael Hernando no tiene toda la geografía española en la cabeza, pero seguro que sí está al tanto del vergonzante acuerdo firmado entre la dirección nacional del partido, de la que forma parte, y la casi totalidad de los concejales del ayuntamiento de Valencia, investigados por blanqueo, a los que los de Génova han ofrecido una salida "profesional" que les permita seguir cobrando el sueldo, quedándose en el grupo popular como independientes, un artificio que deja el grupo popular sin concejales del PP y fuera del control de la gestora del partido nombrada por la misma dirección nacional que ahora la "puentea".
A Rafael Hernando, que nació, vivió su airada juventud y dio los primeros pasos de su carrera política en Guadalajara y que ahora es diputado por Almería, no le cabe el Estado en la cabeza o, al menos, "todos y cada uno de los territorios de España", pero se agarra a un clavo ardiendo, el del formalista calificativo de "supuesto" para salvar la cara del partido que le viene dando de comer desde hace treinta y cinco años.
Hernando no sabe qué pasa en Arganda, tampoco sabe cuántos habitantes tiene y, a lo peor, ni siquiera sabe dónde está el municipio madrileño. Creo que haría muy bien en preguntar a su compañero de partido y ex presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, quien, parece que por una extraña carambola -es sarcasmo, claro- tiene un ático, lujoso y hortera, en la malagueña Estepona.

lunes, 28 de marzo de 2016

PAN ENSANGRENTADO


Vaya por delante, una vez más, que no soy creyente, ni siquiera agnóstico, y que soy incapaz de sentir ningún respeto por una institución, la iglesia católica, incapaz como tal de deshacerse de tanta riqueza acumulada a lo largo de los siglos, para conectar ponerse al mismo nivel de los que sufren e intentar entenderles sin ánimo de conducirles "al rebaño" y defenderles de lo que unas veces son guerras, otras, dictaduras, y, siempre, injusticias como esta terrible crisis que asuela Europa.
No hay que negar, sin embargo, que, de vez en cuando, la opinión de alguno de sus dirigentes, más si se trata de la del papa, conmueve o debiera conmover a la opinión pública mundial, siempre que los medios de comunicación, claro, dejen de mirar a sus amos y se ocupen, más allá de sus intereses, de analizar las verdaderas causas de lo que está, nos está, pasando, porque, no hay que olvidarlo, en este mundo en que vivimos hoy, más que nunca, un estornudo en cualquier lugar del mundo se convierte en pulmonía en el otro extremo del mundo.
Escribo esto pensando en la poca difusión que se ha dado a las palabras de Jorge Mario Bergoglio en el coliseo romano durante el vía crucis del jueves santo, señalando a los fabricantes de armas como verdaderos responsables de tanto dolor como sufren hoy las víctimas de todo lo que hipócritamente llamamos conflictos: muertos, heridos, huérfanos y refugiados que día a día se asoman cansinamente a nuestros televisores y que, desde hace meses, cansados de tanto dolor sin esperanza, nos incomodan llamando a nuestras puertas, en las playas de Grecia, Italia o la misma España.
Dijo el papa Francisco que el pan que dan a sus hijos está ensangrentado y, aunque en la comodidad y el lujo de las mansiones en las que viven y en los caros colegios y universidades en los que se educan para seguir los pasos de sus padres no lleguen a enterarse, no van a dejar de ser ciertas las palabras de Francisco, porque en cada refugiado, en cada muerto, en cada herido podría encontrarse la traza de los negocios paternos, del mismo modo que en cada terrorista desesperado que, empujado por los que le prometen el paraíso y el perdón, también se podría encontrar esa siniestra traza.
Tiene razón Francisco, porque, de un tiempo a esta parte, los fabricantes de armas creen haber dado con la fórmula mágica para engrandecer aún más su negocio y que no es otra que la guerra "limpia", entiéndase para las grandes potencias, la guerra desde el aire. la guerra de "videojuegos", en la que no hay seres humanos, sino figuras que se mueven y los edificios se transforman en figuras geométricas de las que no importa que estén repletas de mujeres, niños o heridos y se convierten en objetivos que desaparecen detrás de una diana.
En esas guerras sin víctimas del primer mundo, guerras de las que no vuelven cadáveres en bolsas negras, dentro de cajas cubiertas por banderas, hay otras muchas víctimas, las que lo pierden todo y tienen que huir con lo puesto, las que se quedan sin padres, si escuelas y sin juegos para crecer en medio de los escombros, con metralla, balas y bombas como juguetes, víctimas que aún no sabemos en qué van a quedar y que van a sentir por los países que mandaron los aviones y las bombas origen de su "no futuro" y su desgracia.
Los fabricantes de armas y los gobiernos que se las compran, invirtiendo en bombas, misiles y aviones, lo que no son capaces de invertir en desarrollo e igualdad, los que no quieren ver la sangre de los suyos y se limitan a alterar el que hasta no hace mucho era, heredado de la guerra fría, el difícil tablero del próximo oriente, los que deshicieron los ejércitos de Libia e Irak, dejando sus armas, mandos  y pertrechos en manos del fanatismo, los que hacen negocios con la venta del petróleo que queda en sus manos y vendiéndoles más armas y más repuestos, los que dejan en la miseria y el terror a la mayoría de los ciudadanos que sólo quieren vivir y dejar vivir... esos fabricantes y mercaderes de armas y esos gobiernos son los que proporcionan la coartada a quienes siembran el terror en la vieja Europa, en Irak o en Peshawar, superándose en horror y dejando en evidencia a la alegre y confiada policía belga y a los medios de comunicación occidentales que no cuentan con el mismo interés los muertos que dejan sin nombre, porque los consideran ajenos.
Tuvo razón el papa, dejando a un lado la habitual hipocresía de la iglesia y dejándonos en su alocución del Coliseum una imagen para la reflexión, la del pan ensangrentado que los fabricantes de armas, los mercaderes del terror, dan a sus hijos.

