lunes, 16 de febrero de 2015

LA MARGARITA DE GABILONDO


A nadie se le ocurriría, a las puertas de un viaje pendiente, vender o, más bien, achatarrar su viejo y achacoso coche, sin tener en las manos las llaves del flamante último modelo con el que quiere sustituirlo. Pues bien, esto tan absurdo que acaba por dejarte con las maletas en la calle o sin el viaje es lo que acaba de hacer el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que ha mandado al desguace a Tomás Gómez y toda su ejecutiva en el PSM, porque habían perdido reprise, no más que el coche de sus vecinos, y porque le preocupaba un "ruidito" sospechoso, como de tranvía, que le había notado y que, pensaba, podía dejarle tirado en la carretera, para cambiarlo por otro modelo de marca conocida, uno de esos que son la envidia de propios y extraños y que, a su paso o aparcados, hacen volver la cabeza a quienes los ve.
Lo malo es que Pedro Sánchez se ha deshecho de Tomás Gómez sin saber si va a poder conducir el soñado Ángel Gabilondo, del que, él y sus colaboradores, en el partido o en la prensa, llevan una semana enseñando fotos y cantando las excelencias, mientras  a propios y extraños lo que no deja de asombrarles es que alguien que se deshace de su viejo coche demuestre tenerle tan poco cariño y lo demuestre desvelando a los cuatro vientos sus defectos, inventando incluso averías que aún no tiene.
Porque el as en la manga de Pedro Sánchez, el que le iba a permitir culminar con bien tan arriesgada jugada, no es, de momento, más que un desiderátum, el expresado a bombo y platillo por miembros de su ejecutiva y por el diario EL PAÍS de que Ángel Gabilondo se convierta en su candidato, una piel vendida con demasiada alegría, mientras el oso seguía vivito y coleando y en silencio por tierras de México. Un desiderátum contestado con otro del exministro que, a su regreso ayer a España, se ha curado en salud y poniéndose a salvo de las críticas que, incluso antes de su aceptación, ya le rondan los tobillos, diciendo que, sólo si se resuelve el conflicto abierto en torno al sistema de elección del candidato, se plantearía tomar en consideración cualquier oferta que planteasen desde el PSOE, algo que hoy por hoy,  a menos de una semana de la fecha fijada por Simancas y su gestora para dar el nombre del candidato y con una petición de primarias, encabezada por Amparo Valcarce, en marcha es poco menos que imposible.
Imagino al bueno de Ángel Gabilondo deshojando la margarita de su respuesta, mientras toma conciencia del avispero en el que se metería, boca de lobo según su hermano Iñaki, si finalmente acepta un regalo tan envenenado, entre otras cosas, porque ni la presidencia de la Comunidad de Madrid es el Ayuntamiento, ni los tiempos de Tierno, en los que todos éramos alegres y confiados son los de ahora. 
Lo único que de bueno tienen las dudas de Gabilondo es que, mientras no acabe con los pétalos de su margarita, Rajoy no se atreverá a designar a su candidato a ocupar el despacho en Sol, pese a toda la impaciencia demostrada por el actual presidente Ignacio González, que, para combatir su ansiedad, se está gastando el presupuesto que no tiene para comedores escolares o lo que prefiráis en autobombo y propaganda de su gestión.


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1 comentario:

Mark de Zabaleta dijo...

Sabe hacerse querer....


Saludos