martes, 22 de marzo de 2016

¡POBRE EUROPA!


Pobre Europa, sí. Qué lástima de continente, acostumbrado a mirar por encima del hombro a los demás, que, sin embargo, como los viejos leones, sesteando siempre, incapaz ya de moverse con la agilidad que requieren los tiempos, se conforma con rugir y dar zarpazos a quienes tiene cerca, se conforma con aparentar fuerza, en lugar de demostrar astucia.
Pobre Europa que, ante una crisis económica, en lugar de proteger a sus ciudadanos les castiga con recortes y privaciones, en lugar de poner en sus manos los instrumentos para que se defiendan, dejándolos en manos de quienes tienen como único propósito de despojarles de lo que tienen y del que ha sido su modo de vida conseguido después de décadas de lucha y sufrimiento. Pobre Europa, en manos de quienes, a sueldo, asustan a sus ciudadanos para que rehúyan los cambios, para que se mantengan sumisos ante los de siempre, de uno u otro color, siempre a salvo y siempre desconectados delos problemas reales, a cubierto en sus cómodas poltronas.
Pobre Europa que, por la torpeza de su diplomacia y la ambición y la codicia de los "padrinos" de sus gobernantes, consiente regímenes injustos, medievales, que exportan el terror de su ideología a los que, sin esperanza, se aferran a hipotéticas salvaciones, a la justicia que no hallan en esta tierra, en el más allá, dispuestos a morir y matar, no por una vida terrenal mejor, sino por castigar a quienes creen autores de sus desdichas.
Pobre Europa que, como Pilatos, se lava las manos en los escenarios de guerras injustas y cierra sus fronteras a quienes sufren sus consecuencias. Pobre Europa que, de tato mirar hacia otro lado, tiene roto el cuello y los ojos insensibles al dolor. Pobre Europa que sólo sabe pesar medir y contar, pobre Europa que ya es incapaz de sentir, salvo que lo que acontezca en su territorio afecte a quienes han de votar a sus dirigentes. Pobre vieja Europa a punto de morir de éxito, a punto de saltar por los aires por la presión del dolor que produce tanta podredumbre.
Los atentados de esta mañana, hace apenas tres horas, en el aeropuerto y una estación del metro de Bruselas no hacen sino demostrar esto que escribo apresuradamente, cuando escucho que son ya más de veinte quienes han perdido la vida en ellos. Bélgica y concretamente Bruselas se han convertido en el avispero en el que bullen los más extremistas de quienes ven en Europa y en los europeos el origen de los males de quienes creen, porque así se lo han dicho, sus hermanos. Un avispero que la policía belga se ha conformado con aislar sin más. Un avispero el del barrio de Molenbeek, que no vigilan o que no vigilan como deben, del que salieron los aguijones que se clavaron en París, un avispero que de vez en cuando se cierra a cal y canto, mientras el resto de la ciudad y del país se llenan de soldados y policías, regalando a los que envían los aguijones el miedo aparatoso y forzado de los ciudadanos, doblemente víctimas de los terroristas y de quienes recortan sus libertadas a cambio, como hemos podido comprobar.
Es muy probable que los ataques de hoy al aeropuerto y al metro estuviesen ya previstos y que se hayan convertido en la respuesta, venganza, a la detención de Salah Abdeslan, el desertor, o no, quién sabe, de los atentados de París. Pero eso no exculpa, en absoluto, a la policía belga que ha sido incapaz de prever esa reacción, por muy previsto que estuviese previsto, porque no se mete un palo en el avispero para sacar de él a una avispa sin prever las consecuencias.
A ETA no se la derrotó en España con estados de excepción ni torturas, a ETA se la derrotó con escuchas, infiltraciones, inteligencia y, sobre todo, con alternativas. Mientras Europa, especialmente Bélgica, no lo entienda estaremos perdiendo la partida.
Al terror no se le combate con miedo, con el miedo organizado y de uniforme, al terror se le combate con astucia y, sobre todo, con la ley y la normalidad en la mano. No se le combate llenando calles, plazas y estaciones de uniformes, chalecos antibalas y armas, con eso lo único que se consigue y se pretende es maquillar el sonrojo de tan torpes gobernantes. Si no lo entendemos, estaremos dando a quienes recurren al terror la mejor de sus victorias.
Pobre Europa que caes una y otra vez en los viejos errores, cuánto te queda por aprender.

lunes, 21 de marzo de 2016

LA TRACA DE RITA



Este año, si es que las ha visto, Rita Barberá se ha tenido que conformar con ver las fallas desde las calles y plazas, a ras de suelo, como una valenciana más. Este año ha dejado de ser la gran anfitriona, la que compartía el balcón del ayuntamiento con sus compañeros y "proveedores", para convertirse en el ninot más buscado y fotografiado por los visitantes, porque Rita, la alcaldesa de España, como la llamó Rajoy, es ahora el símbolo, el personaje más icónico de la corrupción, no sólo en Valencia sino en España entera.
En la foto de José Jordán, que publica EL PAÍS,, de la falla  de la calle Periodista Azzati, puede verse a una amenazante Rita troglodita arrastrando a un asustado  Mariano Rajoy a la caverna y tal parece que eso que han reflejado los artistas falleros en el monumento de madera y cartón es lo que está pasando en realidad, porque, por lo que ha contado hoy la Cadena SER, con la connivencia del propio PP, que se ha prestado a través de su vicesecretario de organización, Fernando Martínez Maillo, a darles carta de naturaleza, la ex alcaldesa de Valencia está acribillando a sus compañeros de ayuntamiento y de partido con mensajes  a través de cualquier medio en los que les amenaza de las consecuencias que tendría para ellos no participar de su estrategia de defensa.
Está claro que tan aguerrida señora, que lo ha sido todo o casi todo en el Partido Popular en Valencia y en Madrid, tiene o al menos tenía el carné número tres del partido tras Manuel Fraga y José María Aznar, no está dispuesta a pagar en solitario las consecuencias de todas las irregularidades que, cada vez está más claro, cometió en ese casi cuarto de siglo que estuvo al frente del consistorio valenciano y que, para evitarlo está dispuesta a morir matando.
A nadie puede sorprenderle que lo haga, porque quien, al parecer, se ha servido de métodos mafiosos para llenar las arcas de su partido y algún que otro bolsillo más, quien está acostumbrada a loa lujos más hedonistas, al comer y al beber buenos y caros, a los regalos y a los viajes, a tanto lujo y boato, esté preparada para el martirio en solitario. Lo curioso es que lo que, para cualquier hijo de vecino, serían amenazas intolerables, para otros, no son más que manifestaciones del fuerte carácter de Rita.
Yo, que más bien me inclino por lo primero, creo que sería bueno hacérselos llegar a un juez para que fuese él, con su autoridad y conocimiento de la ley quien decidiese si esta señora está interfiriendo en el esclarecimiento de lo que pasó con el dinero de los valencianos. Triquiñuelas de quien tiene a muchos de sus compañeros, como al Rajoy de la falla, cogidos por el pelo para llevarles a rastras a su terreno.
No sé qué pensarán los amenazados. aunque, por lo escuchado a Martínez Maillo, que reconoce la existencia de los mensajes, su tono y los problemas legales de la señora Barberá, parece que no han gustado demasiado, pero que, sin embargo, no piensan actuar contra ella y que, al hacerlos públicos, pretenden que la propia Rita ponga fin a tan compulsiva práctica, Yo, como ciudadano que paga sus impuestos y ve como estos se malversan y despilfarran, querría ver si la tenue senadora -no creo que sus escasos pasos por él dejen huella en el Senado- tirase de la manta como parece sugerir y contase todo lo que sabe de todos, Me encantaría escuchar esa traca final mientras el ninot de Rita arde en el fuego de los tribunales. Quizás así, sólo así, lleguen a saber muchos ciudadanos a quienes han estado votando durante tantos años.